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Barrio del Raval, Barcelona. El restaurante Can Lluis, un negocio familiar y emblemático en el barrio desde que abrió sus puertas en 1929 se queda a ocho años de celebrar su centenario cuando la familia es desahuciada al comprar un fondo inmobiliario el edificio en el que el negocio estaba instalado. Pero además, y más allá de ser historia y elemento de identidad del barrio, fue el lugar en el que un atentado anarquista acabó con la vida del bisabuelo del cineasta barcelonés Pol Rodríguez y en el mismo local nació su padre, en una habitación encima de la cocina.
Por todo ello, Rodríguez ha convertido su proyecto de la serie Ravalear, estrenada por HBO Max, y lo que en ella se presenta, en su particular forma de vengarse. “Es un poco lo que hubiese hecho yo mismo para salvar el restaurante de mis padres y hasta dónde hubiese llegado, y el hecho de saltarte ciertas leyes que crees que no te protegen”, argumenta.
Y además, contar esta historia tan personal sirve también para denunciar un fenómeno tristemente presente en nuestras ciudades y dentro de ellas, en barrios muy concretos, la especulación inmobiliaria y el fenómeno de la gentrificación.
Con estos mimbres, Rodríguez ha construido un thriller que, además, ha querido ser muy real en todo. Hasta en el rodaje, que se realizó sin mucha “arquitectura”, sin cortar las calles de un barrio cuya esencia es la multiculturalidad o rodando en catalán, castellano, árabe, urdu e inglés. “Es un problema tan transversal hoy en día en nuestra sociedad que era importante acercarse desde todos los puntos de vista”, explica.
La lucha, ¿tiene límites?
La sinopsis de la serie resume como el objetivo del fondo de inversión que se hace con Can Mosques (nombre del restaurante en la ficción) “es vaciar el edificio y acelerar la transformación del barrio. la noticia sume a la familia en la desesperación, convencida de que la derrota es inevitable. Pero cuando deciden plantar cara, con la ayuda del barrio, la lucha se convierte en una espiral cada vez más peligrosa. Para salvar Can Mosques tendrán que cruzar límites que jamás creyeron posibles y descubrir hasta dónde están dispuestos a llegar para no desaparecer”.
El creador de la serie se pregunta si es lícito saltarse una ley que no protege al ciudadano en respuesta al problema de intentar sacar dinero sobre un bien común. Afirma que lo que también cuenta es “dónde está la ciudadanía en todo esto, dónde está el vecino que no quiere que le arreglen la calle porque le van a subir el alquiler”.
Y el protagonista, Enric Auquer, alter ego de Rodríguez en la serie, profundiza al afirmar que “los límites morales, por todas las partes, están en entredicho todo el rato. Hay que romper unas barreras éticas para luchar contra un sistema que no es ético ni moral”.
Junto a Auquer, y como parte de un reparto muy coral, en Ravalear encontramos a María Rodríguez Soto (Casa en llamas), Sergi López (Sirat), Quim Ávila (Yo, adicto) o Francesc Orella (Merlí), entre muchos otros.