Envejecer forma parte de la vida, pero adoptar determinados hábitos puede ayudar a mantener la fuerza, mejorar el descanso y cuidar la salud a medida que pasan los años.
El médico experto en longevidad Rodrigo Arteaga destaca cuatro rutinas que pueden contribuir a un envejecimiento saludable. Estas prácticas no detienen el envejecimiento ni hacen retroceder el reloj biológico, pero sí pueden favorecer el bienestar físico y mental y ayudar a conservar la autonomía durante más tiempo.
Entrenar fuerza con el propio peso
El primer hábito consiste en realizar ejercicios de fuerza utilizando el propio peso corporal. Las sentadillas, las planchas y otros movimientos sencillos permiten trabajar diferentes grupos musculares sin necesidad de acudir a un gimnasio ni utilizar equipamiento especializado.
Mantener la musculatura es importante para conservar la movilidad, facilitar las tareas cotidianas y reducir la pérdida de fuerza asociada al paso del tiempo. Lo recomendable es adaptar los ejercicios a la condición física de cada persona y aumentar la dificultad de forma progresiva.
Caminar todos los días
Salir a caminar es otra de las recomendaciones de Arteaga. Se trata de una actividad accesible que ayuda a combatir el sedentarismo y contribuye a la salud cardiovascular.
Además, hacerlo al aire libre permite combinar el movimiento con la exposición a la luz natural.
La clave está en mantener la regularidad y encontrar un ritmo adecuado para cada persona. Incluso los paseos cortos pueden ser una buena forma de incorporar más actividad física a la rutina diaria.
Señor sale a caminar por el monte.
Dormir al menos siete horas y recibir luz natural
El descanso también desempeña un papel fundamental. Arteaga recomienda dormir al menos siete horas por noche, mantener horarios similares para acostarse y levantarse y recibir luz natural por la mañana.
Estas pautas ayudan a regular el ritmo circadiano, el reloj interno que organiza los ciclos de sueño y vigilia. Dormir lo suficiente favorece la recuperación física y mental, mientras que la regularidad horaria puede contribuir a mejorar la calidad del descanso.
Pasar tiempo con las personas que queremos
El cuarto hábito tiene que ver con las relaciones sociales. Compartir tiempo con familiares y amigos, mantener vínculos significativos y disfrutar de actividades en compañía también forma parte del bienestar a largo plazo.
"Qué bonito saber que nuestro cuerpo puede seguir mejorando a cualquier edad. Nuestros músculos pueden ganar fuerza, nuestras mitocondrias pueden producir energía con mayor eficiencia y nuestro cerebro puede seguir aprendiendo", señala Arteaga.
"Cuida tu salud, descansa, mantente activo y disfruta a las personas que quieres", añade. Y concluye: "Porque lo más bonito de vivir muchos años es tener salud, energía y ganas de seguir disfrutando la vida", añade.
En definitiva, estos cuatro hábitos pueden ayudar a cuidar el cuerpo y la mente a cualquier edad. La constancia, más que los cambios radicales, es una de las claves para envejecer con salud y calidad de vida.