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Vida y estilo

¿Por qué no debes humanizar a tu perro?

Los trastornos de agresividad o sufrir periodos de ansiedad cuando nos ausentamos unas horas son algunas consecuencias negativas de tratar a tu mascota como si fuera una persona
Un perro vestido con camisa de hombre y gafas de sol como si fuera una persona.
Un perro vestido con camisa de hombre y gafas de sol como si fuera una persona.

Los perros se han convertido en un miembro más de la familia y, actualmente, gozan de más derechos que nunca. Restaurantes, playas, peluquerías e incluso salas de cine se han creado específicamente para que nuestros compañeros de cuatro patas puedan disfrutar de un ocio de calidad y adaptado a sus necesidades.

En el mundo ya hay más hogares con perros que con niños. Hay perros con joyas, perros con abrigo, perros con trenzas… y, por haberlos, los hay incluso con redes sociales propias. Algunos, de hecho, llegan a acumular casi diez millones de seguidores. Han pasado de ser una mascota a convertirse en un humano más.

Humanizar a tu perro consiste en tratarlo como si fuera una persona, dejando a un lado sus necesidades reales, que no son las mismas que las de un bebé o un niño.

Un animal que no conoce reglas, que no tiene claro quien manda o que no realiza la actividad física necesaria para liberar tensiones, tarde o temprano desarrollará trastornos de conducta.

Sin embargo, y más allá de lo divertido que pueda parecer, esta progresiva humanización del perro es perjudicial. Al hacerlo, los expertos aseguran que malinterpretas su esencia y alteras su naturaleza animal, lo que puede hacer crecer su agresividad, debido a que no conoce jerarquías entre personas y animales. La ansiedad por separación, es un trastorno que puede sufrir nuestro perro cuando lo dejamos solo y nos ausentamos unas horas. Es otro de los problemas que derivan de humanizar a tu mascota, ya que hace que el animal no sepa gestionar la soledad.

Otro efecto perjudicial de esta sobreprotección es que provoca que nuestra mascota se vuelva miedosa y desconfiada o que no obedezca ni siquiera a su dueño. La sobreprotección impide al animal relacionarse adecuadamente con otros perros. Por ello, al no contar con los estímulos necesarios, se frustra y adopta conductas destructivas.

Son muchos los beneficios de convivir con un perro, así lo demuestra un estudio publicado por la revista Circulation, que demuestra que tener un perro reduce la mortalidad en un 24%. Asimismo, otros estudios apuntan a una significativa reducción del estrés y la ansiedad y, por supuesto, al aumento de la actividad física.

Las mascotas se han convertido en una parte esencial de nuestra vida y ello se refleja también en la normativa legal. En el anteproyecto de Ley del Bienestar Animal se aprobó un texto en el que prohíbe la venta de mascotas en tiendas y la circunscribe únicamente a criadores profesionales autorizados, en el que se obliga a los dueños de mascotas a hacer un curso antes de adoptar o adquirir animales, y, en el que se fijan nuevas sanciones ante potenciales delitos contra los animales.

Así que ya sabes, por mucho que los perros ocupen un lugar muy especial en tu vida, es importante tener en cuenta que siguen siendo animales, no humanos, y sus necesidades son diferentes a las nuestras. 

2022-07-28T15:09:02+02:00
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