Actualizado hace 9 minutos
El médico conocido en redes sociales como @doctorrojas ha publicado un vídeo en el que explica cómo detectar un riesgo cardiovascular elevado en una analítica de sangre que, a simple vista, parece estar dentro de los valores normales. La clave está en aplicar una fórmula sencilla que relaciona dos parámetros: los triglicéridos y el colesterol HDL. El doctor lo anuncia así: "te voy a enseñar cómo podéis saber con vuestra analítica si vuestro colesterol, a pesar de estar absolutamente normal como veis aquí, es peligroso y tenéis aumentado el riesgo de infarto".
La fórmula
El cálculo que propone el doctor Rojas es el siguiente. Hay que "dividir el valor total de vuestros triglicéridos entre el valor total del colesterol HDL". En el ejemplo que muestra en el vídeo, con una analítica con triglicéridos de 232 mg/dL y HDL de 73 mg/dL, el resultado es 3,17 (redondeado a 3 en el vídeo). La interpretación del resultado es clara: "si este cociente es mayor de 2, y cuanto más alto peor, quiere decir que tenéis incrementado el riesgo de infarto".
Múltiples estudios científicos lo han validado como marcador de riesgo cardiovascular y de resistencia a la insulina.
Por qué un colesterol "normal" puede ser peligroso
El doctor Rojas explica que "esto es debido a que, sobre todo, estas partículas de colesterol LDL son muy densas y muy concentradas y tienen capacidad de pegarse en nuestros vasos sanguíneos". Esa condición tiene un nombre clínico: dislipemia aterogénica. Según el médico, "en esta situación las partículas de colesterol LDL se vuelven pequeñas y más peligrosas", lo que favorece su adhesión a las paredes arteriales y aumenta el riesgo de aterosclerosis.
El doctor señala que el verdadero origen del problema no está en el colesterol en sí mismo, sino en dos factores metabólicos subyacentes: la resistencia a la insulina y el exceso de grasa visceral acumulada en los órganos.
Las causas
El doctor Rojas enumera cuatro factores que producen ese patrón. Los cuatro factores son: comer demasiados azúcares o demasiadas calorías, no realizar suficiente ejercicio físico, no dormir bien y el estrés. Cada uno de estos hábitos contribuye a la resistencia a la insulina y al depósito de grasa visceral, que es el combustible metabólico que alimenta la dislipemia aterogénica.
Apetitosas, pero poco saludables, piezas de bollería sobre una mesa.