Diagnosticada con diabetes a los 12 años, su situación derivó con el tiempo en una enfermedad renal crónica que la obligó a someterse a hemodiálisis a los 32 años, una experiencia que Miriam García califica como "muy dura" debido a que "te rompe toda la vida" al requerir estar conectada a una máquina tres días por semana. Sin embargo, tras solo dos meses en lista de espera, recibió la llamada para un doble trasplante de páncreas y riñón, un momento que recuerda diariamente porque, según explica, le ha permitido recuperar su vitalidad.
En su doble faceta como profesional y paciente, destaca la necesidad de sensibilizar a la sociedad para eliminar los prejuicios y conceptos erróneos que aún persisten sobre el proceso de donación. Miriam García subraya que "la donación da vida a todas esas personas que nos encontramos en esa situación", incidiendo en que todavía hay personas con temores infundados sobre si los sanitarios lucharán por su vida en caso de ser donantes.
Asimismo, aclara aspectos técnicos fundamentales que la población suele desconocer, como la necesidad de fallecer en un entorno hospitalario para que los órganos sean viables y la relevancia de dejar constancia de las últimas voluntades para que la decisión sea respetada.
La labor de asociaciones como Alcer resulta clave en el acompañamiento psicológico y la información a los pacientes que llegan con "mil dudas" y en estado de negación tras el diagnóstico inicial. En este contexto, Euskadi se ha consolidado como un referente internacional en la materia tras registrar un incremento del 10% en su tasa de donación, alcanzando las 262 personas trasplantadas en el último año registrado.
Miriam García, que celebra su "segundo cumpleaños" cada aniversario de su operación, anima a la población a participar en las actividades de concienciación programadas, recordando que, a pesar de los avances, en el ámbito de la salud renal "siempre queda camino por recorrer".
En su doble faceta como profesional y paciente, destaca la necesidad de sensibilizar a la sociedad para eliminar los prejuicios y conceptos erróneos que aún persisten sobre el proceso de donación. Miriam García subraya que "la donación da vida a todas esas personas que nos encontramos en esa situación", incidiendo en que todavía hay personas con temores infundados sobre si los sanitarios lucharán por su vida en caso de ser donantes.
Asimismo, aclara aspectos técnicos fundamentales que la población suele desconocer, como la necesidad de fallecer en un entorno hospitalario para que los órganos sean viables y la relevancia de dejar constancia de las últimas voluntades para que la decisión sea respetada.
La labor de asociaciones como Alcer resulta clave en el acompañamiento psicológico y la información a los pacientes que llegan con "mil dudas" y en estado de negación tras el diagnóstico inicial. En este contexto, Euskadi se ha consolidado como un referente internacional en la materia tras registrar un incremento del 10% en su tasa de donación, alcanzando las 262 personas trasplantadas en el último año registrado.
Miriam García, que celebra su "segundo cumpleaños" cada aniversario de su operación, anima a la población a participar en las actividades de concienciación programadas, recordando que, a pesar de los avances, en el ámbito de la salud renal "siempre queda camino por recorrer".