El ayuno intermitente es una de las prácticas más comunes que podemos encontrar hoy en día dentro de la alimentación. Consiste en ir cambiando periodos de comida con los de ayuno, en los que no se consumen calorías. A pesar de que está muy extendida, lo cierto es que muchas personas dudan de su eficacia. Sobre esta cuestión se pronuncia el nutricionista Pablo Ojeda en uno de sus últimos vídeos.
Desmontando algunos mitos
En una emisión del programa ‘Saber Vivir’ de TVE, este experto hace una comparación para entender mucho mejor esta costumbre: “Mi abuela decía esto: ‘no es más limpio el que más limpia. Es más limpio el que menos ensucia’. Por lo tanto, en casa, por favor, no ensuciar tanto por dentro va a ser mejor”, señala.
Porque, según explica, una cosa es ayunar de una manera correcta, “metiendo todos los nutrientes que tienes que tomar en un espacio, en una ventana de tiempo determinada. Y ahí se ha visto que puede ayudar un poquito a tu cuerpo a eliminar lo que no necesita”, apunta el nutricionista.
Cómo hacer el ayuno de forma correcta
Sin embargo, Pablo Ojeda afirma que este fenómeno, conocido como la autofagia celular, consiste en que las propias células del cuerpo se coman los desechos orgánicos, pero que, para que tenga éxito, hay que hacerlo bien.
“Ahora, hay quien dice: ‘Hoy no como, que voy a eliminar todas las toxinas del fin de semana’. No, eso no vale, eso deja de hacerlo y come bien. En el famoso ayuno, que se hace a diario, en una ventana de ocho horas, comes todos los nutrientes y calorías que necesitas y dejas de comer el resto del tiempo”, explica.
El ayuno intermitente puede ayudar a controlar el peso, pero no es una solución que valga para todo el mundo.
Un hábito con mucha historia
Si bien el ayuno intermitente es una tendencia moderna, se remonta a épocas prehistóricas, cuando nuestros ancestros pasaban días sin alimento dependiendo de la disponibilidad del entorno, adaptando el cuerpo para almacenar y utilizar energía de forma eficiente.
Ya en el siglo XX, la ciencia estudió el fenómeno de la restricción calórica, y fue en la última década cuando el ayuno intermitente se hizo popular gracias a la investigación sobre la autofagia celular y la pérdida de peso.
Cada vez más gente realiza ayuno intermitente
Las mejores alternativas para la salud
De todas maneras, es importante recordar que el ayuno no es apto para cualquier persona. Ante esta situación, hay muy buenas alternativas pensadas para mejorar la salud metabólica sin tener que privarse de comer durante horas y horas.
Algunas de las alternativas al ayuno intermitente son la alimentación intuitiva, que enseña a escuchar las señales biológicas de hambre y saciedad sin amoldarse a horarios estrictos.
También tenemos la dieta mediterránea, enfocada en la calidad de nutrientes a través de grasas buenas, vegetales, legumbres y pescado dentro de un esquema de alimentación tradicional.
Finalmente, no podemos olvidar que la restricción calórica continua reduce la ingesta de calorías diarias en cada plato sin alterar el consumo. Asimismo, la crononutrición sincroniza la ingesta con los ritmos circadianos naturales del organismo.