Cultura

Robbie Williams se pone sinfónico

El enfant terrible británicoalterna éxitos y varios inéditos junto a una orquesta en el 25º aniversario de su carrera
El nuevo trabajo de Williams incluye todos sus éxitos reinterpretados con la prestigiosa orquesta holandesa Metropole y se publica en hasta 9 espectaculares formatos.
El nuevo trabajo de Williams incluye todos sus éxitos reinterpretados con la prestigiosa orquesta holandesa Metropole y se publica en hasta 9 espectaculares formatos.

Cada día no se cumplen 25 años en cualquier actividad laboral. En el caso de Robbie Williams, ha decidido celebrar la efeméride con la revisión orquestal de sus éxitos, canciones ya himnos, sobre todo en Gran Bretaña, del pelo y las ventas de Angels, No Regrets o Rock DJ, que han convertido al enfant terrible que se dio a conocer con el grupo adolescente Take That en el músico pop más vendedor en su país, por delante incluso de Elvis Presley. El artefacto, que se titula XXV, se acompañará en 2023 de una película y un documental sobre su vida, milagros y fracasos.

Tarde o temprano y con el paso del tiempo, una gran parte de los activistas del pop o el rock, especialmente los afines a los sonidos heavies, acaban por rodearse de una orquesta para adornar su repertorio, como si los maestros acabaran por darle trascendencia y cierta respetabilidad. A ello se ha puesto ahora Williams, coincidiendo con las bodas de plata de su carrera y siguiendo el ejemplo del fallecido George Michael, que en el BEC ofreció un concierto sinfónico que gustó hasta a quienes no seamos seguidores de su obra.

Williams ha hecho coincidir XXV –su 13º disco– con la celebración de sus 25 años de carrera en solitario. Antes se había dado a conocer, especialmente entre las adolescentes femeninas, en el seno de la boy band Take That, entre 1990 y 1995. Él fue el primero, antes que Gary Barlow, que advirtió que aquel pop prefabricado no daba para más y abandonó el quinteto para lanzarse en solitario.

Y los números le han dado la razón, ya que hoy le avalan ventas estratosféricas de más de 80 millones de discos. El ya cuarentón –48 palos, muy bien llevados– se ha forjado un camino que le ha convertido en el Rey del Pop en el último cuarto de siglo, ya que cuenta con seis de los 100 álbumes más vendidos de la historia en el Reino Unido, ha conseguido 14 números uno y es el artista con más Brit Awards de la historia, con 18 estatuillas. Sin ir más lejos, gracias al nº 1 con su último álbum navideño de 2019, The Christmas Present, Williams iguala a Elvis Presley como artista en solitario con más álbumes en lo alto de las listas del país del Brexit.

Una orquesta holandesa

XXV –muestra en su portada al músico sobre un pedestal, emulando al pensador de Roden y, como le gusta a él, totalmente desnudo y exhibiendo músculos– es un disco que incluye todos sus éxitos reinterpretados con la prestigiosa orquesta holandesa Metropole y que se publica en hasta 9 espectaculares formatos, incluyendo vinilos de varios colores, CD con distintas portadas y cuyas ediciones de lujo incluyen 3 canciones extra. En este último caso, incluyen hasta 21 temas con una duración de dos horas.

Lo primero que hay que resaltar es que Williams no se acompaña exclusivamente por la orquesta, sino que mantiene el sonido orgánico de banda, con la presencia de guitarras, baterías, bajo y pianos. Y que, al contrario que el álbum sinfónico de George Michael, se ha registrado en estudio, no en directo y, por tanto, sin la presencia de público. Sus éxitos suenan reforzados por las secciones de cuerdas o vientos, según el caso, de una orquesta que acompaña y que solo exige protagonismo en momentos puntuales.

El fan de Williams tiene a mano en XXV todos los himnos del músico, de su primer éxito, Angels, que en una de sus dos versiones enfrenta a las bandas sonoras de John Barry con Beethoven, a un No regrets que dedicó a sus antiguos compañeros y canciones que han liderado las listas mundiales en las dos últimas décadas. El disco no podía empezar mejor, con su famoso Let me entertain you, que abría el último late show de Buenafuente y en el que canta, hedonista, que la vida es muy corta y anima al oyente a disfrutar: “El infierno se ha ido y esto es el cielo / no hay nada a lo que puedas temer / mueve tu culo y ven aquí / grita, ven y permite que te entretenga”.

Documental y biopic

En el álbum, al que seguirá un documental en Netflix y un biopic del director Michael Gracey, gana por goleada el lirismo orquestal que exige espacio en las baladas especialmente, en temas como The road to Mandeylay, la reciente Bodies, Eternity o un She’s the one de ligeros arreglos country. Robin luce falsete en el reggae Tripping y se nos anima con Candy, capaz de levantar cualquier fiesta donde no suene el omnipresente reggetón. Además, nos hace mover el culo con la citada Let me entertain you; Lazy days; la melodía ganadora de Feel o la hip hopera Rock DJ, alternando pasajes rockistas con grooves funk y coros de una iglesia gospel.

Y como broche de oro, incluye varios inéditos, donde brilla con luz propia el tema Lost –que alude a un hombre perdido, sin fe ni lugar en la vida, como en su periodo de drogas, alcohol y fiestas, antes de convertirse en un monógamo padre de familia– y el pelotazo Disco Symphony, que marida perfectamente orquesta y sonido discotequero mientras él se desgañita y nos ordena que bailemos.

2022-09-13T07:38:02+02:00
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