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Imanol Pradales ha abierto el curso parlamentario este jueves con un pleno de política general en el que ha vuelto a combinar los mensajes y reivindicaciones habituales del Gobierno Vasco sobre el cumplimiento del Estatuto de Gernika o el impulso de la economía y, al mismo tiempo, el anuncio de nuevas medidas para adaptar la agenda del Ejecutivo a los desafíos que han ido surgiendo y mostrar capacidad de reacción. Pradales llegó a Ajuria Enea hace dos años con la intención de poner el termómetro a las preocupaciones sociales y corregir aquello que hubiera que actualizar, y en este pleno de política general ha propuesto un "gran acuerdo social vasco de uso responsable de las pantallas". La idea se remonta a las reflexiones sobre la salud mental que ya hizo el lehendakari hace un año, pero adquiere mayor vigencia en pleno debate por los chocantes resultados del informe PISA, que sitúan a la comunidad autónoma vasca a la cola del Estado español en competencias de lectura. Con este acuerdo, busca implicar a las familias a la hora de fijar límites en lugar de optar por una mera prohibición en las escuelas, que se ha demostrado contraproducente en otros países como Australia; y quiere seguir para ello las recomendaciones de la Unión Europea.
Si cada vez son más las noticias que alertan de los golpes de calor en los colegios y hospitales, Pradales también ha querido afrontar el reto del cambio climático con una inyección de 340 millones de euros en dos próximos para climatizar centros de salud, hospitales, escuelas, comisarías y hogares de Euskadi. Mirando a un futuro que ya está aquí, impulsará una nueva línea de trabajo para diseñar una estrategia de país sobre la inteligencia artificial. En paralelo, mantiene la presión al presidente Sánchez para que transfiera las competencias con financiación y contenidos reales, porque Euskadi no aceptará un mero papel de gestor burocrático. Y, finalmente, se ha ahorrado los malos presagios sobre la duración de la legislatura española o los minutos de descuento en los que se encuentra Sánchez. Ha optado por la vía de la seducción para tejer confianzas. Si hace unos meses tentó al socialista con la idea de que podría pasar a la historia como el presidente español que cumplió el Estatuto, esta vez le ha dicho que sería "bueno que podamos escribir el final de la legislatura española con un apretón de manos entre el lehendakari y el presidente del Gobierno español; un final en el que le pueda decir: cumpliste tu palabra".
Además, se ha comprometido a estar "al frente" en los debates del autogobierno, las negociaciones de competencias o la búsqueda de nuevas capacidades políticas y "mecanismos de decisión sobre el futuro político de Euskadi" en un nuevo pacto estatutario. Pero no ha llegado a asumir el discurso de EH Bildu, que intenta que sea Pradales quien lidere el nuevo estatus obviando por completo que el protagonismo recae en los partidos y así se acordó desde el principio.
Los anuncios de Pradales
El lehendakari compareció en el Parlamento con una corbata de color azul con lauburus rojos, un regalo del congresista de Texas de origen vasco Rafael Anchía. Es un rostro muy conocido de la diáspora vasca, y coincidió con Pradales durante el jaialdi de Boise. En su discurso, Pradales introdujo varias referencias al legado ético del lehendakari Aguirre, volvió a criticar que "en la política española actual no hay respeto", y quiso comenzar su intervención con un llamamiento a dialogar sobre todos los retos, pero "sin cruzar líneas rojas". A partir de ahí, abordó los desafíos del Gobierno Vasco, y comenzó con un análisis de la situación económica, el aumento de los precios y las dificultades que atraviesan la industria del automóvil, el metal o el papel. Recordó el plan de choque que envió al presidente Sánchez, 36 medidas que incluían, entre otros asuntos, una rebaja del IVA de la carne y el pescado del 10% al 4%, medidas para abaratar el combustible y otras que el Gobierno español sí atendió en su momento para aligerar la carga de la industria. El 30 de septiembre finaliza la prórroga, y Pradales le pide que atienda la propuesta vasca.
