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El inconfundible repiqueteo de las castañuelas resuena desde este viernes en Oñati. Es la banda sonora de un intenso fin de semana para los y las dantzaris de Oñatz; una pieza indispensable del ritual procesional del Corpus Christi que este domingo volverá a tomar las calles de la villa. Tradición, folclore y religiosidad se entrelazan en una celebración única con más de cinco siglos de historia, un legado que las y los oñatiarras siguen cuidando con mucho mimo.
Los santos cobrarán vida a mediodía en la procesión que recorrerá el entramado urbano tras la misa mayor de las 11.00 horas. Enguantados de morado, todos ellos barbudos y bigotudos, con el halo dorado que distingue a los bienaventurados sobre las sienes, los doce Apóstoles y la Virgen desfilarán escoltando al Cristo y al patrón San Miguel Arcángel. A la comitiva se sumarán los miembros de la Cofradía, y los niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión, además de nueve dantzaris, que pondrán ritmo y color a una jornada cargada de simbolismo.
Nueve dantzaris de Oñatz han abierto hoy un intenso fin de semana. En la imagen, durante el recorrido de este viernes.
Trabajos de restauración y mantenimiento
Detrás de la estampa que año tras año contemplan oñatiarras y visitantes se esconde un importante trabajo de conservación que se repite cada edición. La Cofradía del Santísimo Sacramento ha aprovechado los últimos meses para acometer diversas labores de mantenimiento de los elementos que forman parte del cortejo procesional. Se han sustituido las andas y los palos de la imagen de San Miguel, restaurado las flores que acompañan a San Francisco y se ha renovado el atributo del personaje del Arcángel. Asimismo, se han adquirido nuevas albas de talla XXL para adaptarse a la elevada estatura de los nuevo cofrades incorporados en los últimos años.
Recoger y dejar por escrito conocimientos, funciones y tradiciones
Pero la mirada de la Cofradía va más allá del cuidado material. Entre los proyectos que impulsa figura la documentación de los conocimientos, funciones y tradiciones que durante generaciones se han transmitido de forma oral. El objetivo es dejar constancia escrita de este patrimonio inmaterial para asegurar su conservación futura. “El Corpus de Oñati es mucho más que una procesión; es una manifestación viva de nuestra historia, nuestra fe e identidad colectiva. Nuestro reto es preservar lo recibido y transmitirlo en las mejores condiciones posibles a quienes vendrán después”, destaca el presidente de la Cofradía, Manu Egaña.
Liliana Ruiz y Carlos Marton cumplirán un año más con la tradición del Corpus.
Rendidos a la tradición
La continuidad de la celebración se sostiene precisamente en quienes cada año visten los hábitos, las capas o dan vida a alguno de los personajes de la procesión. Este domingo volverán a tomar parte rostros habituales, junto a otras personas que asumirán por primera vez algunos de los papeles. Rubén Vaz se estrenará como Cristo, mientras que Liliana Ruiz afrontará su cuarta salida, la primera encarnando a la Virgen María. Su relación con la Cofradía comenzó poco después de llegar a Oñati hace siete años. “Me llevé una gran alegría cuando me enteré que el patrón del pueblo era San Miguel, porque ya le tenía devoción. Mi pareja me preguntó si quería entrar en la Cofradía y dije que sí. Estoy muy contenta”, explica Liliana.
Esa pareja es Carlos Marton, que participa en el ritual desde hace unos 18 años, la mayor parte de ellos con la capa negra que distingue a los cofrades. Este 7 de junio cumplirán de nuevo con la tradición.
El programa puede consultarse clicando aquí.