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El Consistorio de Oñati ha dado un paso importante en materia de vivienda. La alcaldesa, Izaro Elorza, y el edil de Urbanismo, Iñigo Ruiz, han presentado este lunes el trabajo realizado hasta la fecha para solicitar al Gobierno Vasco la declaración de zona tensionada, una figura contemplada en la normativa vasca que permitiría activar herramientas específicas para contener el alza de precios y ampliar la oferta de alquiler asequible.
“El problema de la vivienda no es una competencia exclusiva municipal, pero dentro de nuestro marco actuaremos con todos los recursos que estén en nuestra mano”, ha subrayado Elorza, a la vez que ha insistido en la necesaria colaboración interinstitucional.
En el Pleno del próximo día 26 se someterán a votación dos documentos para formalizar la petición: el diagnóstico de la situación que presenta el municipio y un plan de acción a tres años. Para informar a la ciudadanía, se distribuirán folletos explicativos en los hogares y se celebrará una sesión abierta el 10 de marzo en la kultur etxea, a partir de las 18.30 horas.
Radiografía
El diagnóstico refleja un escenario complejo. Oñati cuenta con 5.538 viviendas, cuya antigüedad media alcanza los 48,1 años, lo que en muchos casos se traduce en problemas de accesibilidad. Entre 2010 y 2023 se construyeron 509 nuevos pisos, apenas un 9,2% del total.
Uno de los datos más significativos es el de las viviendas vacías: 696 inmuebles empadronados, 476 de ellos en zona urbana. El 18% se concentra en el Casco Histórico, mientras que Errekalde (8,8%), Bidebarrieta (6,8%), Olakua (5,5%) y San Lorentzo (5,3%) completan las principales áreas afectadas. No obstante, el Ayuntamiento matiza que esta cifra responde a los datos del padrón y que, si se atendiera al parámetro de ausencia total de consumos el número se reduciría (podrían rodar los 350).
A ello se suma la presión de la demanda: en julio de 2025 había 219 solicitudes activas de vivienda. El incremento de los precios de venta y la limitada oferta han generado una situación de tensión creciente.
Venta al alza y hogares más pequeños
Entre 2018 y 2022, el precio de venta aumentó un 36,5%, mientras que el IPC lo hizo un 19,4%. Es decir, el incremento superó en más de tres puntos la evolución del índice de precios, uno de los supuestos que permiten declarar una zona como tensionada.
En paralelo, la estructura social también ha cambiado. Las unidades familiares han pasado de 4.030 en 2009 a 4.801 en 2024, pero el tamaño medio del hogar ha descendido de 2,7 a 2,4 personas.
Plan de acción a tres años
Por su parte, el plan de acción se articula en torno a cuatro grandes ejes: el impulso del alquiler, la rehabilitación del parque existente, el refuerzo de subvenciones y la mejora de la gobernanza con sistemas de seguimiento.
En materia de arrendamiento, el documento pone el foco en el ámbito de Kurtzekua, en un solar municipal emplazado tras los bloques actuales, donde se prevé la construcción de 12 VPO. Se contempla, asimismo, activar el desarrollo de Kasablanca, explorando la operación en la zona privada de Kurtideria, con potencial para albergar hasta 48 pisos.
Se pretende, además, movilizar vivienda vacía mediante un recargo del 150% en el IBI -actualmente fijado en el 100%-, y dar un impulso a la ordenanza que permite reconvertir locales en viviendas. El plan incluye igualmente el fortalecimiento de ayudas sociales y prestaciones dirigidas a colectivos vulnerables.
Según los responsables municipales, el escenario actual .marcado por el encarecimiento del mercado, el envejecimiento del parque residencial, la existencia de vivienda vacía y las dificultades de emancipación juvenil, que llega solo al 30,6%- cumple los requisitos para solicitar la declaración de zona tensionada.
“El plan dibuja un camino claro para el futuro”, han defendido Elorza y Ruiz.