En 2010, y tras ganar la Champions con el Inter de Milán, José Mourinho aterrizaba en el Real Madrid con el objetivo de destronar al FC Barcelona. Los culés, muy superiores en ese momento a su máximo rival, iban a tener enfrente al que un día fue uno de los suyos.
Florentino apostó por el luso con la firme idea de ahondar en la moral de Pep Guardiola y de su equipo, y en cierto modo lo logró. El técnico catalán abandonó el club azulgrana, y 'Mou', a pesar de acabar su periplo en la capital con una temporada en blanco, sentó las bases de las Copas de Europa merengues posteriores.
Actualmente, la realidad es parecida: los catalanes son superiores a un Madrid que no acaba de encontrar su juego, y el mandamás blanco ha vuelto a depositar su confianza en el entrenador portugués para girar las tornas. Ya en su vuelta al fútbol español, Mourinho ha concedido una entrevista a 'El Chiringuito' en la que repasa varios temas de la actualidad deportiva.
Un Mourinho "más maduro" y "menos emocional"
En esta nueva etapa, el de Setúbal asegura haber evolucionado, aunque advierte que "al final el ADN gana siempre". Mourinho cree que su esencia competitiva sigue intacta, pero confiesa tener "mucha más madurez" y ser ahora un técnico "menos emocional y más controlado". Una tranquilidad que el propio vestuario le está facilitando. Lejos de tener que sacar a relucir su faceta de "líder agresivo", ha reconocido que se ha encontrado con un grupo "con muchas ganas de ganar" y con un comportamiento intachable.
Su receta es aplicar el "sentido común": llegar una hora antes, pasar por el nutricionista y pisar el gimnasio a diario. Tal es su nivel de implicación que el técnico admitió que duerme habitualmente en la Ciudad Deportiva.
Por otro lado, desmintió que su reciente ojo morado fuera fruto de mediar en una pelea similar a la que tuvieron Valverde y Tchouaméni la pasada temporada. El entrenador explicó entre risas que fue culpa de "un balonazo del pobre Lacosta", un canterano del filial madridista.
Sobre el mercado de fichajes
Kylian Mbappé acapara todos los focos y el luso no ocultó su admiración total. "Mbappé es increíble. Me hace reír alguna vez en el entrenamiento porque es demasiado bueno. Es de un nivel estratosférico", confesó el técnico.
En cuanto a la configuración definitiva de la plantilla, Mourinho comentó lo siguiente: "Si me preguntas directamente si el mercado está cerrado para mí, sí. Está cerrado". Otro de los nombres propios de la charla fue el de Rodrigo Hernández, flamante fichaje culé, que estuvo cerca del Real Madrid: "El club le hizo una oferta muy buena e importante, pero Rodrigo ha tenido dudas, ha dudado... y sus dudas me han creado dudas a mí", señaló.
Rodri, en un partido del Manchester City frente al Real Madrid de la pasada Champions League.
"El Real Madrid es de una dimensión que no puede tener jugadores que se lo piensan dos veces; tú contactas y el jugador te pregunta: '¿Cuándo tengo que ir?'", dijo 'Mou'.
El 'caso Negreira'
Otro de los pilares de su proyecto es Vinicius Júnior, a quien Mourinho ayudó a convencer para que renovara. "Lo único que le he dicho: 'Vini, ¿dónde quieres ir? Has estado solo en Brasil y solo conoces el Real Madrid. Solo conoces el Real Madrid cuando te vas. No te vayas. No vale la pena'", apuntó.
El luso exigió mucho más respeto para el brasileño por parte de los árbitros y las aficiones. Aunque admite que el extremo debe encontrar "un poquito de equilibrio" a la hora de celebrar los goles, denunció la persecución sistemática que sufre, preguntándose "qué sentido tiene" que le piten al primer toque de balón en un estadio amistoso donde nunca había jugado.
Por último, y como anticipo a la segunda parte de la entrevista que se emitirá esta noche, el entrenador madridista entró de lleno en el debate del 'caso Negreira': "Cuando yo estaba aquí, olía algo", rememorando así sus míticas ruedas de prensa en las que sugería un trato arbitral a favor del Barça.