El Mundial de Sudáfrica de 2010 quedó grabado en la memoria colectiva por la primera Copa del Mundo conquistada por la Selección española, pero también por algunas de las imágenes que acompañaron aquella victoria. Entre ellas, el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero en plena entrevista tras la final, un momento espontáneo que dio la vuelta al mundo y convirtió a la pareja en protagonista de uno de los romances más mediáticos de aquel verano.
Dieciséis años después, Sara Carbonero ha vuelto a hablar de aquel episodio y del machismo que marcó su experiencia profesional durante el campeonato. "Lo que yo viví en el Mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie", asegura la periodista en una entrevista con El País, donde ha reflexionado sobre las diferencias entre aquel beso y el que Luis Rubiales dio a Jenni Hermoso tras la final del Mundial femenino de 2023. También ha recordado las críticas que recibió mientras cubría el torneo y las consecuencias que tuvieron sobre su trabajo.
Sara Carbonero recuerda el beso con Iker Casillas.
Sara Carbonero marca distancias entre el beso de Casillas y el de Rubiales
El beso de Casillas a Carbonero se convirtió en una de las escenas más recordadas de la celebración del título mundial. El entonces capitán del conjunto ganador interrumpió la entrevista que le estaba realizando la periodista para besarla ante las cámaras, en una escena que mezcló la euforia deportiva con la emoción personal.
Sin embargo, la comunicadora considera que aquel momento no puede equipararse con lo ocurrido entre Rubiales y Hermoso en 2023, cuando el entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol besó en la boca a la futbolista durante la entrega de medallas del Mundial femenino.
Carbonero subraya que ambos episodios se produjeron en circunstancias diferentes y que en el suyo no existió un abuso de poder comparable al que se denunció en el caso de Rubiales. La diferencia de contexto resulta fundamental para entender por qué dos imágenes aparentemente similares generaron lecturas distintas.
El expresidente de la RFEF, Luis Rubiales, a su salida de los juzgados.
El caso de Hermoso adquirió una dimensión institucional y judicial y abrió un debate internacional sobre el consentimiento, el machismo y las relaciones de poder en el deporte. En el caso de Carbonero y Casillas, el beso se interpretó como una manifestación espontánea de afecto entre dos personas que mantenían una relación sentimental.
El acoso mediático que puso en duda su profesionalidad
Más allá de aquella imagen, la periodista recuerda especialmente el trato que recibió durante el Mundial de Sudáfrica. Su presencia en la cobertura deportiva estuvo acompañada de una polémica que cuestionaba si su relación sentimental con Casillas podía perjudicar el rendimiento del portero y, por extensión, el de la Selección.
Las críticas se intensificaron después de la derrota de España ante Suiza por 0-1 en el primer partido del campeonato. En lugar de centrarse exclusivamente en el análisis deportivo, parte del debate mediático puso el foco en Carbonero y en su relación con el guardameta.
Sara Carbonero e Iker Casillas
La controversia traspasó las fronteras españolas. El diario británico The Times llegó a publicar una portada que vinculaba la presencia de la periodista con el desempeño de Casillas, una interpretación que Carbonero considera hoy un ejemplo del machismo que tuvo que soportar.
La periodista denuncia que su trabajo quedó cuestionado por su condición de pareja del capitán, algo que puso en entredicho su capacidad profesional sin atender únicamente a su labor como comunicadora. Aquel episodio refleja las dificultades añadidas que afrontaban las mujeres que ocupaban puestos de gran visibilidad en el periodismo deportivo.
"No hay que bajar la guardia" ante el machismo en el deporte
La experiencia de 2010 también ha llevado a Carbonero a valorar los cambios que se han producido desde entonces. En aquella época, las mujeres todavía tenían una presencia limitada en determinados espacios de máxima exposición dentro de las retransmisiones y las coberturas deportivas.
La periodista considera que se han dado pasos importantes hacia una mayor igualdad y que la situación ha evolucionado favorablemente, aunque advierte de que los avances no deben darse por definitivos. "No hay que bajar la guardia", señala.
Su reflexión reivindica la necesidad de evaluar a las profesionales por su trabajo, sin prejuicios relacionados con su vida personal o su género. El episodio de Sudáfrica continúa siendo un ejemplo de cómo una cobertura deportiva puede quedar atravesada por estereotipos que afectan de manera desigual a hombres y mujeres.
Los problemas de salud y la pérdida de su madre
En la conversación, Carbonero también aborda aspectos de su vida personal y de los problemas de salud que ha afrontado en los últimos años. Aunque su lucha contra el cáncer ha sido conocida públicamente, la periodista asegura que ha atravesado otras situaciones difíciles que ha preferido mantener alejadas del foco mediático.