Tamara Falcó siempre ha mantenido una relación especial con las casas. A lo largo de los años ha vivido en diferentes viviendas, las ha decorado y adaptado a su estilo hasta convertirlas en hogares a su medida. Sin embargo, durante buena parte de su vida adulta la marquesa de Griñón prefirió vivir de alquiler y no plantearse la compra de una vivienda.
La situación cambió después de una conversación con su hermana Chábeli Iglesias. La primogénita de Isabel Preysler, que reside en Miami, es conocida por su afición a comprar, decorar y vender propiedades, y llevaba tiempo animando a Tamara a dar el paso.
El consejo de Chábeli que convenció a Tamara
La propia Tamara Falcó explica en una entrevista con AD que su hermana fue una de las personas que más insistió en que comprar una casa podía ser una buena decisión.
Tamara siguió un valioso consejo de su hermana, Chábeli Iglesias.
"Mi hermana Chábeli, que adora comprar casas, vestirlas, vivirlas y luego venderlas, siempre me recomendó comprarme una porque llevo toda la vida rentando", cuenta la marquesa de Griñón.
Según relata, Chábeli defendía que comprar una vivienda podía convertirse también en una forma de ahorro e inversión. Un planteamiento que terminó convenciendo a Tamara, que reconoce que hasta entonces había preferido disponer de su dinero para otros gastos.
"Según ella, la mejor forma de ahorrar es comprar una vivienda, así que dicho y hecho. Es como tener una inversión, ya que si el dinero se queda en la cuenta tengo tendencia a gastarlo en caprichos en vez de ahorrarlo, ¡que es lo que debería hacer!", asegura.
La decisión coincidió además con una nueva etapa personal para Tamara, marcada por su matrimonio con Íñigo Onieva. La pareja buscaba una vivienda en Madrid en la que comenzar su vida juntos y encontrar el inmueble adecuado no fue sencillo.
Una casa en Madrid con un requisito imprescindible
Tamara y su marido vivían en el centro de Madrid y querían continuar disfrutando de esa zona. Sin embargo, la búsqueda tenía una condición que reducía considerablemente las opciones: la vivienda debía contar con garaje en el mismo edificio.
Entre las propiedades que visitaron estuvo un piso situado en la calle Velázquez. Sobre el papel reunía buena parte de las características que buscaban, pero la reacción de Tamara fue inmediata. "Fue llegar allí y sentí que aquel no era el lugar", recuerda.
Finalmente, la pareja encontró una vivienda que encajaba mejor con sus necesidades y con el estilo de vida que buscaban. “Más tarde vinimos aquí y, la verdad, nos quedamos en shock por lo bonito y acogedor que era”, recuerda. La propiedad, situada en el residencial The Collection by Kronos Homes, cuenta con unos 190 metros cuadrados, terraza y piscina.
Dos inmuebles y una vida marcada por los alquileres
Aunque durante años ha optado por el alquiler, Tamara Falcó es propietaria de dos inmuebles: su actual vivienda y el Palacio de El Rincón, en Aldea del Fresno, que heredó de su padre, Carlos Falcó; una propiedad, además, se ha convertido en escenario de diferentes rodajes audiovisuales, entre ellos los de series como La Promesa.
Pese a contar con propiedades, Tamara reconoce que ha pasado buena parte de su vida mudándose de una vivienda a otra. Desde su etapa como estudiante en Estados Unidos, donde pasó de una habitación compartida a un diminuto dormitorio conocido como "suicide singles", hasta sus diferentes pisos en Madrid —Ópera, Salamanca y Salesas—, Tamara Falcó siempre ha dejado su sello. Pintó, reorganizó, limpió y decoró cada espacio hasta adaptarlo a sus gustos. Siempre supo hacer suyo cada lugar, aunque la vivienda no fuera de su propiedad. Una experiencia que, lejos de plantearle un problema, le ha permitido desarrollar una especial capacidad para adaptar cada espacio a sus gustos. "He vivido en muchos sitios y estoy acostumbrada a adaptar los espacios a mi manera", explica.