Hay factores como el estrés, la alimentación, el sueño, el ejercicio, la exposición a tóxicos e incluso nuestras emociones capaces de reprogramar nuestra biología, influir en nuestros niveles de energía e incluso dejar huella en la salud de nuestros hijos sanos. Así, el libro del doctor Alexandre Olmos, Activa tus genes, se convierte en un manual práctico para mejorar la calidad de vida y reescribir nuestra historia genética, y lo que es más importante aún, la de nuestra descendencia. “Las decisiones que tomamos hoy con respecto a nuestro estilo de vida pueden llegar a afectar a la salud de nuestros hijos e hijas. La verdadera revolución de la medicina no está en los laboratorios del futuro, sino en cómo decidimos vivir hoy”, sostiene el internista y especialista en medicina epigenética y longevidad.
QUIÉN ES
Alexandre Olmos es doctor internista en Mallorca, máster en Medicina Deportiva y ecografía. Colabora con centros punteros en ese ámbito deportivo y es especialista en medicina integrativa, que busca tender puentes entre la ciencia y la práctica diaria. Recientemente, ha empezado con la divulgación de la salud en redes, dónde acumula 633 K seguidores.
En la Edad Media el hijo del zapatero sería zapatero, se heredaba como la diabetes tipo1. ¿Son los genes nuestro destino inexorable o podemos modular su expresión o incluso cambiarla?
Claro que la podemos modular; al final pensamos que tenemos una predisposición genética, pero la aparición de enfermedades genéticas en nuestro cuerpo es simplemente un 20%, el resto es por los malos hábitos de vida. Aquí es donde aparecen las diferencias y, por lo tanto, podemos cambiarlas según cómo comemos, cómo dormimos, qué tipo de vida llevamos, cómo controlamos el estrés o nuestra exposición a tóxicos. Podemos modular la expresión de nuestros genes y quitarnos el mito de cómo mi padre ha tenido esta enfermedad, haga lo que haga, yo la voy a tener.
En el estudio genético siempre se utilizó el término epigenética como concepto de investigación. ¿Pero en la vida cotidiana es una realidad?
Sí. Obviamente, la epigenética pura y dura es difícil de medir, pero se ha visto que lo que medimos son hábitos de vida que afectan de forma positiva a la expresión de nuestros genes; esto es la epigenética, lo que hará que un gen se active o no, que nos proteja de la aparición de enfermedades según el tipo de hábitos que llevemos.
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¿Podríamos decir que desde el punto de vista de la salud es posible escapar de nuestro sino/destino genético o al menos no vivir agobiados en él?
Totalmente. Al final tenemos que ser conscientes de que si conseguimos personalizar nuestros hábitos de vida con un buen estudio epigenético y ver qué estrés oxidativo tenemos y cómo lo podemos corregir, podremos cambiar nuestro destino. Esto lo vemos mucho en gemelos idénticos que tienen una misma situación genética y sin embargo uno desarrolla una enfermedad y el otro no. ¿Por qué? Por sus hábitos de vida y por su exposición a tóxicos.
Modular nuestros genes requiere esfuerzo y sobre todo constancia. ¿No parece una tarea bastante agobiante para lograr no vivir prisioneros de nuestros genes?
Como comento en mi libro Activa tus genes, tenemos que ir paso por paso; no podemos cambiar nuestra vida de golpe. Hay que ir introduciendo pequeños cambios en nuestra alimentación, en la vida activa, en el descanso nocturno, en la exposición a las pantallas, a luz azul. Con el tiempo ir añadiendo acciones poquito a poquito para no ir agobiándonos y al final se hace mucho más fácil para no cambiarlo todo de sopetón. Estamos muy acostumbrados a una vida de ultraprocesados, normalizamos cosas que son muy negativas para nuestro cuerpo. Lo normal sería llevar hábitos de vida saludables, y aquí destaca la alimentación. Lo normal es alimentarse saludablemente, no hacer die
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Le pregunto lo anterior porque muchos creen que el responsable de su salud es su médico, ¿su propuesta sería que el primer responsable sea uno mismo?
La epigenética nos sirve para que seamos conscientes de que somos corresponsables de nuestra salud. Al final, insisto porque así lo creo, nosotros podemos cambiar nuestra salud con los hábitos de vida. Aunque parece una tontería, un estudio epigenético permite ser conscientes de nuestra salud.
Olmos es un referente en longevidad.
¿En su plan de vida epigenético entra también la aceptación de uno mismo, con sus pros y sus renuncias?
Exacto. Tenemos que conocer nuestras limitaciones, pero intentar conocerlas para mejorarlas y obviamente no crearse una obsesión por todo. Porque al final te genera mucha neuro-inflamación y mucho estrés, que también son muy negativos. Ni el extremo de dejadez ni la obsesión. Yo lo que viva, que lo viva bien, es una frase poco sostenible.
Un punto interesante es que la modulación o incluso la modificación de los genes propios con una epigenética en positivo podría traspasarse a los hijos. ¿Es posible?
Se ha demostrado que la epigenética se puede heredar, obviamente no en todos los casos, pero sí en un alto porcentaje. Por ejemplo, tras la hambruna de las mujeres de Holanda, todos los niños que nacieron después tenían un metabolismo más lento y un riesgo de obesidad y de diabetes, porque las mujeres en aquella situación habían tenido que adaptar su metabolismo y esto les indujo cambios epigenéticos que luego se traspasaron a sus hijos. Por lo tanto, se pueden heredar y tenemos que ser conscientes de que al final nuestros hábitos de vida pueden afectar a la salud de nuestros hijos.
La edición génica ya está entre nosotros para muchos tratamientos e irá a más. ¿Es compatible con sus propuestas de salud bajo un plan de vida flexible y sostenible?
Todo lo que sea modular nuestra genética con fármacos tiene un efecto secundario y no siempre evitamos el proceso natural, que al final es lo que digo: cambiar nuestros hábitos de vida, suplementar nuestras deficiencias… Esto es mucho más natural. Para ayudar a mejorar nuestro bienestar, prevenir la aparición de enfermedades y una mayor longevidad tenemos bagaje en nuestro estilo de vida; pero hay que liberarse de esa mentalidad que tenemos de que voy al médico a que me dé una pastilla sin el mínimo esfuerzo. Esto nunca acaba funcionando.
La suplementación alimentaria era para paliativos, enfermos crónicos o quizá deportistas, pero se ha extendido a toda la población. ¿Es bueno para la salud? ¿No se acomoda el cuerpo y deja de producir lo que ya le das hecho?
La suplementación tiene que ser según nuestras necesidades, no porque se lo toma mi amigo y le sienta bien tenemos que hacerlo; no según nuestra situación epigenética, sino por la situación que tengamos. Siempre es importante tener un plus para ayudar a nuestro cuerpo a disminuir nuestro estrés oxidativo y, por lo tanto, mejorar nuestra salud epigenética. En ocasiones no es posible corregir mi déficit de Omega 3 tomando más salmón, ni se corrige una inflamación intestinal con un alimento concreto... Ahí vamos a necesitar el plus de suplementación. Lo veo mucho en consulta, solo con los alimentos no siempre vamos a conseguirlo. De forma personalizada, y según los pacientes, los suplementos son totalmente recomendables; el error es tomarlos porque un amigo al que le sienta bien me lo ha recomendado. Y, por otro lado, decir que por suplementarnos nuestro cuerpo va a dejar de producir un metabolito es más un mito que otra cosa.