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“Lo que le pido a la Justicia es que haga justicia. Y como estoy convencido de que el tiempo va a poner a todo y a todos en su sitio, pues no tengo que decir nada más”. De este modo ha replicado Pedro Sánchez al juez Juan Carlos Peinado el día después a que el magistrado diera por concluida la instrucción del caso que pone al borde del banquillo de los acusados a Begoña Gómez, la mujer del presidente español y a otras dos personas por varios delitos.
El mandatario español ha realizado estas declaraciones en la rueda de prensa que ofreció en Pekín tras reunirse en el Gran Palacio del Pueblo con el presidente chino, Xi Jinping. El encuentro ha servido para sintonizar en torno a la respuesta a la escalada bélica de Estados Unidos de América en Oriente Próximo y en un contexto en el que Donald Trump arremete duramente contra Sánchez por su liderazgo en abanderar el No a la Guerra en Europa y más allá del Viejo Continente.
En este marco, el presidente español ha vuelto a dar un salto con tirabuzón comprometiendo su futuro político a la sentencia que, si finalmente el caso llega a juicio como parece, un tribunal popular dicte allá por comienzos del 2027. Casualmente o no, en plena precampaña para las elecciones municipales (y forales en Euskadi) que se celebrarán en mayo de ese año.
Después de que el juez Peinado haya cerrado la instrucción de la causa contra ella y haya propuesto juzgarla por delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida, Sánchez se ha limitado a pedir a los tribunales que hagan su trabajo y ha insistido en su idea de que el tiempo pondrá “todo y a todos en su sitio”. Se muestra muy seguro de la inocencia de su mujer, pese a que el juez ha decidido procesarla. Pero los caminos de la Justicia, sobre todo la española, son insondables y pueden poner a prueba incluso la contrastada capacidad de resistencia de Sánchez. Una sentencia de culpabilidad para su mujer sería una estocada difícil de aguantar.
Cátedra universitaria
Peinado señala indicios contra la propia Begoña Gómez, así como contra el empresario Juan Carlos Barrabés y Cristina Álvarez, asistente en Moncloa. Le atribuye a la pareja del presidente español el uso de recursos públicos para fines privados, como la implicación de personal de Moncloa en actividades vinculadas a la cátedra universitaria de Gómez. Por su parte, Álvarez está acusado de haber colaborado en tareas ajenas a su función pública en Moncloa, por lo que el magistrado cree que podría ser malversación.
Al plantearle si comparte las críticas que se han vertido desde el Gobierno español a la decisión del juez, entre ellas por el hecho de que haya actuado en este caso cada vez que Begoña Gómez ha viajado al extranjero acompañando a su marido, Sánchez ha señalado que no tenía nada más que decir al respecto.
El auto del juez Peinado y las críticas que ha suscitado en el Consejo de Ministros ha abierto una nueva crisis institucional entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, criticó ayer el auto dictado por Peinado y afirmó que la instrucción que ha llevado a cabo durante dos años “ha avergonzado a muchos ciudadanos, ha avergonzado a muchos jueces y magistrados en nuestro país” y ha causado un daño “irreparable” a la justicia.
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha afirmado que no es “admisible” que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no haya dimitido por tener a su esposa procesada y ha cargado contra el Gobierno y contra el ministro Félix Bolaños por hacer “señalamientos” a la Justicia. “A la justicia se la respeta, no se la desprecia”, ha afirmado el líder del PP en una intervención ante los parlamentarios de su grupo en el Congreso.