Sevilla se posiciona este 2026 como un destino imprescindible donde el arte, la gastronomía y la "guasa" vuelven a conquistar al visitante vasco. Capital del deporte, ofrece además un abanico de alternativas fascinantes que resultan imperdibles para el turista procedente de Euskadi. La ciudad hispalense no solo destaca por su monumentalidad, sino por una capacidad única de renovarse y acoger con los brazos abiertos a quienes llegan en busca de experiencias auténticas.
Una mirada diferente a través del objetivo
Para quienes visitan la ciudad por primera vez, el fotógrafo profesional Arturo Comas recomienda en Onda Vasca "pasear con ojos nuevos", evitando las rutas típicas de influencers para "captar la esencia real de los magnéticos barrios de la capital". Más allá de la Giralda, la Catedral o el Alcázar, Comas sugiere disfrutar de los atardeceres en el río Guadalquivir o "perderse por la calle Amparo para descubrir la curiosa Casa del Tigre". Un consejo vital para el visitante: "buscar la sombra durante las horas de máximo calor para disfrutar de la ciudad con supervivencia".
Gastronomía con raíces: De Euskadi a Triana
El hermanamiento entre el norte y el sur se hace patente en la mesa a través del trabajo de campo realizado por los periodistas de Onda Vasca Fernando Lorenzo y Ángel López . Una de tantas visitas obligadas la encontramos en el restaurante Victoria 8, situado en el corazón de Triana y regentado por Begoña Barquín, cuyo nombre es un "homenaje a las raíces bilbaínas de mi padre". El visitante vasco encontrará en Sevilla "un paraíso del producto local a precios muy competitivos": desde una cerveza a 2 € con tapa de aceitunas incluida hasta raciones de jamón de primera calidad por 14 € o boquerones fritos al limón por 10 €. Platos como las colitas de gambón al ajillo con aguacate o el guiso de cola de toro son apuestas seguras para quienes valoran la buena mesa.
Derbis futbolísticos con mucha guasa
La pasión por el fútbol es otro punto de interés que no pasa desapercibido para el visitante vasco. La histórica rivalidad entre el Betis y el Sevilla se vive con una "guasa" constante que, según los locales, nunca llega a mayores pero mantiene la ciudad viva y vibrante. Los derbis generan un intercambio de vídeos, chistes, memes y stickers que ya forman parte del folklore moderno de la capital del Guadalquivir. Escuchar los himnos de estos clubes históricos improvisados a capella en la barra del bar o disfrutar de unas genuinas sevillanas en La Quedá (un escondido bar de Triana) es sumergirse de lleno en la bonhomía y alegría de su gente.
Grandes eventos: Música y tradición
La oferta cultural sevillana se dispara con el Icónica Santa Lucía Fest, un festival que se celebra en los meses de junio y julio, y que celebrará este año su quinto aniversario en el impresionante marco incomparable de la Plaza de España. Con artistas de la talla de Aitana, Sting, Lenny Kravitz, Jamiroquai o Raphael, el evento ofrece "una experiencia sensorial que combina patrimonio histórico con espectáculos de luz de vanguardia".
Y como colofón, la Feria de Abril, otro imprescindible que transforma Sevilla en una "ciudad flotante" llena de color, donde el olor del albero y el ambiente de las casetas invitan a repetir la visita año tras año. Sevilla es, en definitiva, un crisol donde la modernidad y la tradición coexisten para ofrecer al viajero vasco una estancia donde siempre se sentirá como en casa.
Visitar Sevilla y poner fecha para una próxima vez
Fernando Lorenzo y Ángel López terminan su visita a Sevilla agotados pero fascinados. La inmersión en el corazón de la ciudad, sus reclamos y encantos han colmado sus expectativas generando la necesidad de regresar pronto para seguir conociendo el duende de su gente y la magia de sus calles. En palabras de Fernando "Sevilla es una piedra preciosa, pulida, preparada para lucir siempre. La Plaza España simula un abrazo arquitectónico que acoge como lo lleva haciendo esta metrópolis andaluza con siglos de antigüedad e historia. Andalucía se viste de gala en su capital hispalense. Olor a azahar y jacaranda, sabor a pescaito y gazpacho, se palpa la historia, se mira con deleite. Siempre nueva, es destino seguro en cualquier momento del año. Sevilla se deja querer y deja huella". Ángel se fija en la luz "deslumbrante, a ratos cegadora pero perfecta para conseguir fotografías irrepetibles" siente especial predilección por los espacios castizos "me fascinan las tabernas y los tablaos genuinos, su decoración, las pizarras con las sugerentes tapas del día escritas a tiza y esas calles perfectas para perderse mientras contemplas una balconada llena de flores". Mas pronto que tarde repetirán visita, porque Sevilla tiene un color, un olor, un sabor y un sonido especial, único.