Actualizado hace 7 minutos
Una de las razones que explica la mala temporada del Liverpool es el rendimiento actual de Mohamed Salah. El egipcio está viviendo el peor momento de su carrera en el conjunto red y la posibilidad de marcharse a Arabia cuando se abra el mercado estival cada vez cobra más protagonismo.
El jugador es toda una institución para su club, con unas cifras que le sitúan en la conversación de si es el mejor jugador de la historia del equipo. Desde su llegada en 2017 procedente de la AS Roma, el extremo derecho transformado en goleador ha sido la referencia ofensiva del equipo. En su primera temporada firmó 44 goles oficiales, 32 de ellos en Premier League, cifra récord en un campeonato de 38 jornadas. Pero no quedó ahí, a lo largo de los años ha mantenido registros de élite: más de 20 goles por curso en liga de manera casi sistemática y una incidencia constante en el juego, ya fuera como finalizador o como generador desde el perfil derecho.
Hay muchos factores que ayudan a esta situación, pero el encontronazo con Arne Slot es, sin duda alguna, una de las más importantes. Tras ser suplente en varios partidos, Salah expresó su frustración ante los medios de comunicación de forma muy clara: “Creo que está muy claro que alguien quería que yo recibiera toda la culpa. No sé por qué, pero así lo siento. Parece que el club me ha tirado bajo el autobús.” Añadió también: “Estoy muy decepcionado. He hecho mucho por este club los últimos años y especialmente la temporada pasada. Ahora estoy en el banquillo y no sé por qué”.
Por su parte, el neerlandés abordó la situación con una postura más diplomática, aunque firme: “Como todos los jugadores, hay fases en las que eres humano. No ha estado al mejor nivel últimamente… pero ha manejado bien su actitud.” Y añadió: “Él tiene todo el derecho de sentir lo que siente, pero si un jugador usa esas palabras en público tenemos que reaccionar como club”. Las palabras del técnico fueron reflejadas con la decisión de apartarle del equipo para el encuentro de Champions League frente al Inter de Milán.
El futbolista se disculpó con sus compañeros de equipo el 19 de diciembre por el impacto de sus declaraciones y se reintegró para el partido frente al Brighton. El entrenador, que cada día estaba más cuestionado por el desempeño del equipo en la temporada, logró apagar uno de los muchos fuegos que tenía, quizás el que más quemaba.
Y si nos vamos a los datos, estos muestran que su decadencia es real. Su promedio de disparos por partido, su participación en el juego ofensivo y sus números de gol esperado por 90 minutos están por debajo de lo que ofrecía en campañas anteriores. Donde antes rondaba cifras cercanas a 0,60 de goles esperados por partido, últimamente ha estado en torno a 0,40, reflejando que recibe menos balones en zonas peligrosas o que el sistema busca otras variantes ofensivas. En liga lleva cuatro goles en diecinueve partidos, dígitos completamente irrisorios para un futbolista de su talla. A pesar de ello, sigue sumando dobles dígitos en cuanto a participación en goles si se le suman todas las competiciones.
Parte de esta transformación tiene explicación en el propio cambio de rol. Con 33 años, el egipcio ya no depende tanto de su explosividad física y ha tenido que adaptarse a un esquema táctico que exige más trabajo defensivo y menos libertad para merodear el área según su criterio. Slot ha pedido a sus extremos más rigor táctico, lo que ha producido que la estrella red no tenga la sensación de protagonismo de antaño.
También influye el propio contexto del equipo. El Liverpool ha pasado por fases de transición en el mediocampo, con rotaciones y cambios de perfiles que han alterado la circulación de balón. Cuando el equipo pierde fluidez en la construcción, un delantero como Salah recibe menos balones ventajosos, y su juego, basado en espacios interiores entre lateral y central, se ve afectado. Ya no monopoliza cada ataque ni es la figura indiscutible sobre la que gira todo el plan ofensivo y su producción estadística, como es lógico, lo nota. El Liverpool reparte más el peso ofensivo entre jugadores como sus volantes o sus otros atacantes.
Arabia asoma
El asunto de Salah con Arabia viene de lejos. De hecho, en cada mercado de fichajes se especula con la posible llegada del egipcio a la liga de Oriente Medio. El interés más concreto proviene de clubes de la Saudi Pro League, especialmente de un viejo conocido como Al-Ittihad Club, que ya intentó ficharlo en 2023 con ofertas cercanas a los 150-180 millones de libras, una propuesta que fue rechazada por Liverpool FC.
Sin embargo, ahora la situación es distinta. Con 33 años y contrato hasta 2027, el club inglés podría considerar una venta para evitar que el jugador salga libre el próximo año.
Desde Arabia Saudí, la estrategia no ha cambiado y pretenden seguir incorporando grandes figuras del fútbol europeo para potenciar la imagen deportiva y comercial de su liga. El posible fichaje no solo representaría un salto económico significativo para el jugador, sino también un adiós al fútbol de élite europeo después de años como referente en la Premier League.
Queda por ver si tanto el Liverpool como Salah consiguen enderezar el rumbo de una temporada hasta el momento aciaga para un club que gastó más de 450 millones de euros en refuerzos.