Vida y estilo

Santa Gadea del Cid, el punto de partida para conocer el burgalés Territorio Obarenes

Su castillo, sus murallas y su arquitectura popular conforman un casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, tranquilo y de gran belleza
En imágenes, la burgalesa Santa Gadea del Cid y su patrimonio
En imágenes, la burgalesa Santa Gadea del Cid y su patrimonio

Actualizado hace 10 minutos

Un casco histórico medieval declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el que perderse sin prisas, es el principal tesoro de Santa Gadea del Cid. Y como en todo tesoro son muchas las joyas que en forma de pequeños rincones se pueden ir descubriendo con paciencia. Todo ello se guardaba en un cofre formado por las murallas que rodeaban la villa.

A esta singularidad patrimonial se suma su ubicación en el burgalés Territorio Obarenes, en el corazón del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil, de camino al Nueva York de los bosques, y que esta belleza permanece inmune al turismo de masas bajo la atenta mirada de un castillo, no es de extrañar que esta localidad de la comarca burgalesa de Bureba-Ebro, casi en la muga con tierras alavesas vascas y en la ribera sur del río Ebro, acabe de ser incluida en la red de Pueblos Más Bonitos de España.

La plaza porticada de Santa Gadea del Cid con sus fachadas de madera y ladrillo.

La plaza porticada de Santa Gadea del Cid con sus fachadas de madera y ladrillo. Turismo de Burgos

Su castillo y sus murallas: la huella de su pasado medieval

Santa Gadea del Cid es indiscutiblemente bonita. Su castillo y sus murallas ya advierten del importante papel defensivo que tuvo en la Edad Media, época de enfrentamiento entre reinos vecinos, lo que despierta inevitablemente el interés del viajero por la historia de este aparentemente tímido y hermoso lugar.

De sus murallas solo quedan algunos tramos, si bien resisten muy bien conservadas dos de las puertas por las que se entraba a la ciudad medieval: la Puerta de la Villa, junto a la que se situó la antigua cárcel, y el Arco de la calle de Abajo o de las Eras. Ambas del siglo XV, con doble arco apuntado, saeteras y escudos borrados con las armas de los Padilla y Manrique. Las torres que las flanquean no pasan tampoco desapercibidas por la belleza del conjunto.

En lo alto de una roca se alza su castillo del siglo XV, levantado sobre una antigua fortaleza del siglo XI, y desde el que se puede disfrutar de una mirada privilegiada sobre el próximo río Ebro. En torno a él se diseñó la ciudad y en su patio de armas se alza imponente la torre del homenaje. Las nervaduras góticas de su bóveda son solo parte del atractivo que aún resiste en este testigo del pasado burgalés que, muy cerca de aquí, presume también de otra importante huella de la historia con la ermita del Patrocinio, del siglo XVIII.

Una villa con un bar en un hospital de 1465

Una vez dentro de la ciudad amurallada, llama la atención la arquitectura popular que muestra, en muchas de sus casas, los clásicos entramados de madera rellenos de ladrillo de tejar. No pasan desapercibidos tampoco los soportales que dan ese encantador aire medieval a espacios como la plaza de la Iglesia, donde se celebraban los antiguos mercados medievales. Esta plaza está presidida por la hermosa iglesia de San Pedro: un templo gótico cuya torre almenada confirma que sirvió como estructura defensiva. En su interior, destaca el retablo renacentista de San Pedro del siglo XVI.

En la misma plaza se esconde detrás del antiguo Hospital de San Lázaro, de 1465, uno de los bares más de moda del municipio. Allí se pueden degustar la Cerveza Gadea, artesanal y de elaboración local. Durante el paseo por Santa Gadea del Cid se podrán descubrir otros pequeños negocios sostenibles de productos locales sostenibles.

Más allá de Santa Gadea del Cid

No muy lejos, Santa Gadea del Cid tiene también varios atractivos que bien se merecen una visita, como es el caso de la finca del Granero de San Francisco, un interesante proyecto de cultivo y transformación de lavanda que se alza con la estructura de un típico granero americano en las tierras del antiguo Convento de San Francisco y San Bartolomé. Un espacio en el que confluyen historia, naturaleza y desarrollo sostenible de un territorio comprometido con la conservación de lo auténtico.

A las afueras del pueblo se encuentra la ermita Virgen de las Eras (siglo XII), de marcado estilo románico. Un lugar de gran belleza que, en su día, sirvió de parroquia a los vecinos. Y no muy lejos se encuentra el monasterio de Nuestra Señora del Espino; un hermoso ejemplo de la construcción gótica medieval del siglo XV, catalogado también como BIC. Su elegante pórtico gótico es uno de los espacios de mayor belleza que alberga en su interior, así como la talla gótica de la Virgen del Espino, aunque merece también especial atención su claustro, formado por cuatro crujías cubiertas con bóvedas ojivales, lo que hace de este monasterio una auténtica joya del patrimonio burgalés.

La naturaleza salvaje para un turismo activo

Respondiendo a su compromiso con el desarrollo rural sostenible, Santa Gadea del Cid forma parte de Territorio Obarenes, un espacio que esconde algunos de los entornos naturales más espectaculares de la provincia de Burgos. Así, en pleno corazón del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil se puede disfrutar de una amplia variedad de actividades de turismo activo que van desde rutas para bicis a vías ferratas.

Este espacio natural, en el que sorprenden algunos de los mejores miradores de la provincia desde los que observar la caza del halcón peregrino o impresionantes desfiladeros en los que anida el buitre leonado, es también el lugar en el que navegar en un barco electrosolar por las tranquilas aguas del río Ebro a su paso por el Pantano de Sobrón, para descubrir los llamados fiordos burgaleses. Una experiencia única que se puede combinar además con un paseo a pie, a caballo o en bicicleta por el conocido como Nueva York de los bosques por su gran masa forestal de encinas, hayas, bojs y secuoyas.

2026-02-06T19:30:47+01:00
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