La NBA está viviendo con Shai Gilgeous-Alexander y Victor Wembanyama un enfrentamiento entre las dos caras más visibles del proyecto norteamericano. Por un lado, se encuentra el base canadiense, que a sus 27 años ha explotado por fin en la competición y acumula dos MVP consecutivos. Por el otro, un gigante francés que parece diseñado en un laboratorio de ciencia ficción. Esta Final del Oeste entre San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder es el fiel reflejo del relevo generacional de la mayor liga de baloncesto del planeta.
El primer golpe lo dio Wembanyama. En un estreno que se marchó a la doble prórroga, los Spurs asaltaron la pista del campeón por 115-122 con una actuación que ya es historia. La estrella de San Antonio fue inabarcable para la defensa local, y firmó unos números salvajes: 41 puntos y 24 rebotes. Toda una exhibición física que frenaba en seco a un equipo que venía invicto en la postemporada tras barrer en las rondas previas. ç
El galo tuvo la motivación de ver cómo el canadiense levantaba el trofeo al mejor jugador de la temporada regular en su cara. Cuando la prensa le preguntó si esa escena le sirvió de motivación, respondió con un rotundo "Sí". Su compañero Stephon Castle comentó lo siguiente: "Sentimos que ese era su trofeo, y estoy seguro de que él sentía lo mismo". Incluso su técnico, Mitch Johnson, confirmó que ver al rival levantar el galardón fue "cien por cien" gasolina para su jugador.
Shai sigue demostrando por qué es MVP
Pero el actual MVP no iba a tolerar un 0-2 en casa que dejara la serie medio sentenciada. Lejos de venirse abajo, los Thunder demostraron por qué son hoy por hoy el equipo más compacto del campeonato.
Con una inconmensurable defensa, y encomendándose al talento de su estrella, Oklahoma igualó la eliminatoria imponiéndose por 122-113. Shai asumió el mando del partido e hizo 30 puntos y 9 asistencias, excelentemente escoltado por los 17 puntos de Alex Caruso.
Con la serie empatada a uno, la batalla viaja ahora a San Antonio. El Frost Bank Center dictará sentencia en el tercer y cuarto partido, con la creciente sensación de que estamos ante un cruce que puede irse a siete asaltos.
Más allá de estar en juego un billete para las Finales de la NBA, da la sensación de que quien logre salir victorioso de este cruce, estará considerado como el mejor jugador de la liga durante mucho tiempo.