Sobre el cambio climático, anunció 340 millones en dos años para climatizar instalaciones. Habrá "una iniciativa pionera para la implantación de sistemas eficientes y sostenibles, un programa al que podrá acceder toda la ciudadanía" y que atenderá a los hogares, al sector sanitario y docente, al industrial y de servicios. "La condición será que esas instalaciones estén unidas a un equipamiento de generación renovable", dijo. Habrá inversiones de confort térmico en centros educativos a través de Hezigiro, y en centros de salud y hospitales. Anunció la mejora de los sistemas de alerta temprana en puertos, muelles y diques de contención en Orio, Ondarru o Mutriku; y proyectos demostradores en Zarautz, Bakio o Txingudi. Activará también un paquete de ayudas extraordinario para que el primer sector afronte desafíos como la sequía, y habrá un plan de adaptación especial con abrevaderos permanentes o regadíos más eficientes. La dotación inicial será de 50 millones de euros. Sobre la inteligencia artificial, el comisionado del Gobierno Vasco para Euskadi Berria se reunirá con expertos para impulsar una nueva línea de trabajo y diseñar una estrategia de país.
En materia de empleo, Pradales vuelve a pedir un diálogo sin líneas rojas a patronal y sindicatos. En el próximo cuatrimestre, el Gobierno Vasco presentará los resultados del estudio sobre el "absentismo", con la intención de buscar un acuerdo de país con los sindicatos y las empresas. Así se lo ha trasladado a los agentes sociales en su ronda de contactos de estos días. Pradales cree que Euskadi no puede seguir liderando el ranking en este terreno porque es "arrojar piedras contra nuestro propio tejado". Al mismo tiempo, insiste en la "obligación" de avanzar en un salario mínimo vasco de convenio.
"He trasladado a los agentes sociales que estamos dispuestos a facilitar un acuerdo. Pero, para ello, es imprescindible que las dos partes se sienten en torno a la misma mesa, sindicatos y patronal. Sin líneas rojas, con la voluntad sincera de alcanzar un acuerdo y dejando a un lado las excusas", reclamó. También destacó la necesidad de "cuidar a la cantera" con mejores salarios y condiciones para los jóvenes. "Vamos a pedir la implicación directa del mundo de la empresa", añadió.
Un informe PISA "malo": el Gobierno asume su "responsabilidad"
Era obligado que Pradales hiciera referencia al informe PISA y, en ese sentido, reconoció que los resultados son "malos, sin paliativos". "Este Gobierno da la cara. Asumimos nuestra responsabilidad en la parte que nos corresponde. La autocrítica es obligada para mejorar. Ahora bien, este reto nos interpela a todos: Gobierno, sociedad y, muy especialmente, comunidad educativa", defendió. Pradales repasó algunas de las medidas que ha anunciado su Gobierno para revertir la situación, como el refuerzo de la lectura pausada en horario lectivo y la "revisión a fondo" de la estrategia digital del Gobierno sobre el uso de las pantallas.
El uso de las pantallas está vinculado con otro de los grandes objetivos de Pradales: la estrategia del bienestar integral y la salud mental. El año pasado, el lehendakari comenzó a abrir este melón en el pleno de política general con el anuncio de recursos y profesionales para la sanidad pública, y esta vez ha desarrollado más la batería de medidas abriendo el foco. Se aprobará un nuevo decreto de Convivencia Positiva y Entornos Seguros para combatir el acoso escolar, también en las redes sociales. Y, por otro lado, el Gobierno ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, para proponer que Euskadi sea uno de los territorios europeos para poner en marcha la estrategia Kids Act. Pradales resumió las principales medidas del informe: "nada de pantallas entre 0-2 años; máximo una hora al día entre los 3 y 6 años; y prohibición de las redes sociales hasta los 15 años; exigencia de contar con sistemas efectivos de control de acceso, edad y uso en el diseño de los dispositivos y las plataformas; y educación y empoderamiento en lugar de prohibición, con recomendaciones concretas para el sistema educativo y las familias".
