Vida y estilo

Peña Eskamelo y San León: dos balcones privilegiados desde el Puerto de Herrera

Un recorrido perfecto para una mañana de montaña, con ese aire limpio que solo se respira en los puertos altos
En imágenes: Eskamelo y Peña San León, miradores naturales de la sierra del Toloño

La Sierra de Toloño tiene algo especial. Es una frontera natural, una muralla que separa la Llanada Alavesa del valle del Ebro, y que guarda rincones que sorprenden por su belleza y por su carácter. La subida a Peña Eskamelo y San León desde el Puerto de Herrera es una de esas rutas que, sin ser largas, ofrecen una experiencia completa: bosque, cresta, miradores, historia y un punto de aventura. Un recorrido perfecto para una mañana de montaña, con ese aire limpio que solo se respira en los puertos altos.

DATOS PRINCIPALES

· Kilómetros: 7 km

· Desnivel positivo: 494+

· Duración: corriendo 1:15h / Caminar - correr: 1:45h / Senderismo 2:20h

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA 

· Desde Vitoria, saliendo por la parte sur de la ciudad tomamos la A-2124, que pasa por el Puerto de Vitoria dirección Herrera y Rioja Alavesa. En Peñacerrada, continuamos por la misma carretera que sube hasta el Puerto de Herrera, donde comienza la ruta.

· Desde Donostia salimos por la parte oeste para tomar la AP-8 dirección Bilbao hasta la salida 69 donde cogemos la AP-1 dirección Vitoria. Ya en Gasteiz por la N-1 vamos hasta La Puebla de Arganzón donde la CL-127 nos lleva a la A-2124. Aquí ya seguimos los pasos del punto anterior.

· Desde Pamplona, por la AP-15 llegamos a Irurzun donde por la A-10, accedemos a la N-1 en Alsasua. Saliendo de la misma en La Puebla de Arganzón seguimos los pasos del punto anterior.

· Desde Bilbao, salimos por la AP-68 hasta Altube, salida 5, donde cogemos la N-622 hasta Gasteiz. Poco antes de llegar cogemos la salida 8 y nos incorporamos a la N-1 sentido Madrid y seguimos las indicaciones del segundo punto.

DESCRIPCIÓN  

Empezamos con un inicio tranquilo ya que la ruta arranca en el Puerto de Herrera, a más de 1.100 metros pero los primeros metros discurren por carretera. Apenas un tramo corto que sirve para calentar las piernas antes de entrar en materia. Pronto aparece la pista que se adentra en el hayedo, un corredor natural donde la luz se filtra entre las hojas y el silencio se vuelve protagonista. Es un tramo cómodo, fresco, que invita a caminar sin prisa.

Entrada a Rioja Alavesa en el puerto de Herrera Gonzalo Pérez Zunzunegui

La pista avanza con suavidad hasta alcanzar el Puerto de Pipaón, un pequeño collado donde aparecen varias casetas de cazadores. Es en este punto también donde en sus inmediaciones brota la fuente del Mayordomo unos de los nacederos del rio Inglares. Es un punto clave: aquí se deja la pista y se toma la senda estrecha que da carácter a la ruta. A partir de este momento, el camino se vuelve más montañero, más aéreo, más de sierra.

Entramos en el hayedo Gonzalo Pérez Zunzunegui

La senda avanza siempre estrecha, con tramos donde la ladera cae con decisión hacia el valle. No es peligrosa, pero sí exige atención. El terreno es calizo, irregular, y el viento del puerto suele acompañar. Tras un rato de avance, el camino faldea la Peña del Cuervo, una mole rocosa que marca el paisaje y que actúa como antesala de las dos cimas principales.

COMENZAMOS LA CRESTA

Superada la Peña del Cuervo, la senda se abre ligeramente y aparece Dehesarroque, una pequeña elevación que sirve de transición. Es un punto perfecto para detenerse un momento, mirar atrás y comprobar cómo el bosque ha quedado ya lejos y cómo la sierra empieza a mostrar su cara más abierta. Desde Dehesarroque, el sendero continúa hacia Peña Eskamelo (1292m), que se alcanza tras una pequeña trepada final. No es técnica ni complicada, pero sí divertida: manos a la roca, un par de apoyos firmes y la cima aparece de golpe.

Peña Eskamelo desde Dehesarroque Gonzalo Pérez Zunzunegui

La recompensa es inmediata. La vista hacia el sur es espectacular: el Valle del Ebro se despliega como un mapa vivo, con los viñedos de Rioja Alavesa extendiéndose como alfombras geométricas. Se distinguen Samaniego, Labastida, San Vicente de la Sonsierra, los meandros del río y, en días limpios, incluso los montes riojanos más lejanos. Es un mirador perfecto para detenerse, respirar y sentir esa mezcla de altura y amplitud que solo dan las cimas fronterizas.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA 

Hidratación. tenemos fuentes: una pegando al puerto de Herrera, y también la del nacedero del Rio Inglares en el puerto de Pipaón. Y antes de subir San León podemos coger agua en la fuente La Rioja.

Calzado. Importante ya que vamos a transitar por la cresta un calzado que agarre bien en roca.

Dificultad. Ruta fácil incluso teniendo en cuenta la trepada final de Eskamelo, la convertimos en moderada e incluso difícil en su parte aérea en caso de piso mojado.

