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Cuenta atrás en el Museo de Arte e Historia de Durango para visitar una de sus muestras más destacadas del año. Este domingo, 30 de agosto, se clausura definitivamente “Jorge Oteiza. Espazioaren hustura. Desocupación Espacial”, la exposición que ha permitido saldar una deuda histórica con el célebre escultor de Orio.
El proyecto que abrió sus puerta el pasado mes de mayo, recoge una propuesta que el propio artista concibió para la villa durangarra hace más de cinco décadas y que nunca llegó a ejecutarse. La reconstrucción de esta cita ha sido posible tras una intensa labor de investigación liderada por el comisario David Pavo y la directora de la pinacoteca, Garazi Arrizabalaga, a partir de documentos inéditos custodiados en la Fundación Museo Jorge Oteiza.
La muestra que finaliza esta semana se centra en el proyecto expositivo que Oteiza desarrolló en mayo de 1970 para Durango, en el que se enmarcaría dentro de una exposición colectiva de escultores vascos, probablemente para la Sala Ezkurdi, aunque este dato no se menciona explícitamente en los documentos de la época. El proyecto original no llegó a materializarse, pero ha sido posible reconstruirlo gracias a los materiales inéditos conservados en la Fundación Museo Jorge Oteiza.
La exposición incluye un conjunto de ocho esculturas, que exploran la desocupación espacial. Estas piezas se dividen en dos grandes grupos: la desocupación del cubo, que está representada por cinco obras, y la desocupación de la esfera, que cuenta con dos esculturas. La pieza Piedra Movediza, que sigue a Caja Vacía, se considera la culminación de la desocupación del espacio. Sin embargo, Oteiza añadió dos estatuas adicionales, variantes de Caja Vacía, que están directamente relacionadas con su formulación espacial en Piedra Movediza. Estas dos últimas esculturas también están vinculadas a su experimentación con una nueva monumentalidad en la arquitectura, una temática que está relacionada con su proyecto de monumento a José Batlle y Ordóñez para Montevideo, en el que trabajó entre 1956 y 1964.
Trece collages
El proyecto de Oteiza para Durango se complementa con 13 collages, que se han seleccionado debido a su relación experimental con las esculturas. En estas obras en papel, el artista explora la desocupación espacial del muro, desarrollando una teoría cromática y una formulación formal propias. Estos collages ofrecen una nueva dimensión a la propuesta escultórica y muestran el interés del artista por integrar diferentes formas de expresión artística.
Hasta el domingo, 30 de agosto, el público tendrá la última opción de acercarse a este patrimonio recuperado que une la memoria artística del municipio con la vanguardia escultórica.