El cordal que se eleva sobre Urretxu y Zumarraga (Gipuzkoa) es una de esas montañas que, sin grandes cifras, guardan siglos de historia. Esta ruta circular desde la ermita de Santa Bárbara permite recorrer ese archivo natural que une Arrizuri, Irimo, Arbeleta, Trintxeleku, Mugarrisakon y Meaka.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 8,78
· Desnivel positivo: 492+
· Duración: corriendo 1:15h / Caminar - correr: 1:45h / Senderismo 2:30 (+20 min niños)
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
• Desde Donostia salimos por la parte sur para tomar la GI-41. Salimos en la 168 donde accedemos a la A-15, por donde iremos hasta dejarla en Andoain. Aquí nos incorporamos a la A-1 sentido Madrid por la que transitamos hasta la salida 417, que nos lleva por la GI-2632 hasta Urretxu.
• Desde Bilbao, salimos dirección Donostia por la AP-8 hasta la salida 69 donde cogemos la AP-1 sentido Gasteiz para dejarla en la salida 133. A partir de aquí, por medio de la A-636, llegamos hasta Beasain.
• Desde Vitoria, saliendo por la parte este accedemos a la N-104. Pasado Argomaniz nos incorporamos a la N-1 para abandonarla en la salida 417, y por la GI-2632 llegar a Urretxu.
• Desde Pamplona, por la A-15 y la A-10 llegamos a Alsasua donde cogemos la N-1 sentido Donostia. A Partir de aquí seguimos las indicaciones del punto anterior.
DESCRIPCIÓN
La salida de la ruta la hacemos de la parte alta de Urretxu, exactamente desde la ermita de Santa Bárbara. El edificio, encaramado sobre el valle, ha sido punto de referencia para caminantes, pastores y vecinos desde hace siglos. La luz de la mañana cae sobre las laderas del cordal de Irimo, y la cruz metálica que corona su extremo occidental nos acompaña desde el primer paso, vigilante y constante.
Ermita de Santa Bárbara
El camino arranca suave, por pista y sendero, y pronto nos obliga a rodear la montaña por su falda. Es un faldeo amable, que permite observar el cordal desde abajo, como si la montaña quisiera presentarse antes de dejarnos subir. A mitad de esta subida progresiva aparece la fuente Lizar, un pequeño manantial que ha servido de descanso a pastores y caminantes desde hace generaciones. Su nombre, ligado al arce (lizar), recuerda que estas laderas fueron antaño bosques mixtos donde el arce, el roble y el castaño dominaban antes de las repoblaciones de pino. Aquí el rumor del agua marca un pequeño alto en el camino.
Lizar Iturria
Tras el faldeo que rodea toda la montaña por su vertiente más pegada a Urretxu, el sendero se eleva y nos deposita en el cordal principal, donde el paisaje se abre de golpe. La primera cima es Arrizuri (889 m), cuyo nombre –harri zuri, piedra blanca– probablemente alude a las calizas claras que afloran en la zona. Desde aquí se entiende la lógica del macizo: una línea de cumbres que avanza como una columna vertebral. Arrizuri fue históricamente un punto de paso entre pastos. No quedan bordas ni majadas, pero la forma del terreno y la amplitud de la loma conservan esa sensación de montaña trabajada.
Entorno espectacular en la subida al cordal
La siguiente cima es Irimo (901 m), la más emblemática. Para Urretxu y Zumarraga, Irimo es identidad: una montaña que ha sido torre de señales, punto de vigilancia y referencia visual constante. En el siglo XIX formó parte de la red de torres telegráficas ópticas, un sistema que transmitía mensajes mediante códigos de banderas y paneles. Hoy solo queda la antena, pero la idea de Irimo como lugar de comunicación permanece.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Como siempre es importante ir bien provistos de agua. Pero en este caso tenemos fuente al inicio a la mitad de la subida y otra más en la bajada del cordal
Calzado. Aunque se trata de una zona boscosa la presencia de piedra en varias partes del recorrido hace recomendable una zapatilla o bota con buen agarre.
Dificultad. Ruta sencilla por el desnivel y por la distancia, muy fácil de seguir en cuanto a orientación.
Desde su cima, el panorama es generoso: Aizkorri, Izarraitz, Aralar, el corredor del Urola…, un mirador que parece demasiado amplio para una montaña tan modesta en altura. La ruta continúa hacia Arbeleta (872 m), una cima tranquila, rodeada de pastos y matorral. Arbeleta es un monte de transición, pero también un punto donde se han hallado restos de antiguos mojones jurisdiccionales. Durante siglos, estas montañas fueron frontera entre Urretxu, Azkoitia y Legazpi. Las piedras marcaban acuerdos, límites y responsabilidades, y se revisaban en ceremonias que reunían a representantes de los pueblos.
