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Rusia celebra desde este viernes hasta el domingo unas elecciones parlamentarias con las que renovará los 450 escaños de la Duma Estatal, además de los gobernadores de once regiones, y en las que Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin, aspira a una nueva mayoría ante falta de competencia política real.
En un contexto de falta de oposición al Kremlin, el presidente ruso busca una fuente de legitimidad interna y reforzar la narrativa oficial en medio de la guerra contra Ucrania, en las primeras elecciones legislativas desde que ordenó la invasión del país vecino en febrero en 2022.
Rusia Unida, partido hegemónico en el país las últimas dos décadas, parte con 324 asientos en la actual Duma tras lograr un 49,8% de los votos en las elecciones de 2021 y en las listas se presentan pesos pesados de Moscú como el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, o Sergei Sobianin, el influyente alcalde de Moscú, ambos fieles aliados de Putin durante los últimos 20 años.
En un intento de renovarse y presentar nuevas caras, la formación oficialista presenta al corresponsal de guerra Yevgeni Podubni, un periodista bien conectado con el Kremlin que resultó gravemente herido por un dron ucraniano mientras se encontraba en el frente de guerra.
LA GUERRA, PRESENTE EN LAS ELECCIONES
La cuestión de la guerra en Ucrania, una realidad a la que el oficialismo ruso se refiere como "operación especial", estará presente en unas votaciones en las que se presentan cerca de 200 candidatos que han servido en el conflicto, en un intento del Kremlin de dar un reconocimiento a los veteranos, que, en todo caso, tendrán escaso poder una vez sean elegidos.
Los perfiles militares no se limitan a las filas de Rusia Unida sino que otras formaciones como el Partido Liberal Democrático, de corte ultranacionalista y populista, promocionan también a veteranos de la guerra, en una muestra de que la narrativa respecto al conflicto en Ucrania trasciende las líneas políticas en Rusia y está muy extendida en todo el arco parlamentario representado en la Duma.
Tras el partido de Putin, la formación que más asientos tiene es el Partido Comunista de la Federación de Rusia, con 57 escaños, con Rusia Justa, de corte socialconservador, y el mencionado Partido Liberal Democrático, en el entorno de los 30 diputados. Ninguno de estas formaciones ha cuestionado el ataque a gran escala contra Ucrania.
El propio presidente ha vinculado la guerra a las elecciones, tras insistir en que acudir a las urnas es un acto con el que los rusos demostrarán unidad y apoyo a las tropas en Ucrania. "Que somos un pueblo unido por valores comunes, la memoria histórica y el amor por nuestra patria", aseguró en un discurso esta semana.
FALTA DE OPOSICIÓN REAL
La falta de competición real en los comicios viene acentuada por la exclusión del partido Yabloko, en una decisión que avaló el pasado agosto el Tribunal Supremo ruso que atendió así las denuncias del partido ultraconservador Rodina, que cuenta con un solo diputado en la Duma, por presunta financiación irregular y contactos con el extranjero.
Su descalificación es representativa del cerco a la oposición que se vive en Rusia, ya que pese a no representar un peligro al oficialismo, ha sido una de las pocas formaciones que se han mostrado críticas con la guerra en Ucrania.
Yabloko solo obtuvo 750.000 votos en las últimas elecciones, poco más del 1%, pero su exclusión les ha puesto en el foco. El propio fundador, Grigori Yavlinski, tachó de "acontecimiento político significativo" la exclusión y señaló que evidencia" una profunda crisis en el sistema político ruso y una falta de visión sobre el futuro deseado".
Esta situación ha resultado la excepción en unas elecciones que transcurren con un perfil político bajo y en el que los candidatos, tanto oficialistas como fuera del paraguas de Rusia Unida, eviten acaparar el foco y abordar cuestiones sensibles que se salgan del guion oficial. Todo pese a que las consecuencias de la guerra se han notado en el país con cuestiones como el suministro energético, afectado por la campaña de ataques ucranianos contra instalaciones petrolíferas y gasísticas.
ELECCIONES EN TERRITORIOS OCUPADOS
Putin ha reconocido que los ataques afectan a la buena marcha logística y energética de Rusia pero ha señalado que no tiene un impacto grave en la economía del país, incidiendo en que responden a la desesperación del presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, contra el que ha elevado la retórica mientras los contactos con Estados Unidos para retomar las negociaciones de paz se han estancado los últimos meses.
Asimismo, los comicios se celebrarán en territorios ocupados por Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania, caso de la península de Crimea, o las regiones del este del país tomadas parcialmente por el Ejército ruso. Este hecho ya ha sido criticado por Kiev que ha tachado de "farsa" las elecciones y ha adelantado que la votación en los territorios ucranianos anexionados por Moscú será "nula". Ucrania ha denunciado que Putin lleva 26 años al frente de Rusia, más tiempo que el que ostentó Iosif Stalin como presidente de la Unión Soviética, incidiendo en que Moscú solo quiere "generar legitimidad interna" y "prolongar su guerra" con estos comicios.