La del 18 de abril en Sevilla fue la fiesta más grande de los realzales desde 1987. Muchos de los que vivieron las dos Ligas y la Copa de Zaragoza no pudieron disfrutar de la fiesta in situ, pues son ya mayores para pegarse semejante viaje y soportar las penurias que se imponen a los aficionados. Sirva este reportaje protagonizado por la zumarragarra María Ángeles Segura Anduaga como homenaje a todos ellos. Transmitieron su pasión a sus hijos, sobrinos, nietos… y a ellos les debemos que miles de realzales tomaran Sevilla.
Segura nació hace 82 años en el caserío Matxain. “El primer recuerdo que tengo de la Real es de los cromos de futbolistas que venían con el chocolate. Cogíamos el periódico y seguía a la Real a través del mismo. En aquella época había mucha afición al Athletic, porque ganaba Copas. Pero yo siempre he sido de la Real. Y el resto de mi familia, también”.
En aquella época no era común que a una mujer le gustara el fútbol, por lo que la primera vez que se propuso ir a Atotxa no consiguió convencer a todas sus amigas. “Al año siguiente de que la Real subiera a Primera en Puertollano, fui con mis amigas a Donostia. En el tren les propuse ir a ver el partido de la Real. Solo se apuntaron mi prima Loli Anduaga y Mari Carmen Ormazabal. Después de aquel partido, seguí yendo a ver a la Real. A veces iba con mi madre. No era como hoy en día. No se podía ir así como así y no había bufandas, ni nada”.
Tuvo la suerte de echarse un novio que también era muy de la Real: Gregorio González. “Solíamos ir a Atotxa con los carnés de la hermana de Goyito y su marido. Cuando dejaron de ir del todo, les pagábamos el abono. Si llegamos a hacernos socios cuando empezamos a ir, llevaría más de 50 años como socia. Creo que llevo 47”.
Además de ir a Atotxa y a Anoeta, ha viajado con la Real. “Mi marido se tenía que quedar trabajando y yo iba con mi madre. El primer viaje fue a Escocia. He estado también en Suiza, Portugal, Moscú, Estambul, Manchester, Donetsk…”.
María Ángeles y su madre, con Luis Miguel Arconada y un amigo de Urretxu, en el viaje a Glasgow.
Su madre viajó con la Real hasta los 75 años. Ella le va a superar: con 82 años, tiene intención de disfrutar de la siguiente participación de la Real en la Europa League. “Mi hermano (Javier Segura) suele ir a casi todos los partidos que juega la Real en Europa y, si se tercia, iré con él o con algún nieto”.
También conoce muchos estadios de España. “El viaje de novios lo organizamos en función de dónde jugaba la Real. Vimos el partido que la Real jugó en Málaga y dos semanas después vimos el que jugó contra el Atlético de Madrid. De Madrid volvimos a casa”.
Posteriormente, visitaron otros muchos campos de España. Sobre todo, cuando la Real estuvo en Segunda, pues la Real jugó muchos partidos cerca de Gipuzkoa.
Ha estado a las duras... y a las maduras. Estuvo en el partido en el que la Real consiguió la segunda Liga y en la final de Copa de Zaragoza. “En el último partido de la segunda Liga llevé un ramo de flores, para echárselo a los jugadores en la vuelta de honor. Pero al final del partido el público saltó al campo y no hubo vuelta de honor. Cuando salimos del campo, le vi a Javier Clemente y se lo di a él”.
El partido de Gijón lo vivió en casa. “Los domingos a la tarde mi marido solía ir al almacén a cargar el camión y se fue sin la radio. No quería saber nada. Yo me quedé en casa, en la cocina, escuchando a Josean Alkorta. Cantó el gol de Zamora y, para cuando me di cuenta, estaba en el suelo. No sé si me eché, si hice la croqueta… La trikitixa de Zumarraga salió a la calle y vi a mi marido detrás de la trikitixa con el pantalón remangado”.
La final de Copa de este año también la ha vivido en casa. “Podía haber ido, pero ya no estoy para tantos follones de gente. Además, me dijeron que La Cartuja está muy lejos y no hay transporte”. Los partidos de Liga son más tranquilos y hace unos meses estuvo en Mallorca con su hija Patricia. Este fin de semana irá a Sevilla con su hija Irene, en el primer viaje de la Real a la capital andaluza tras conquistar la Copa.
Ha visitado muchos templos del fútbol y su propia casa es un templo de la Real Sociedad. En Navidades, en el belén, pone once pastorcillos vestidos de blanquiazul. Además, a los niños que van a su casa a cantar villancicos, les dobla el aguinaldo si cantan el Txuri-Urdin. “Un niño me dijo que era del Athletic y le dije que allá ellos con el reparto del dinero”.
Además de a la Real, apoya al Urola, el equipo de Urretxu y Zumarraga. Su marido fue uno de los fundadores del Urola, además de vicepresidente en la primera directiva. Segura sigue siendo socia del Urola. Por su marido, por apoyar al equipo local y porque la Real empieza en los equipos de los pueblos de Gipuzkoa y los barrios de Donostia.