La divulgadora Boticaria García ha publicado un vídeo centrado en prevenir la osteoporosis en el que resume una idea clave: músculo y hueso trabajan en equipo y se influyen mutuamente. La farmacéutica explica que esa relación es tan estrecha que, cuando el músculo se activa, el hueso recibe una señal para reforzarse. No es solo una forma de hablar: la evidencia científica lleva años describiendo que la contracción muscular y la carga mecánica son estímulos importantes para el tejido óseo, especialmente a medida que envejecemos.
La metáfora del “WhatsApp”
En el vídeo, Boticaria plantea una imagen muy visual: “El músculo y el hueso son mejores amigos” y “se hablan” como si se enviaran mensajes de WhatsApp. Cada vez que el músculo “se contrae con fuerza”, estaría mandando un aviso al hueso del tipo: “aquí hay carga, refuerza la estructura”. La traducción práctica es directa: si el cuerpo recibe estímulos frecuentes de carga, el hueso tiende a mantenerse más denso y resistente; si esos estímulos desaparecen, el hueso puede entrar en una especie de “modo ahorro” y perder densidad.
Esta idea encaja con lo que la propia divulgadora ha explicado en otras intervenciones: la tensión mecánica y el trabajo muscular favorecen que el hueso se mantenga más fuerte, reduciendo el riesgo asociado a la pérdida de masa ósea.
La fuerza es clave
Uno de los mensajes centrales del vídeo es que entrenar fuerza no se limita a ganar músculo por estética o rendimiento, sino que actúa como una señal de mantenimiento para el sistema músculo-esquelético. La osteoporosis, que se caracteriza por una disminución de la densidad ósea y un aumento del riesgo de fracturas, se relaciona con factores como la edad, el sedentarismo y, en mujeres, etapas como la menopausia. En ese contexto, mantener un cuerpo activo y con estímulos de carga es una pieza importante de prevención dentro de un estilo de vida saludable.
Persona en el gimnasio usando kettlebells
Boticaria lo resume con una frase: “las amistades que se cuidan no se rompen”. Es decir, si se cuida la “conversación” entre músculo y hueso, el sistema se sostiene mejor en el tiempo.