Eskamelo es discreta, pero poderosa. Una cima que sorprende por lo que ofrece con tan poco esfuerzo. El camino de vuelta desde Eskamelo se hace por la misma senda aérea, con la misma atención y el mismo disfrute. De nuevo se pasa por Dehesarroque, se faldea la Peña del Cuervo y se llega al Puerto de Pipaón.

BAJAMOS POR EL BALCÓN DE LA RIOJA

Aquí la ruta cambia: en lugar de volver por la pista del hayedo, se toma un sendero descendente que baja hacia el Balcón de La Rioja, un mirador natural donde la sierra se abre como una ventana hacia el sur. Es un tramo corto pero muy agradecido, perfecto para añadir variedad al recorrido. Cuidado ya que antes de disfrutar del balcón, toca atravesar con cuidado la carretera que baja del Puerto de Herrera, un punto que exige atención pero que se supera sin dificultad.

Vistas desde el Balcón de La Rioja Gonzalo Pérez Zunzunegui

Una vez de nuevo en el Puerto de Herrera, la ruta encara su segunda cima: San León. El camino comienza por una pista ascendente que gana altura con suavidad, pero pronto aparece el tramo más característico de esta subida: 257 escalones de piedra y 22 metálicos que ascienden en zigzag hacia el antiguo santuario.

ÚLTIMA CIMA. SAN LEÓN

Es un ascenso precioso, con ambiente, con historia. Los escalones están bien conservados y permiten avanzar con ritmo constante. Al llegar arriba, el paisaje cambia: la cima es amplia, tranquila, presidida por los restos de un antiguo fuerte de las guerras carlistas, aunque ya anterior a esta fecha se documenta la existencia de un castillo, el castillo de Herrera. El nombre de San León es mas reciente a este castillo y debe de tomar nombre de un mando militar, de ahí que no tenga nada que ver con un santo.

Al fondo Peña San León Gonzalo Pérez Zunzunegui

Hay que comentar que cercanas a esta cima se encuentran las famosas cuevas de San León. Siguiendo el camino de la cresta en dirección a Payos y Cocinas, tendremos la oportunidad de poder acceder a ellas, siempre con cuidado. El mirador de San León es distinto al de Eskamelo: más recogido, más íntimo, más orientado hacia el norte. Desde aquí se ve la Llanada Alavesa, la línea de montes que rodea Vitoria y, en días limpios, incluso los perfiles de Gorbea y Aizkorri.

Rioja Alavesa desde San León Gonzalo Pérez Zunzunegui

La bajada de San León se hace por el mismo camino: escalones, pista y llegada al Puerto de Herrera, donde la ruta termina. Es un cierre perfecto para un recorrido variado, completo y muy agradecido. La combinación de Peña Eskamelo y San León es ideal para quienes buscan una excursión con carácter sin necesidad de grandes distancias. Tiene bosque, cresta, miradores, historia y un punto de aventura. Y además, permite conocer dos balcones privilegiados de la Sierra de Toloño en una sola salida.

Peña San León desde el puerto de Herrera Gonzalo Pérez Zunzunegui

Una ruta que invita a volver, quizá en otoño para ver el hayedo encendido, quizá en invierno para sentir la sierra en su versión más cruda. Pero siempre con la certeza de que es uno de esos recorridos que dejan huella. Un recorrido perfecto para una mañana de montaña, con ese aire limpio que solo se respira en los puertos altos.

PLANES ALTERNATIVOS 

Aquí van un par de propuestas extras con las que completar nuestra jornada:

· Realizar una cata de vino y queso en una bodega: La cercana Laguardia es un pueblo totalmente hueco debido a que cada vecino dispone de su propia bodega, por ello hay unas 234 bodegas en los sótanos de las casas. En una de ellas propiedad de la gente de Pepita Uva, podemos degustar una estupenda cata de vino, donde nos explican todo lo que rodea a este preciado líquido y acompañarlo de uno de los mejores quesos de la zona, 100% cabra. Alicia de la Quesería Moraita, con tienda en el mismo Laguardia elabora estos quesos que junto con el vino de Pepita Uva conforman el maridaje perfecto para esta experiencia imprescindible. Mas info en https://www.pepitauva.com/ y en https://www.rutadelvinoderiojaalavesa.com/es/queseria-moraita

· Visita el poblado de la Hoya: a escasos 20 minutos en coche, en las cercanías de Laguardia, se encuentra el poblado de la Hoya. Es uno de los yacimientos más importantes de Euskadi que muestra los modos de vida y organización de las gentes que poblaron el lugar entre el 1200 a. C. y el 250 a. C. La visita permite apreciar el urbanismo del antiguo pueblo, con calles, plazas y manzanas de casa, y profundizar en la materia a través de la exposición del centro de interpretación contiguo. Allí se puede ver una maqueta del poblado en la II Edad de Hierro y la reproducción a tamaño real de una de sus viviendas con las diferentes estancias y los objetos encontrados en ellas.

Por último reseñar que en Laguardia, por supuesto o en pueblos cercanos al inicio de la ruta como Peñacerrada, Leza, Samaniego disponemos de lugares donde comer y descansar después de la ruta.

17/07/2026