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¿Te cuesta dormir? “Somos el país con más empastillado para dormir del mundo, hay que cambiar hábitos”

Carlos Egea defiende una Estrategia Nacional del Sueño y alerta de que España es uno de los países con mayor consumo de pastillas para dormir
Carlos Egea. / Jorge Muñoz

Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES), ha sido reelegido por unanimidad al frente de una organización que agrupa a once sociedades científicas y representa a más de 30.000 profesionales médicos en España. En esta entrevista analiza los principales retos de la nueva legislatura, marcada por la voluntad de impulsar una Estrategia Nacional del Sueño que sitúe el descanso como un pilar central de la salud pública.

En primer lugar, felicidades por haber sido reelegido nuevamente por unanimidad.

–Muchísimas gracias. Desde la humildad, es un compromiso con la medicina del sueño en este país. Al final soy quien mi familia, mis hijos, mis maestros y las sociedades científicas han decidido que sea. Y eso es, sobre todo, un orgullo y una responsabilidad.

¿Qué ha aprendido de la legislatura anterior que ahora quiera hacer diferente en esta nueva?

–He aprendido que tenemos que dejar de bostezar ante el sueño, dejar de ser pasivos y limitarnos a hablar de él sin llevarlo a la práctica. El sueño es un factor clave para la salud, para vivir los años que vivimos y para la calidad de vida, pero aunque la mayoría de la población conoce la teoría, muy pocos la aplican en su día a día. Seguimos siendo una sociedad muy poco alineada con la evidencia científica. En estos últimos años, el acercamiento a los legisladores y a la ciudadanía ha permitido empezar a cambiar esa percepción, pasando de ver el sueño como tiempo perdido a entenderlo como un elemento esencial de la salud. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. La idea es avanzar hacia una Estrategia Nacional del Sueño, como ya existe en otros ámbitos como el deporte o la nutrición, que permita un cambio real, también cultural, en la forma en la que este país entiende el descanso.

Había leído que en esta nueva legislatura quería “terminar lo que empezamos”. ¿Qué le quedó pendiente o qué es eso que quiere terminar?

–Lo que queremos es trabajar con el Gobierno, los ministerios, las sociedades científicas y la ciudadanía para definir cómo queremos que este país organice el tiempo dedicado al sueño, que está directamente relacionado con la salud y la supervivencia de las personas. Y elaborar una estrategia nacional escuchando a ciudadanos y científicos, como una especie de arquitectura del sueño, que abarque desde la educación y los horarios hasta la salud laboral y la formación de los profesionales. Somos el país con más empastillado para dormir del mundo, hay que cambiar hábitos.

¿Por qué somos el país más empastillado para dormir? ¿Qué habría que cambiar?

–Estamos desalineados con el horario del planeta. Culturalmente preferimos la tarde y la noche con luz en lugar de ir a dormir. A eso se suman las pantallas, que cada vez ocupan más espacio, también en los adolescentes, y hacen que perdamos horas de sueño. Al final, sabemos que si no dormimos rendimos peor y estamos peor, pero buscamos una solución rápida, una pastilla, como si fuera un interruptor.

También hay gente que ve el sueño como algo secundario.

–Porque nadie nos lo había explicado. Yo estudiaba de noche y nadie me dijo que probablemente estaba reduciendo alrededor de un 30% lo que aprendía. Ni siquiera en la carrera de Medicina se estudiaba el sueño como tal; era solo tiempo de descanso. Como sociedad no le dábamos importancia, igual que antes no se veía relevante usar casco en moto o el cinturón de seguridad, y sin embargo luego se demostró que salvaban vidas. Con el sueño va a pasar lo mismo.

¿Qué horarios se recomiendan para dormir y qué pasa si no se respetan?

–La ciencia nos dice que no sabemos exactamente cuántas horas de sueño son ideales para todos, pero sí que dormir menos de siete o más de nueve horas se asocia a más problemas. Además, la regularidad es clave: no solo importa cuánto duermes, sino a qué hora te duermes y te despiertas. Cuando hay cambios constantes de horario entre semana y fin de semana, se produce un jet lag social que desajusta el organismo. Esto puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, metabólicos como la diabetes o la obesidad, e incluso de salud mental. Por eso es fundamental mantener horarios estables y adaptados a nuestros ritmos biológicos.

Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES), ha sido reelegido por unanimidad

¿Y esos horarios también deberían cambiar en el ámbito laboral y educativo?

–Sí, es un cambio cultural. Hay que hablarlo con empresas, sindicatos y trabajadores para ver cómo conciliar el sueño con el trabajo y la vida familiar. Si no, nos estamos haciendo daño como sociedad, poco a poco.

¿Qué consejos darías a alguien que dice que no puede dormir?

–Lo primero, no obsesionarse. El sueño no se puede forzar; cuanto más intentas dormir, menos lo consigues. Hay que crear una rutina: bajar luces antes de acostarse, dejar las pantallas fuera de la habitación, porque la luz azul engaña al cerebro y retrasa el sueño. Mejor leer en papel, escuchar música relajante o darse un baño. Y evitar la pastilla como primera opción; debe ser siempre el último recurso y con control médico.

¿Hacia dónde debe ir el futuro de la medicina del sueño en España?

–Debe ir hacia una mayor especialización y reconocimiento dentro del sistema sanitario. Es fundamental formar mejor a los profesionales, crear estructuras como un Área de Capacitación Específica en medicina del sueño y garantizar que los pacientes sean atendidos por expertos. Además, hay que reforzar el papel del sueño como un elemento transversal en todas las especialidades médicas, porque sin sueño no se puede entender bien la salud.

27/04/2026