La Audiencia Nacional ha condenado a Quique Pina, que ejerció como agente de futbolistas, presidente del Granada o consejero del Cádiz, a dos años y medio de cárcel por delitos fiscales. La sentencia considera probado que defraudó más de 2,8 millones de euros a la Hacienda Pública entre 2012 y 2016, cuando ocupaba la presidencia del club nazarí.
La condena alcanza también a su hermana, Elena Pina, considerada cooperadora necesaria. Ambos deberán abonar a la Agencia Tributaria la cantidad defraudada y hacer frente, además, a una multa de 1,4 millones de euros cada uno.
La Audiencia considera acreditado que Enrique Pina no presentó las declaraciones de la renta correspondientes a 2012, 2013, 2014 y 2015. La correspondiente a 2016 fue presentada fuera de plazo y, según la sentencia, con datos que no reflejaban la realidad fiscal del condenado.
Coches de lujo y un yate
La resolución describe una “cuidadosa estrategia” destinada a ocultar los datos reales de sus actividades mediante las sociedades las sociedades Calambur Intermediaciones y Quique Sport. La primera apareció vinculada a bienes de gran valor. La investigación citó tres vehículos de lujo —un Aston Martin, un Bentley y un Porsche Panamera— y un yate de recreo de 24 metros de eslora utilizado por Pina.
La Audiencia entiende que la ausencia de declaraciones de IRPF pretendía reducir la factura fiscal, pero también poner trabas para la localización de bienes que pudieran ser embargados por una deuda que superaba los tres millones y que arrastraba desde su presidencia en el Ciudad de Murcia.
Pina fue presidente del Granada entre 2009 y 2016 y posteriormente estuvo vinculado al Cádiz. Durante esos años combinó su actividad como dirigente deportivo con trabajos de intermediación y asesoramiento relacionados con futbolistas y clubes. Los ingresos procedentes de estas últimas labores son los que fueron investigados.