El Clásico es aquel partido que paraliza el mundo cada vez que se juega y que se retransmite en más de cien países. El choque entre FC Barcelona y Real Madrid no es solo una batalla deportiva, sino que también se ha jugado muchas veces en los despachos. Esta vez, los catalanes han salido victoriosos de la contienda y le han arrebatado al máximo rival la pieza que iba a hacer funcionar el engranaje de sus estrellas.
El Barça ha hecho oficial el fichaje hoy tras todo un verano de rumores que lo relacionaban con la entidad madridista. La lesión de Frenkie de Jong y la oportunidad de mercado que suponía que solo le quedase un año de contrato han llevado a Deco y compañía a dar todo un golpe de efecto, eclipsando parcialmente la planificación deportiva que Florentino Pérez había sembrado con los fichajes de Diomandé, Cucurella, Dumfries, Konaté, Bernardo Silva y Espí.
La llegada del Balón de Oro completa uno de los mejores centros del campo de Europa y afianza aún más el núcleo de la selección española, recientemente campeona del mundo, en la plantilla azulgrana. Y es que 'Rodri' compartirá vestuario con hasta ocho compañeros de 'La Roja' (Pedri, Gavi, Lamine Yamal, Dani Olmo, Pau Cubarsí, Alejandro Balde, Fermín López y Ferran Torres), un hecho que seguro ha pesado mucho en la decisión de cambiar de destino preferido.
"Es un sueño estar aquí, vamos a por la Champions y a por lo que se ponga por delante", comentó el flamante fichaje del conjunto catalán, consciente de la presión que sobrevuela la Ciudad Condal para alzarse con la Copa de Europa, tras más de una década de derrotas.
Un fichaje que no es necesario, pero encaja como anillo al dedo
Desde la marcha de Robert Lewandowski hacia la MLS, el FC Barcelona se había centrado exclusivamente en la búsqueda de un '9' que pudiera sustituirle. Con la salida de Ferran Torres, estas urgencias se podrían ver acrecentadas, puesto que el club no cuenta con ningún delantero centro puro en plantilla.
Si bien todas las miradas estaban puestas en quién ocuparía ese hueco, la dirección deportiva decidió afianzar el centro del campo con un jugador que representa a la perfección el estilo de juego barcelonista. La llegada del madrileño no era prioritaria, pero sí necesaria para mejorar una plantilla joven, necesitada de jerarquía y liderazgo, como el propio Hansi Flick expresó el curso pasado.
Sobre el papel, el aterrizaje de Rodri viene a solucionar de un plumazo el problema estructural que el equipo arrastraba desde la salida de Sergio Busquets. El propio director deportivo azulgrana comentó hace dos años que el ex atlético era el jugador más parecido a 'Busi', pero que el City no iba a querer desprenderse de él.
El madrileño no es solo un mediocentro defensivo al uso; es el metrónomo perfecto para el tan exigente juego de posición que aplica la filosofía culé. Sabe interpretar perfectamente cuándo debe pausar el juego para que el equipo respire, se junte y se instale en campo contrario, y cuándo tiene que acelerar la circulación para romper líneas de presión. Su precisión técnica garantiza una salida de balón limpia desde atrás, una condición innegociable para Flick.
Su presencia como ancla posicional es la mejor noticia posible para el talento ofensivo del equipo. Jugadores como Pedri, Gavi, Dani Olmo o Fermín López son los grandes beneficiados de este movimiento. Al tener por detrás a un jugador que se adueña él solo del centro del campo, y capaz de guardar las espaldas de los demás, los interiores quedarán parcialmente liberados de las tareas de repliegue.
A todo esto hay que sumarle una aportación ofensiva de la que a veces adolece el conjunto culé. El centrocampista suma una notable llegada desde la segunda línea, un tiro exterior efectivo para desatascar partidos contra defensas muy hundidas y un poderoso juego aéreo que aportará dominio físico tanto en los córners a favor como en contra.
Todo este amplísimo repertorio llega pulido a su máximo nivel tras una etapa histórica en la Premier League. Aterriza en Barcelona en su madurez deportiva tras haberse convertido en el alumno más aventajado de Pep Guardiola, habiéndolo ganado absolutamente todo en Mánchester. Su gol en la final de Estambul, que le dio su primera Champions al City, demuestra de sobra que rinde mejor que nadie en los escenarios de máxima exigencia.
Negociación dilatada
El regreso del MVP del pasado Mundial al Estado español ha sido uno de los grandes culebrones del mercado de fichajes estival. Cuando prácticamente todos los medios apuntaban a un retorno del jugador a su ciudad natal, a inicios de agosto se produjo el giro de guion definitivo.
Medios como 'Jijantes' y otros afines al entorno azulgrana afirmaban que Rodrigo se había decantado finalmente por la propuesta culé. A partir de ahí, la pelota quedaba en el tejado de Joan Laporta, quien debía liderar una negociación que se presuponía fluida gracias a los estrechos vínculos que mantiene con la directiva citizen, donde varios de sus integrantes trabajaron junto a él durante su primera etapa al frente del Barça.
Laporta celebra su victoria en las elecciones del F.C. Barcelona.
La operación, sellada definitivamente el pasado domingo por Deco y el directivo citizen Hugo Viana, se ha cocido a fuego lento durante diez intensos días. Todo se desencadenó en el momento exacto en el que el mediocentro descartó formalmente la propuesta del Real Madrid y dio su 'sí' definitivo al club azulgrana.
Aunque la prioridad absoluta del Manchester City pasaba por lograr su renovación, tuvieron que aceptar la voluntad del madrileño y sentarse a negociar, advirtiendo desde el primer minuto que no pensaban malvender al vigente Balón de Oro por mucho que solo le restase un único año de contrato.
Así arrancó un durísimo tira y afloja en los despachos. La dirección deportiva culé tuvo que articular hasta cinco propuestas diferentes (cuatro de manera formal y una verbal) para terminar derribando el muro inglés. La primera intentona azulgrana arrancó en 45 millones de euros fijos más bonus, topándose con una respuesta que hacía tambalear el fichaje: desde el Etihad pedían 90 millones por su estrella.
Sin embargo, ambas partes supieron ceder terreno para desencallar la situación. Los culés fueron mejorando sus propuestas subiendo en escalones de cinco millones, mientras que el City rebajó sus pretensiones de golpe en diez millones. Finalmente hubo un punto de encuentro gracias a la oferta barcelonista de 60 millones fijos más 16,5 en variables.
Así pues, el Barça completa un centro del campo capaz de dominar el balón como pocos, y asesta un duro golpe al eterno rival, que tendrá que confiar en Bernardo Silva para hacer la función de faro del equipo y evitar una tercera temporada consecutiva sin títulos.