Pedro Sánchez ha aterrizado este domingo en Euskadi dentro de su gira de mítines para las elecciones generales del 29 de noviembre. Pero el presidente español ha tirado de manual, ha vuelto a confrontar con la derecha española desde la perspectiva de las medidas sociales y su rechazo a un aumento de la inversión militar, y prácticamente no ha adaptado su discurso para introducir guiños a Euskadi. Se ha limitado a calcar casi en su integridad la intervención que había pronunciado un día antes en Tarragona y no ha abordado la vocación de autogobierno de la sociedad vasca o la negociación que tiene abierta con el Gobierno de Pradales para transferir las competencias que recoge el Estatuto de Gernika, ni siquiera para repetir la muletilla habitual de los socialistas en estos casos: que ha habido más traspasos y con el popular Mariano Rajoy no hubo ninguno. En el mitin en el Palacio Euskalduna de Bilbao, Sánchez no ha mencionado este asunto. Solo ha introducido dos referencias a Euskadi: por un lado, ha citado a Bilbao para recordar las manifestaciones del movimiento de pensionistas y repetir que blindará la actualización de estas prestaciones conforme al IPC en la Constitución y, por otro, ha mencionado a Gipuzkoa, porque el PP ha renunciado a presentar candidatura al Senado por su acuerdo con Vox.
Sánchez hizo referencia a Bilbao por la demostración de fuerza que constituyeron esas manifestaciones a favor de unas pensiones dignas, una cuestión que sigue preocupando pero que, no obstante, no es privativa de Euskadi sino una demanda generalizada en todo el Estado, y el anuncio de Sánchez es también para todo el Estado. Se da la circunstancia de que una de las transferencias que no se ha llegado a abordar con el Gobierno Vasco es la gestión de las propias pensiones. Al margen de sus referencias a Bilbao y Gipuzkoa, el resto de los mensajes fue idéntico a la víspera en Tarragona: no a la guerra, reivindicación de las medidas sociales, un llamamiento al voto masivo para pasar de una mayoría simple a otra más amplia y poder aprobar sus medidas "antes" y llegar "más lejos" con ellas... e incluso repitió la chanza de la "punki (Patti Smith) y el Papa" que han votado en las elecciones de Estados Unidos que han supuesto un varapalo para Trump.
"Vamos a por el Congreso y el Senado"
Sánchez entró en el Euskalduna entre ovaciones, arropado por una multitud que quería hacerse selfis con el presidente español, y ante el júbilo de unos socialistas vascos que fían su éxito electoral al tirón de su jefe de filas en Madrid. Quieren volver a ser la fuerza más votada en las generales en la comunidad autónoma vasca como ocurrió en 2023, cuando la ciudadanía dio la victoria al PSE para evitar la entrada de la ultraderecha en el Gobierno español. Con una camiseta roja que decía "la fuerza de la gente", Sánchez defendió que su Gobierno ha multiplicado por tres la financiación a la dependencia, que ha ampliado los permisos por maternidad y paternidad y que, "mientras gobierne", va a "subir todos los años el salario mínimo interprofesional". Sobre el popular Alberto Núñez Feijóo, dijo que "va a acabar con las listas de Spotify" y "no es más triste porque no quiere"; y dice que el presidente de Vox, Santiago Abascal, va de "valiente", pero pidió seleccionar al público que va al show de David Broncano. Cree que Vox va a "tragar con todo" lo que exija Trump, incluido el gasto en defensa. Y volvió a pedir "una mayoría amplia" para "llegar más lejos y antes en las conquistas" de derechos. "Nosotros, como los demócratas en Estados Unidos, vamos a por el Congreso y a por el Senado", proclamó, en un mitin sin referencias al Estatuto de Gernika ni tampoco al Amejoramiento navarro, a pesar del reciente acuerdo sobre la transferencia en I+D+i con el Ejecutivo de la también socialista María Chivite.
El acuerdo de investidura de Sánchez con el PNV menciona expresamente la negociación sobre el reconocimiento nacional de Euskadi (las conversaciones sobre el nuevo estatus de autogobierno se han desarrollado de manera discreta entre PNV, PSE y EH Bildu) y el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika para diciembre de 2025 (fecha que se a desbordado sin lograr ese objetivo, pero sí se han alcanzado acuerdos relevantes para la parte vasca en competencias como los permisos de trabajo de las personas extranjeras). No obstante, el PNV siempre ha defendido que estas cuestiones son un empeño jeltzale y, de no ser por la necesidad de votos del PSOE, Sánchez no hubiera liderado u abordado por propia iniciativa estos debates.
Patxi López: "Ganamos a ETA y esta vez también vamos a ganar" a PP y Vox
Los socialistas vascos se volcaron con Sánchez, con el objetivo de repetir la victoria en las elecciones generales que obtuvieron en la comunidad autónoma en 2023. En una afirmación un tanto hiperbólica, Patxi López, portavoz en el Congreso, comparó además el embate de ETA con los "propagadores de odio" de la derecha y la extrema derecha, y proclamó que, al igual que los socialistas "ganaron" a la organización ya disuelta y desarmada, ganarán a PP y Vox en las urnas. "Han utilizado todas las malas artes posibles. Exigían un día sí y otro también unas elecciones. Se creían que nos habían vencido, que ya estábamos derrotados. Este es el país del no a la guerra y así va a seguir siendo. Esta es la fuerza de la gente, y con esa papeleta vamos a decir a unos cuantos que hasta aquí han llegado, a los propagadores de odio que, como no tenían ideas, insultaban, nos llamaban y vomitaban barbaridades contra los socialistas. No buscaban ganarnos en unas elecciones, sino destruir a los socialistas. Pero qué poco nos conocen. Nos convirtieron en el enemigo a batir. Solo hemos tenido un enemigo, la banda terrorista ETA , y no nos rendimos. Los ganamos. Y esta vez también vamos a ganar a los propagadores de odio que se creen que somos el enemigo a batir", dijo. El secretario general del PSE, Eneko Andueza, por su parte, confesó que las campañas le ponen "cachondo" porque le gusta "dar la cara" y tiene mucha "ilusión" por los resultados. Presentó, además, el diccionario "Feijóo-castellano" para traducir los rodeos del candidato del PP, que cree que se traducen en recortes y menos derechos.