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Sociedad

Nuevas formas para que la vuelta al cole no esquilme los bolsillos

Un niño contempla unos bolígrafos en un centro comercial de Bilbao.
Un niño contempla unos bolígrafos en un centro comercial de Bilbao.

Fuera tópicos, la vuelta al cole no tiene por qué esquilmar su bolsillo necesariamente. A día de hoy existen numerosas alternativas para que el nuevo curso escolar no descalabre su economía familiar: becas, plataformas de economía colaborativa con material escolar de segunda mano, reciclar la ropa, tirar de biblioteca municipal para las lecturas recomendadas, el préstamo de libros gestionados por las AMPA de los centros... La Asociación de Personas Consumidoras y Usuarias Vasca (EKA/OCU) estima que cada familia gastará de media 400 euros dependiendo de si los hijos e hijas estudian en un colegio público, privado o concertado. El grueso de la factura lo ocupan los libros (178 euros en Primaria y 248 euros en ESO) y el uniforme (204 euros). El reto está en intentar recortar al máximo la cuenta. Y es posible.

El cambio más evidente para reducir el balance de gastos es mover a los hijos de un colegio privado a uno público. Radical, sí; eficaz, también. Ane Salaburu cambió a su hija de 14 años del Colegio Claret Askartza de Leioa al Instituto Público de Sopela tras mudarse a vivir a la localidad costera. Resultado: Ane está "encantada". Recuerda que cuando llevaba a sus hijos al colegio privado "pagábamos por todo: libros, chándal, 80 euros por el autobús, 150-200 euros al mes de matrícula, más el comedor, más la extraescolar que eligiesen". Este curso, en cambio, "no nos supone prácticamente nada porque con el covid-19 se pasó a la enseñanza 100% digital y, en cualquier caso, existe el sistema de préstamo de libros en el centro". Este año, además, la dirección del IES Sopela ha informado a las familias de que "los que no tuvieran ordenador, o se les haya estropeado, no se les compre porque el propio instituto les iba a poner uno".

El confinamiento de la primera ola de la pandemia puso patas arriba la enseñanza ya que de un día para otro los centros educativos tuvieron que pasar a trabajar a distancia. El encierro domiciliario hizo emerger una realidad soslayada, la brecha digital existente dentro incluso de una misma clase. Por desgracia, en aquel momento se comprobó que miles de familias vulnerables carecían de ordenador y conexión en casa. El curso 2019-2020, el Departamento de Educación parcheó el problema repartiendo 2.000 portátiles y tarjetas SIM con Internet a estudiantes que carecían de medios. Pero la carrera por la digitalización de las aulas no se quedó ahí.

100.000 ordenadores más 

El Gobierno vasco invirtió el año 2020 alrededor de 35 millones de euros en un plan de digitalización para garantizar que el alumnado de los centros públicos de entre 5º de Primaria y 2º de Bachillerato –periodo que abarca a estudiantes de entre 12 y 17 años– dispusieran de su propio portátil. El consejero de Educación, Jokin Bildarratz, anunció en julio en DEIA que en dos cursos "vamos a poner 100.000 ordenadores". Además, desde que se comenzó a extender el uso de las tabletas, el Gobierno vasco subvenciona a las familias con una beca de 160 euros para la adquisición de estos dispositivos. "La pregunta que nos hacemos muchos padres es por qué tiene que ser un Ipad de Apple y no una tablet de otra marca mucho más barata", cuestiona Ane.

Para el presidente de la EKA/OCU, Koldo Navascues, la sustitución de los libros físicos por digitales hace que gran parte del alumnado disponga ya de una tableta lo que "ofrece indudables ventajas como aligerar el peso de la mochila y permitir contar con herramientas interactivas y nuevos recursos didácticos". No obstante, se muestra partidario de abrir el pastel de la enseñanza al mayor número de tecnológicas para generar competencia de precios. "Si te dan libertad para elegir el modelo del dispositivo, consulta el comparador de tabletas: puedes ahorrar cientos de euros. Compara siempre precios también en el caso de ser necesario un ordenador o impresora", recomienda. A juicio de Navascues, la convivencia en escuelas e institutos de ambos soportes (papel y digital) aún "no reduce" el gasto de las familias si bien "un portátil o una tablet tienen una vida útil que puede durar todo un ciclo escolar, por lo que habría que aprovechar su uso para evitar emplear los libros". Desde la organización vasca de personas consumidoras, apunta, "siempre hemos pedido, exigido, que lo libros de la enseñanza obligatoria sean gratuitos. Es una reivindicación histórica por nuestra parte pero a la vista está que no hemos logrado que se desmonte el gran negocio que tienen las editoriales". No obstante, el presidente de la EKA/OCU asegura que "hay muchas fórmulas para abaratar el gasto en manuales de texto como, por ejemplo, el sistema de préstamo de libros que desde hace años gestionan las AMPA o las plataformas que cambian o venden material de segunda mano". La EKA recomienda tomar prestadas de las bibliotecas las lecturas recomendadas, esos títulos que permanecen invariablemente en el currículum año tras año, los típicos La Regenta de Leopoldo Alas Clarínu Obabakoak de Bernardo Atxaga.

05/09/2021
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