"Son propuestas que van mucho más allá que una simple regulación. Podemos prohibir el acceso a redes sociales, quitar todas las pantallas del aula, pero tengo una cosa muy clara: no resolveremos el problema sin un compromiso de la sociedad vasca. Por ello, impulsaremos un gran Acuerdo Social Vasco de uso responsable de las pantallas, para que todos los padres y madres asumamos el compromiso de seguir las pautas de los expertos europeos. Vamos a colaborar con los movimientos de padres, las asociaciones, y las AMPAS para elevar este debate al primer plano político y social", anunció. También ha incorporado este asunto a su agenda bilateral con el Gobierno español.
Autogobierno
En materia de autogobierno, Pradales no tuvo grandes anuncios que hacer porque no depende del Gobierno Vasco en exclusiva. El lehendakari ya tuvo que aplazar la reunión prevista con Sánchez el pasado mes de julio por el bloqueo en las transferencias de la Seguridad Social y los puertos de Pasaia y Bilbao. La consejera Ubarretxena se acaba de reunir con el secretario de Estado, José Antonio Santano, y parece que la situación no pinta mucho mejor. El lehendakari pidió todas las competencias del Estatuto de Gernika "sin renunciar ni a una sola coma". Quiere que las transferencias se hagan "de verdad", sin reducir a las instituciones vascas a un mero papel administrativo y de gestión burocrática. La clave es la "financiación" y la autonomía. En concreto, mencionó los puertos de Bilbao y Pasaia. "No aceptaremos que el Estado condicione, fiscalice u obstaculice las decisiones que tomen los puertos", zanjó.
A Sánchez lo avisó de que un pacto político "no está sujeto a cambios de opinión" y, en un mensaje que sonó a advertencia para una futura legislatura, dijo: "Difícilmente podemos avanzar y confiar en un nuevo futuro si previamente no se cumplen los pactos suscritos". "Asoman tiempos oscuros en la política española. No podemos descartar que accedan al poder político español quienes tienen una concepción antidemocrática del funcionamiento del Estado. Mi mano sigue tendida. Creo que sería bueno que podamos escribir el final de la legislatura española con un apretón de manos entre el lehendakari y el presidente del Gobierno español. Un final en el que le pueda decir: cumpliste tu palabra", alentó.
Pradales se mostró también muy preocupado por las sentencias judiciales que cuestionan el autogobierno, y defendió un nuevo pacto estatutario. Ofreció su propia receta con algunas pinceladas generales: "Debe permitir alcanzar acuerdos de calado en, al menos, el reconocimiento de la singularidad nacional vasca; la profundización de las relaciones bilaterales con el Estado; el fortalecimiento de las garantías competenciales; las nuevas capacidades políticas; la participación de Euskadi en los asuntos europeos e internacionales; y los mecanismos de decisión sobre el futuro político de Euskadi. Además, las conversaciones entre las tres principales fuerzas políticas vascas siguen adelante. Es una buena señal". Pradales expuso los cuatro carriles de la defensa del autogobierno (transferencia de competencias, presencia en Europa, nuevas capacidades políticas ante el reto demográfico o tecnológico, y un nuevo pacto estatutario). "Como lehendakari, voy a estar al frente. Y haré todo lo que esté en mi mano para conseguirlo. Hago hoy un llamamiento a los partidos políticos, instituciones, agentes sociales, económicos y académicos para que den un paso al frente", emplazó.
Por otro lado, Pradales volvió a introducir de manera somera la idea de que es necesario actualizar la "concepción del humanismo", para entender que "la libertad no es solo un derecho individual, sino también una responsabilidad con los demás". En un discurso que adquiere vigencia en pleno reto migratorio, dijo que la ciudadanía debe asumir "derechos y obligaciones" en un momento en el que coexisten "diferentes códigos morales" e identidades. Pero también mencionó la banalización de la violencia para ampliar este debate. Frente a los autoritarios, apostó por "responder con más bienestar, más libertad, más justicia social y más democracia".