Arbeleta
LA CRUZ DE IRIMO
La última cota del cordal en este sentido es la cruz de Irimo, un hito visible desde todo el valle. Su presencia es reciente comparada con la historia del macizo, pero se ha convertido en un símbolo local. El viento suele golpear con fuerza aquí arriba, y hoy no es excepción. Aun así, la vista hacia el valle del Deba y hacia las sierras interiores compensa cualquier ráfaga.
Cruz de Irimo
Volvemos sobre nuestros pasos, recorriendo de nuevo Arrizuri e Irimo, pero ahora con la luz diferente y el valle a otro lado. Las cordales tienen esa magia: el mismo camino parece otro cuando se hace en sentido contrario. La siguiente cima es Trintxeleku (869 m). Su nombre, relacionado con trintxerra (trinchera), ha alimentado la idea de que aquí hubo posiciones defensivas durante las guerras carlistas. No hay restos visibles, pero la toponimia suele recordar lo que la piedra ya ha borrado.
Trintxeleku
Mugarrisakon (816 m) significa el lugar de los mojones. Aquí la montaña se convierte en documento. Todavía pueden verse algunos hitos de piedra, desgastados pero reconocibles. En la Edad Media, estos mojones se revisaban en ceremonias que renovaban la memoria del territorio. Algunos vecinos mayores cuentan que los jóvenes acompañaban a los mayores para aprender los límites del valle: un rito de paso que mezclaba geografía y comunidad.
Vistas de Urretxu desde la cruz de Irimo
La última cima es Meaka (825 m), una elevación amable, rodeada de pastos y con vistas hacia Legazpi y el corredor del Deba. Meaka fue lugar habitual de caza menor y de recogida de helecho, utilizado como cama para el ganado. Hoy es un punto perfecto para detenerse y observar cómo el macizo se despliega hacia el sur. Al final de la bajada del cordal aparece el merendero y la fuente de Trekutz, un lugar fresco, recogido, perfecto para una pausa. Desde aquí, una pista y sendero –parte al aire libre, parte bajo bosque– nos devuelven a la ermita de Santa Bárbara, cerrando una circular que combina historia, paisaje y tradición.
Sendero pista claro y limpio en el descenso del cordal
En apenas 8,78 km y 492 m positivos, esta ruta permite recorrer un cordal que ha sido frontera, refugio, punto de vigilancia y escenario de leyendas; permite entender un territorio desde dentro. Y no es una travesía difícil, salvando el desnivel que nos separa de la ermita en la parte superior del cordal, se puede catalogar de excursión sencilla, ideal para los más jóvenes montañeros que busquen un reto.
PLANES ALTERNATIVOS
Aquí van un par de propuestas extra con las que completar nuestra jornada:
• Visitar el Museo Igartubeiti: Aquí podemos ver el caserío como máquina de vida ya que es uno de los caseríos mejor conservados del País Vasco, con estructura original del siglo XVI. Se explica cómo funcionaba la vida rural: lagares, herramientas, modos de producción, organización familiar. Por ello su visita es una inmersión total en la cultura tradicional del valle. En el entorno cultural del caserío podemos dar un paseo por los alrededores para ver cómo se distribuían antiguamente los cultivos, pastos y caminos. De esa manera ver la interpretación del paisaje: cómo el caserío marcaba la economía, la sociedad y la identidad de Urola Garaia. Información y reservas en https://www.igartubeitibaserria.eus/es
• Visita al centro de interpretación del queso Idiazabal: se encuentra en la población del mismo nombre. Allí podremos conocer todos los entresijos que rodean a la elaboración de este manjar con denominación de origen. Visitaremos sus variadas secciones, donde encontraremos una reproducción de una tradicional txabola de un pastor, conoceremos más de la oveja latxa y carranzana, sabremos más de la tradición milenaria que va de los pastos de Aralar y Aizkorri. Veremos la Feria del Queso Vasco, y podremos conocer de dónde viene la denominación de origen, así como participar en una cata donde aprenderemos a degustar el queso Idiazabal.
En Urretxu y en el entorno de la ermita de Santa Bárbara disponemos de todo lo necesario para poder reponer fuerzas y degustar lo más típico de esta cercana localidad del Goierri guipuzcoano.