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Phil Mickelson lleva meses apartado del golf que a lo largo de más de tres décadas construyó su leyenda. En 2026 solo ha participado en un torneo, el LIV Golf de Sudáfrica, disputado en marzo. No estuvo en el Masters, ni en el PGA Championship, ni en el US Open, ni en el Open Championship; es decir, por primera vez no ha participado en alguno de los majors de la temporada. A sus 56 años, el seis veces ganador de un grande se ha convertido en noticia por causas ajenas al deporte.
Primero se habló de un “asunto de salud familiar”. Después llegó una ausencia que se está prolongando sin fecha de regreso. Y ahora se sabe que Mickelson ingresó voluntariamente en un centro de tratamiento para recibir ayuda por “trauma familiar y adicción”, según ha informado TMZ. El golfista de San Diego ya ha abandonado las instalaciones, pero nadie ha precisado qué tipo de adicción se ha tratado ni tampoco se han dado detalles sobre el problema familiar.
Lo que sí se conoce, porque él mismo lo confesó en 2023, es que fue víctima de la adicción a las apuestas y el juego. “Después de muchos años de recibir ayuda profesional, no apostar y recuperarme de mis adicciones, ahora puedo vivir cada día con calma y paz interior”, anunció entonces sobre un problema que parecía haber superado. Asimismo, el pasado junio Golf Digest informó de que Mickelson había sido expulsado del The Farms Golf Club, situado en San Diego, por un “contacto físico no consentido e inapropiado” con una empleada del club.
La vida de Mickelson parece haber dado un giro radical en los últimos tiempos. La cuestión es qué posibilidades existen de volver a ver en escena a uno de los grandes personajes que ha tenido el golf en las últimas décadas, un campeón que hizo de la imprevisibilidad una de sus señas de identidad.
Una última gran actuación de récord
Una muestra fue lo sucedido hace solo cinco años, cuando Lefty parecía haber encontrado la forma de burlarse del tiempo. Corría mayo de 2021. Mickelson tenía 50 años y 11 meses. Tiger Woods, su gran rival generacional, estaba apartado por una grave lesión. Mickelson no atravesaba precisamente el mejor momento de su carrera. Llevaba meses alejado de los primeros puestos del ranking mundial y acudía al PGA Championship alejado de los grandes candidatos. Entonces ocurrió lo improbable. Ganó. El hombre se negó a envejecer.
Mickelson se convirtió en el jugador de mayor edad en conquistar un major. Superó el récord del estadounidense Julius Boros, que conquistó el PGA Championship de 1968 a los 48 años. El golf acaba de presenciar uno de esos momentos que parecen diseñados para concluir una película. “Es muy posible que este sea el último torneo que gane”, confesó tras el triunfo. Aunque también dejó una puerta abierta para éxitos venideros: “También es muy posible que haya tenido un pequeño avance en mi concentración y que pueda encadenar una racha”.
Aquella victoria significó su sexto grande y el título número 45 del PGA Tour. El californiano había ganado el Masters en tres ocasiones (2004, 2006 y 2010); el PGA Championship, en dos (2005 y 2021), y el Open Championship, en una (2013). Había construido una carrera fantástica en la época dorada de Tiger Woods, lo que se antojaba imposible. Pero mientras uno dominaba con mano de hierro, el otro proponía espectáculo. Mickelson era un contrapunto.
Mickelson y Tiger Woods se estrechan la mano.
Inspiración para Jon Rahm
La dimensión de Mickelson trasciende de sus títulos y también de ser uno de los pioneros que desembarcaron en el LIV Golf de Arabia Saudí, con la fractura que aquello supuso. También dejó huella en una generación posterior de jugadores, y especialmente en Jon Rahm.
La relación entre ambos comenzó en Arizona State, donde Rahm llegó como joven talento y donde estaba Tim Mickelson, hermano de Phil, como entrenador. El vínculo fue a más. Phil ejerció como mentor de Rahm cuando el de Barrika comenzó a abrirse camino en el profesionalismo y ambos terminaron convirtiéndose en amigos y referentes competitivos el uno para el otro.
De hecho, aquel mayo de 2021, Rahm esperó a Mickelson junto al hoyo 18 para felicitarle por su victoria en el PGA Championship. Unas semanas después, el estadounidense hizo lo mismo con el vizcaino después de que este conquistara el US Open. “Tenemos una relación muy especial y me alegro muchísimo por él”, dijo Mickelson aquel día sobre Rahm. Y añadió: “Hemos jugado mucho juntos y nos apoyamos mutuamente. Es una dinámica única en la que queremos lo mejor el uno para el otro, en lugar de intentar siempre derrotarnos”.
Rahm tampoco escondió su admiración hacia Mickelson. Cuando el estadounidense atravesó una etapa controvertida antes de incorporarse a LIV, salió en su defensa: “Es miembro del Salón de la Fama y deberíamos reconocerlo como tal. No creo que toda su carrera o todo su legado deba cambiar por un par de comentarios”.
Jon Rahm, junto a Mickelson.
Polémica llegada al LIV Golf
La relación adquirió otros matices cuando Rahm acabó siguiendo a Mickelson a LIV Golf en 2023. Rahm había defendido durante años su permanencia en el PGA Tour, pero terminó incorporándose al circuito saudí. Antes de hacerlo había explicado que Mickelson respetaba su decisión de permanecer en el PGA Tour y que incluso le había dicho en varias ocasiones que no tenía por qué jugar en el LIV. Al final, ambos acabaron juntos.
Mickelson se convirtió en uno de los fichajes más importantes del circuito saudí. Representaba la ruptura de un jugador que había sido una de las caras más reconocibles del circuito estadounidense. Lefty llegó a calificar al gobierno saudí de “temibles hijos de puta”. “Sabemos que mataron a Khashoggi (periodista del Washington Post) y tienen un historial horrible en derechos humanos. Ejecutan a personas por ser homosexuales y son aterradores para involucrarse con ellos”, llegó a decir en unas declaraciones publicadas por Firepitcollective.com que aseguró que fueron recogidas sin consentimiento y por las cuales se disculpó.
Undécimo deportista mejor pagado de la historia
Finalmente recaló en el LIV Golf, pero sin estar dispuesto a abandonar el PGA Tour. Justificó su aterrizaje en Arabia Saudí afirmando que consideraba que el circuito podía servir para transformar el funcionamiento del golf profesional. La guerra le convirtió en algo diferente. Era uno de los símbolos de una rebelión deportiva y empresarial que pretendía cambiar las reglas del juego. Más tarde, la quiebra de LIV Golf reveló que Mickelson poseía un 0,23% de la compañía y esto ayudó a explicar su papel como reclutador de jugadores. Su riqueza aumentó exponencialmente hasta ser situado por Sportico como el undécimo deportista mejor pagado de la historia, con unos ingresos estimados en 1.350 millones de euros.
Así, Mickelson ha dejado de ser noticia por sus golpes. A sus 56 años y tras los problemas sufridos, la pregunta es si volverá a la competición y, en este caso, cuándo. Por de pronto, el silencio rodea al jugador de San Diego, una leyenda que atraviesa su momento más difícil a juzgar por sus ausencias.