Miley Cyrus vivió una de las noches más emotivas de su carrera durante su concierto del viernes 16 de octubre en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. La artista estadounidense, de 33 años, rindió homenaje a Dolly Parton, su madrina y una de las figuras más importantes de la música country, fallecida el pasado 25 de agosto a los 80 años. Visiblemente emocionada y con lágrimas en los ojos, la cantante recordó su relación con ella antes de interpretar uno de sus temas más emblemáticos, Jolene.
Sentada en el borde del escenario, Cyrus compartió con el público un recuerdo muy especial: la única ocasión en la que había podido disfrutar de una actuación de Parton en directo como una espectadora más había sido precisamente en ese mismo recinto. Un momento que, después de la muerte de la artista, ha adquirido un significado todavía más profundo. "Solo pude ver a Dolly Parton en directo una vez en toda mi vida, y fue aquí", explicó ante los asistentes.
Dolly Parton y Miley Cyrus, durante un especial de Fin de Año en el canal NBC.
La cantante contó que, debido a la estrecha relación que mantenían, solía pasar mucho tiempo entre bastidores con su madrina. De hecho, bromeó con que, si dependiera de Parton, habría compartido escenario con ella en cada concierto, vestidas con trajes a juego.
Sin embargo, aquella noche en el Hollywood Bowl quería vivir la experiencia de una manera diferente. "Me encantaría tener una noche en la que simplemente pueda disfrutar de verte, como lo hace el resto del mundo", recordó que le había dicho.
El guiño de Dolly Parton a Hannah Montana
La anécdota que relató Cyrus estuvo marcada también por uno de los gestos que Parton tuvo con ella durante aquella actuación. La leyenda del country sabía que Miley estaba entre el público y decidió comenzar el espectáculo interpretando The Best of Both Worlds, el tema principal de la serie Hannah Montana que convirtió a Cyrus en una estrella internacional.
El gesto emocionó entonces a la cantante y ha vuelto a cobrar importancia tras la pérdida de su madrina. Durante su discurso, Cyrus reconoció que ahora siente su presencia más que nunca.
"La siento ahora más que nunca", expresó ante el público, antes de añadir, con la voz entrecortada: "Voy a volver a verla y no veo la hora, ¡joder!, porque la echo de menos".
La intérprete también reivindicó el vínculo que las unía con unas palabras que resumen el sentido del homenaje: "Dolly y yo somos eternas. Nada en esta vida podrá separarnos".
A continuación, Miley Cyrus interpretó Jolene, uno de los grandes clásicos de Dolly Parton, mientras la artista fallecida protagonizaba uno de los momentos más sentidos de la noche a través del recuerdo y el homenaje musical.
Un regreso a los escenarios cargado de significado
El concierto del Hollywood Bowl tenía una importancia especial más allá del tributo. La actuación del 16 de octubre supuso el regreso de Cyrus a un gran escenario después de casi cuatro años sin ofrecer un concierto público de estas características. La cita sirvió también para presentar en directo canciones de su décimo álbum de estudio, Bass Persuades.
El homenaje en Los Ángeles no ha sido la primera muestra pública de duelo de la cantante. Tras conocerse el fallecimiento de Parton en agosto, Cyrus compartió un mensaje en redes sociales en el que recordó la relación que mantenían y la influencia de la artista en su vida.