En una época dominada por la velocidad y la digitalización, donde la vida parece moverse al ritmo de las máquinas, Nara Domínguez invita al público a frenar ese pulso acelerado para redescubrir la riqueza de los oficios tradicionales vascos. Oficios que nacen de las manos, sin la intervención de aparatos tecnológicos, sostenidos por la paciencia y la repetición minuciosa de cada gesto aprendido a lo largo del tiempo. La fotógrafa eskoriatzarra, afincada en Madrid, presenta estos días en Oñati una exposición que captura con meticulosidad la esencia de estas profesiones de siempre, mostrando no solo a quienes las ejercen, sino también el profundo saber que habita detrás de cada herramienta y de cada acción ejecutada.
'Lan Ederra' es un proyecto que ha ido creciendo a lo largo de dos años hasta alcanzar ahora una versión más completa y extensa, presentada en la muestra que hasta este próximo viernes acoge la Kultur Etxea. Domínguez construye un archivo visual compuesto por alrededor de 80 imágenes exquisitamente seleccionadas, en las que conviven rostros, herramientas y procesos artesanales. La cámara no se limita únicamente a capturar a sus protagonistas, sino que se detiene, a su vez, en las huellas del uso, la pátina del tiempo sobre los objetos y los movimientos cotidianos que contienen años de aprendizaje. Además, en esta ocasión, la exposición amplía el número de oficios representados y pone el foco en el desarrollo del trabajo, desde el primer paso hasta la finalización artesanal.
Entre las profesiones documentadas se encuentran la de herrero, costurera, corsetera, esquilador de ovejas, alfarero, apicultor, jaboneras y pelotero vasco, a las que en esta nueva entrega se suman las de panadero y joyera.
Transmitido durante generaciones
Uno de los grandes valores de este proyecto es su función como vehículo de preservación del patrimonio. En palabras de Domínguez, sus fotos permiten “mirar estos oficios que representan una forma de conocimiento que se ha transmitido durante generaciones y que forman parte de nuestra identidad cultural”.
En un mundo que avanza rápidamente, detenerse a observar la dedicación, el trabajo manual y la experiencia acumulada en esas manos “nos recuerda el valor de lo hecho con calma y sabiduría”, enfatiza la fotógrafa eskoriatzarra, que con 'Lan Ederra' busca rendir un homenaje a estas actividades y aportar su granito de arena para que “no se pierdan”.
Domínguez en la kultur etxea, que alberga su exposición hasta este 24 de abril.
El esquilador ignacio Bengoa
Las personas retratadas son artesanos y artesanas originarias de diferentes localidades de la comarca, como es el caso de Eskoriatza, Arrasate, Aretxabaleta y Oñati, que, de algún modo, han sabido mantener vivo este legado cultural. Entre ellos, Ignacio Bengoa, esquilador de ovejas oñatiarra, aporta un aire aún más cercano para el público local.
De esta manera, la exposición trasciende ser una galería fotográfica para convertirse en un testimonio emotivo y documental, que invita a valorar y preservar las profesiones tradicionales. Se presenta como una memoria visual de cada oficio, reflejada en las señales que el uso constante y el paso del tiempo han dejado. “Es un proyecto vivo, que voy enriqueciendo con nuevas aportaciones, fotografías y detalles”, recalca Domínguez. La muestra puede visitarse de 18.00 a 20.00 horas.