Gipuzkoa

"Nos despedimos de esta casa con mucha emoción, pero no con tristeza"

Las Mercedarias reciben el homenaje de Arrasate tras 134 años de presencia en el municipio y afrontan una nueva etapa con cinco hermanas en el piso de Biteri
El homenaje a las Mercedarias de Arrasate, en imágenes

No es un adiós. Al menos así quiso dejarlo claro desde el primer momento Julia Tajuelo, Superiora General de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. "No es una despedida de Arrasate", proclamó con firmeza durante el homenaje celebrado este domingo en la parroquia de San Juan Bautista, un acto nacido para dar las gracias por 134 años de presencia, dedicación y servicio de la Congregación en el municipio.

La celebración reunió a hermanas procedentes de distintas comunidades, entre ellas Madrid, Gasteiz, Leioa y Zumarraga, junto a las religiosas vinculadas durante estos últimos años a la localidad. Tras la misa, presidida por el vicario general de la Diócesis de San Sebastián, Mikel Aranguren, y acompañada por el coro parroquial, se sucedieron las intervenciones y los gestos de reconocimiento.

Las cuatro monjas que durante años han residido en el antiguo colegio La Merced, cuidando del edificio y abriendo sus “puertas al pueblo” para acoger diferentes actividades, dejarán ahora su casa para dar paso a una nueva etapa en la historia del inmueble. Sus instalaciones acogerán un proyecto de alojamientos intergeneracionales tras la adquisición del edificio por parte del Ayuntamiento, una operación que se formalizará “a primeros de 2027”.

Más que cerrar una historia, hoy queremos dar gracias por ella y abrirnos al futuro”, vino a resumir Sor Julia Tajuelo. “Las Mercedarias no se van de Arrasate”, insistió. Sor Marisol Pagalday y Sor Ana Mari Plazaola se incorporarán a la comunidad de tres hermanas que reside en el municipio, en un piso de Biteri Etorbidea, mientras que Sor María Luisa Maquinay se trasladará a Gasteiz y Sor Pilar Riglos, a Zumarraga.

Entre las personas presentes estuvieron Juan Carlos Olaeta, de Kristau Eskola; Aitor Orobengoa, de la cooperativa ISEI, impulsora del proyecto de alojamientos intergeneracionales; Olatz Etxabe, directora de la residencia Iturbide; Marisol Murguzur, en representación de la parroquia y el Ayuntamiento.

76 hermanas nacidas en Arrasate

El agradecimiento tiene una dimensión especial en una localidad con la que las Mercedarias mantienen un vínculo extraordinariamente profundo. Setenta y seis hermanas Mercedarias han nacido en Arrasate, una cifra que habla por sí sola de hasta qué punto la Congregación y el municipio han compartido vida durante generaciones.

Por eso, el homenaje no fue solamente para las cuatro religiosas que ahora abandonan el antiguo colegio. Fue también para todas las hermanas que han pasado por la villa cerrajera, para las que trabajaron en la enseñanza, en la atención sanitaria y social, para quienes acompañaron a familias, niños, niñas, enfermos y mayores, y para quienes hicieron de la comunidad mercedaria una presencia cotidiana en el pueblo.

"El carisma sigue vivo"

Ese agradecimiento encontró un eco especial en las palabras de las propias hermanas. Sor María Luisa Maquinay reconoció sentirse "muy emocionada por la celebración, por la misa, por las palabras pronunciadas, por el coro y, sobre todo, por la presencia de tantas personas del pueblo". Para ella, además, había una razón añadida para la emoción. Durante los últimos años ha trabajado con personas migrantes desde La Merced, y volver a encontrarse con algunas de ellas durante el homenaje le hizo aflorar las lágrimas.

En ese clima de reconocimiento, el concejal Kepa Urteaga hizo entrega de una placa en nombre del Consistorio para poner en valor la labor y la presencia de la Congregación en la localidad desde 1892. El distintivo se colocará en el futuro desarrollo residencial previsto en el antiguo colegio.

El gesto enlazó con una de las ideas centrales que Sor Julia Tajuelo quiso trasladar durante el acto: "el carisma de las Mercedarias no pertenece a un edificio". El día 30 de este mes marcará oficialmente el cierre de las puertas de La Merced. Será el final de una etapa de 134 años, pero no de su presencia en el municipio. "Nos despedimos de esta casa con mucha emoción, pero no con tristeza, porque sabemos que una casa puede cambiar de rostro y seguir teniendo la misma alma", manifestó Tajuelo. Con esa mirada puesta en lo que viene, afrontan esta nueva etapa con el compromiso de "seguir sirviendo al prójimo" desde su nuevo hogar en Biteri. "Eskerrik asko, Arrasate, bihotz-bihotzez", concluyeron.

21/09/2026