Habiendo mamado rock and roll y punk durante toda su vida, lo normal es que estos chicos de Arrasate hubieran montado una banda de rock o de punk-rock. Pero no. Erromintxelak es un proyecto muy singular que aúna distintas tradiciones musicales (el jazz manouche, el swing, o el folclore vasco), con el objetivo de poder acercar el jazz cantado en euskera a un público amplio y no necesariamente iniciado en el género.
A finales del año pasado publicaron su primer disco, Nork erran eni, grabado por Asier Zubelzu en el estudio Gaua de Mungia y por Kaki Arkarazo en los estudios Garate de Andoain. Está compuesto por ocho temas, incluida una curiosa vuelta de tuerca en clave swing del clásico de Mikel Laboa Oies errondan dabil. Este álbum, de apenas 30 minutos, es su principal carta de presentación durante los conciertos.
Empezaron trasteando en 2021 con algunos standars del jazz, pero pronto encontraron un filón: con los textos en euskera de poetas tan ilustres como Jon Mirande, vieron que podían redondear un poco más su concepto y sonar diferentes. Hacer algo distinto en un viaje musical que conectase Euskal Herria, las melodías zíngaras, Django Reinhardt y Nueva Orleans. La banda explota sus cualidades en directo, donde al impulso rítmico de sus piezas no les falta pegada melódica. Su música es perfecta para bailar y conecta con el espíritu de las animadas canciones del gypsy jazz o jazz manouche (jazz gitano).
El nombre de este sexteto guipuzcoano viene ni que pintado, ya que erromintxela es el habla creada por los gitanos vascos en el que se mezcla el romaní con el euskera. Sus miembros vienen de conocidas bandas de rock como Los Galerna, Soziedad Alkoholika o Radio Wings, pero también tienen conocimientos de jazz y de otros estilos musicales como el soul o el indie. El batería Jokin Vitoria conversa con este periódico sobre los orígenes del grupo, abrir el jazz a otros públicos y el legado de Mikel Laboa.
Con un background musical tan variopinto, es curioso que hayan terminado montando una banda de swing, jazz manouche y folk euskaldun.
—Venimos del rock y del punk, pero todos tenemos estudios superiores de jazz. El núcleo de la banda es de Arrasate y nos conocemos de toda la vida. Al principio, en 2021, el grupo empezó con la formación clásica de la música gypsy, con dos guitarras y un contrabajo. Después entré yo con la percusión (una washboard y la batería) y añadimos un saxo soprano y un violín. Todo se volvió más swing y bailable y así es como hemos llegado a ser un sexteto. Se mantiene la base gypsy, pero ya con el swing, el euskera y los poemas de los poetas vascos adquiere una personalidad más propia.
Erromintxelak
Gitanos, jazz y Euskal Herria. Los tres elementos que definen a Erromintxelak.
—Como el grupo parte de hacer gypsy swing, a mis compañeros se les ocurrió la brillante idea de llamarnos Erromintxelak; una etnia de gitanos vascos que, a la vez, es un dialecto que mezcla el romaní con el euskera. ¡Qué mejor nombre para unos vascos que hacen este tipo de música!
¿Su misión es sacar el jazz a la calle y que el público se lo pase bien?
—Es nuestro objetivo principal. De hecho, hemos querido salirnos un poco del mundo jazzero, aunque no renegamos de él porque venimos de ahí. Es un mundo muy interesante y, al mismo tiempo, minoritario o que adquiere a veces un toque erudito. Mantenernos un poco al margen nos ha servido para buscar y encontrar una identidad propia. En el jazz se suele introducir el tema, luego llegan los solos, que ocupan la mayor parte del tiempo, y después se cierra el tema. Nosotros en cambio, mantenemos la esencia del jazz y de la improvisación, pero tratamos de darle más protagonismo a la canción.
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¿Cuál sería el grupo de música o artista que une a toda la formación?
—Hay muchos, pero quizás el referente principal sería Django Reinhardt…
El inventor del jazz manouche.
—Eso es. Como nuestra raíz es el jazz manouche, sería el artista que más nos une. Pero para nosotros es tan importante Django Reinhardt como Mikel Laboa, Ella Fitzgerald y Lourdes Iriondo. En esa mezcla estaríamos todos de acuerdo.
Sospechosos habituales del rock
Los miembros de Erromintxelak son viejos conocidos y sospechosos habituales de la escena musical vasca: Jon García (De Val, Tatta-Denso) a la voz y guitarra; Iñigo Zubizarreta (Soziedad Alkoholika, Governors, Tako) en la guitarra manouche; Jokin Vitoria (Los Galerna, Ze Esatek!, Arima Soul) en la batería, washboard y percusión; Aitor Moreno (EIJO, Spolem Girls, Los Galerna) en el contrabajo; Daniel Apodaka en el violín; y Andoni Aizpuru (Crazy Jazzers y Div@s of Soul), en el saxo tenor. Además de un bagaje musical importante, con un pie en el rock y otro en distintas tradiciones musicales como el indie o el soul, estos seis amigos músicos han encontrado en Erromintxelak el lugar adecuado para encaminar sus pasos hacia un jazz fresco, poco ortodoxo y apto para todos los públicos. Y sin olvidarse de sus raíces vascas.
¿Qué opinan sus amigos jazzófilos de sus canciones?
—Uff, habría que preguntarles a ellos (ríe). Estamos muy contentos porque la respuesta general del público está siendo muy buena. Desde el principio sabíamos que nuestra propuesta podía funcionar. Al principio, el repertorio estaba más ligado a los estándares del jazz y del gypsy y luego lo hemos ido haciendo un poco más nuestro. No sabría responderte qué les parece a los jazzeros, que, por otra parte, nosotros también lo somos. Sí te puedo decir que estamos orgullosos de haber hecho algo propio partiendo del jazz, añadiendo el euskera y sacando el jazz o el swing a la calle.
No se ve todos los días swing en euskera. Y menos con textos del poeta Jon Mirande. ¿Están en contra de los textos tontorrones en el pop?
—No, no estamos en contra de ese tipo de letras. En este caso, Jon García (cantante y guitarra) y Aitor Moreno (contrabajo) han sido los que más se han encargado de darles forma a las letras. Es un tema que para nosotros es importante. También tiene un componente reivindicativo e identitario utilizar textos de poetas y poetisas vascos en la música swing.