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Vida y estilo

¿Qué dice un gato cuando maúlla? Convivir con los gatos y sus maullidos

El miedo y la desconfianza les hacen reaccionar y sus maullidos son algo más que una advetencia.
El miedo y la desconfianza les hacen reaccionar y sus maullidos son algo más que una advetencia.

Convivir con un gato en una vivienda trae consigo numerosas experiencias placenteras y divertidas, pero también muchas dudas (sobre todo al comienzo de la convivencia) y algunas molestias hasta que humanos y felinos aprenden a entenderse.

Una de las principales causas de desencuentros son los maullidos. Nocturnos, agudos, insistentes, escandalosos, discretos, en la oreja, lejos... Está claro que el animal quire decir algo, El problema viene cuando no lo entendemos.

Sigilosos como son, nuestros felinos domésticos favoritos generalmente se expresan y comunican con el cuerpo y con los gestos. Si se deciden por usar sonidos es que hay algo que no va. Pero ojo, hay que actuar con precaución y educarles a ellos sobre cuándo esos maullidos serán atendidos. De lo contrario las noches pueden volverse insomnes.

Sus razones tendrán

Los motivos por los que un gato maulle son variados, desde el simple y sencillo "tengo hambre y no hay comida" hasta el más grave "estoy enfermo", pasando por el "me aburro y quiero jugar", "estoy solo" o "algo no me deja llegara mi arenero" o a su lugar favorito.

Hambre y salud

Por regla general, si el maullido es corto y alto estará indicando que tiene hambre o sed y que sus correspondientes cuencos están vacíos. Si además da vueltas alrdedor de ellos, está claro. Con llenarlos bastará. Un consejo, cuando llegue la hora de irse a la cama comprueba que haya comida y bebida en ellos, eliminarás un motivo de queja y molestia si el felino, en su deambular nocturno, quiere un bocado y no lo encuentra.

Dos gatos comparten un plato de comida. Foto Florian Bollmann

Atento a si sus maullidos son constantes y agudos, puede ser una petición de ayuda, puede que sienta algún dolor. Si se intensifican sería prudente una visita al veterinario de cabecera, no vaya a ser que padezca algún problema de salud.

Si una gata convive contigo y sus maullidos suenan algo más estridentes de lo habitual y quizá melancólicos es muy probable que haya entrado en celo. Así avisa a lo machos de los alrededores de su disponibilidad. Estate atento si no quieres sorpresas y toma las medidas oportunas.

Con la edad es más probable que todo le moleste más y eso le hará maullar con frecuencia. Para cuando llegue este momento ya os conoceréis lo suficiente como para interpretar su significado. Pero si no lo entiendes, hazle una revisión, puede que empiece a sufrir alguna alteración cognitiva debido a los años. Si es así, cariño y paciencia.

Estado de ánimo

Un maullido suave, acompañado de ronroneos y acompañados de suaves movientos de la cola son señal casi inequívoca de alegría y satisfacción. Has vuelto a casa después de un rato largo de ausencia, o las caricias son de su gusto y es lo que deseaba en ese momento.

Disfruta del contacto físico y las caricias, pero siempre que las pida él. Foto: Fuzzy Rescue 

Pero puede ocurrir lo contrario, que esté enfadado, o que se sienta amenazado. Lo hará saber sin contemplaciones ni medias tintas, emitirá sonidos a medio camino entre el maullido y el gruñido. Déjalo tranquilo, ya se le pasará el enfado. Si es miedo, averigua la causa y busca una solución.

También puede ser un problema de estrés. Los gatos son muy activos, curiosos y, aunque a veces no lo demuestren, le gusta saberse acompañados. Quedarse solos en casa sin ningún estímulo que les anime esos ratos puede angustiarles y ponerse a maullar pidiendo atención. Tú no los oirás y el gato te recibirá con alegría. Pero puede que tus vecinos tengan algo que decir.

Para evitar esto déjales juguetes a mano u objetos que despierten su curiosidad. Un punto de observación a la calle en una ventana, cerrada por supuesto, desde la que pueda ver la calle o por la que entre el sol para relajarse y dormitar es una opción más que recomendable. También es una opción es otro ser vivo. Pero esta hay que pensarla y planificarla con cuidado. Una pecera bien cerrada o una jaula visible pero inaccesible pueden ser un buen estímulo, pero mucho cuidado con los gatos entusiastas y ágiles, pueden sorprenderte.

Llevar a casa un segundo gato también es una solución. Se harán compañía, jugarán y se pelearán entre ellos y dejarán al humano un poco más tranquilo. Eso sí, en este caso es más necesario que antes tomar por costumbre revisar los cuencos y los areneros antes de ir a dormir o de salir de casa, de lo contrario serán dos gatos protestando.

25/10/2021
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