La población de Euskadi crecerá moderadamente en los próximos años hasta situarse en 2.295.100 habitantes en 2045, lo que supone un aumento de 77.000 habitantes y un 3,5 % más respecto a 2025. Este avance demográfico se deberá exclusivamente al saldo migratorio, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la persistencia de un saldo vegetativo (la diferencia entre nacimientos y defunciones) negativo.
El Instituto Vasco de Estadística-Eustat constata, en un informe publicado este martes, que ese crecimiento no será sostenido al mismo ritmo durante todo el periodo. Así, el 78 % del aumento de la población en el periodo estudiado se producirá en el primer decenio, entre 2025 y 2035. En la década siguiente se producirá una desaceleración, ligada a una menor intensidad de los flujos migratorios.
Esa evolución demográfica será positiva en los tres territorios, con incrementos absolutos de la población de magnitud relativamente similar en Gipuzkoa y Bizkaia e inferiores en Araba. Sin embargo, en términos relativos se consolidará la pauta diferencial observada en los últimos años, manteniéndose Araba como el territorio con mayor dinamismo demográfico (con un incremento del 6,6 % entre 2025 y 2045), seguido de Gipuzkoa (con un 3,7 %). Bizkaia, con un 2,4 %, se situaría por debajo de la media prevista para el conjunto de Euskadi.
La inmigración, motor del crecimiento
El principal factor de crecimiento será la llegada de población. Eustat prevé una media anual de 53.200 inmigrantes, frente a unas 40.500 emigraciones, lo que arrojará un saldo positivo de 12.700 personas al año. Eso sí, habrá diferencias entre periodos: hasta 2034 se registrará un saldo promedio de 15.400 personas y alrededor de 10.000 entre 2035 y 2044.
Las entradas provenientes del extranjero se estiman en 32.000 anuales, más del 60 % del total, proporción algo inferior a la de 2024 cuando el porcentaje de inmigrantes procedentes del extranjero fue del 64,2 %.
Por el contrario, el saldo vegetativo seguirá siendo negativo. La diferencia entre nacimientos y defunciones provocará una pérdida de unas 177.000 personas en el conjunto del periodo, lo que se traduce en que cada año morirán en la CAV, de media, 8.870 personas más de las que nacerán.
Nacimientos y esperanza de vida
Pese a ello, Eustat apunta a una ligera recuperación de la natalidad debido al aumento de la población femenina en edades fértiles y a un aumento de la tasa de fecundidad, que pasará de 1,11 hijos por mujer en 2024 a 1,35 en 2044. Esto permitirá elevar el número de nacimientos desde los cerca de 12.900 actuales hasta unos 17.600 al final del periodo, un incremento del 36 %.
La esperanza de vida al nacimiento alcanzará los 84,9 años para los hombres y 89,2 años para las mujeres, más elevada que la media de la Unión Europea. La diferencia de esperanza de vida entre mujeres y hombres se reducirá de 5,3 años en 2024 a 4,3 años en 2044.
Una población envejecida
El envejecimiento es otro de los aspectos a destacar en este retrato de la población vasca del futuro. En 2045, los menores de 20 años, que representaban el 17,3 % del total a principios de 2025, se reducirán al 15,2 % en 2045, unas 33.500 personas menos.
Se estima que la población entre los 20 y los 64 años perdería 94.900 personas en estos dos decenios, mientras que la población de 65 o más años aumentará en unas 205.300 personas, con lo que su peso llegaría al 32,5 % de la población en 2045, 8,2 puntos porcentuales más que el año pasado.
Los mayores incrementos relativos se darían entre la población más anciana, de 85 años y más, que en 2045 alcanzaría las 153.100 personas, 64.700 más que el año pasado, con lo que supondría el 6,7 % de la población total.