Polideportivo

Mercedes corona a Antonelli, pero... ¿debe temer al 2027?

La escudería ha visto cómo su dominio se ha ido diluyendo coincidiendo con la recuperación de Verstappen, aunque parte del cambio puede deberse a la apuesta anticipada por el próximo curso
Lewis Hamilton y Max Verstappen riegan con champán a Kimi Antonelli. / EFE

Max Verstappen felicitó de forma honorable a Kimi Antonelli por su coronación en México. El neerlandés, ganador del día y testigo directo de la consagración del campeón más joven de la historia de la Fórmula 1, reconoció la magnitud de su temporada y le señaló como “merecido campeón”. Pero la celebración de Mercedes dejó también una mirada hacia el futuro. Verstappen deseó de cara a 2027 poder protagonizar batallas en pista junto al italiano. Sus palabras escondían la necesidad de progreso que ha vivido Red Bull. El tetracampeón ha estado alejado de la lucha por el campeonato y durante gran parte del año también de las victorias. Aunque en los últimos tiempos su escudería parece haber recuperado terreno, lo que le permite soñar con un 2027 más feliz, en detrimento de Mercedes, claro.

La Fórmula 1 ha plasmado en México una campaña histórica para Mercedes. Kimi Antonelli, con 20 años y 68 días, enterró el récord de precocidad establecido en 2010 por Sebastian Vettel (23 años, 4 meses y 11 días). La escudería de Brackley ha encontrado en el italiano al heredero de Lewis Hamilton y ha culminado una apuesta que parecía arriesgada cuando le entregó uno de sus coches con apenas 18 años. No obstante, el título no despeja todas las incógnitas en una competición en constante desarrollo. El mundo del motor es volátil. El equipo que dominó buena parte de 2026 ha perdido fuelle en las últimas carreras y la recuperación de Verstappen ha abierto una pregunta de cara al próximo campeonato: ¿seguirá Mercedes teniendo el coche que ha llevado a Antonelli hasta la cima?

Los resultados reflejan una pérdida de poder

La estadística invita a mirar con atención las últimas semanas. Mercedes se impuso en once de las quince primeras carreras, con ocho triunfos de Antonelli y tres de George Russell. En las cuatro últimas, en cambio, solo ha conseguido una victoria, firmada por el italiano. Verstappen ha aprovechado ese tramo para lograr sus tres primeros triunfos del curso. El contraste se refleja también en los puntos: el neerlandés ha sumado 98 en esas cuatro pruebas, frente a los 78 de Antonelli. El cambio, por lo tanto, es evidente.

La tendencia no se limita a los domingos. Mercedes había firmado las diez primeras poles del año, seis con Antonelli y cuatro con Russell. El monopolio contrasta radicalmente con lo sucedido en las nueve siguientes citas, donde únicamente ha añadido dos: una para cada piloto. La escudería no ha desaparecido de la primera línea, pero ha dejado de imponer el ritmo con la contundencia de los primeros meses del campeonato. La progresión de Red Bull, con Verstappen al volante, ha alterado la dinámica que parecía enrocada.

La recuperación de Verstappen cambia el escenario

El neerlandés ha encontrado en el tramo final de la temporada un coche más competitivo y una oportunidad para volver a luchar por las victorias. La mejora de Red Bull ha sido reconocida incluso por Toto Wolff. Tras el Gran Premio de Singapur, el jefe de Mercedes elogió el trabajo de sus rivales. “Hay que quitarse el sombrero ante lo que ha hecho Red Bull esta temporada, cómo ha desarrollado el coche y cómo ha conseguido que todo funcione como un conjunto”, expresó el jefe de Mercedes.

Wolff también destacó la velocidad de Verstappen en las últimas citas. “Ha sido, con diferencia, el más rápido hoy y también lo fue en Kuala Lumpur”, afirmó. Sus palabras dibujan un panorama distinto al de la primera mitad del Mundial, cuando Mercedes podía administrar su ventaja con holgura. De hecho, el austriaco lanzó una advertencia sobre el próximo curso: “El año que viene será una guerra total y Red Bull estará ahí”.

La frase adquiere relevancia tras la victoria de Verstappen en México. El neerlandés encara la recta final con una demostración de potencial, mientras Antonelli celebraba el título desde el tercer puesto. El campeonato ya tiene dueño, pero la distancia entre Mercedes y sus rivales parece menor de lo que fue. O incluso se ha anulado.

Lucha entre Antonelli y Verstappen en Malasia. Europa Press

Mercedes no progresa

La recuperación de Red Bull no es el único factor que explica el giro. Mercedes ha introducido una actualización que, de momento, no ha ofrecido el rendimiento esperado. La nueva especificación, estrenada en Malasia, generó dudas en el seno del equipo y obligó a comparar sus resultados con los del monoplaza anterior. La mejora que debía permitir a las Flechas plateadas mantener su ventaja no terminó de traducirse en un aumento de prestaciones.

Wolff ya había advertido de que el nuevo monoplaza podía resultar más complicado de conducir. “El coche parece un poco más difícil de manejar. No digo que necesariamente sea más lento, porque tendrá aspectos positivos, pero quizá todavía no hemos encontrado la manera de integrarlo todo y ajustarlo”, explicó. También reconoció que la versión anterior ofrecía una base más estable: “El coche antiguo es un poco más estable y tiene más agarre”.

Russell, por su parte, resumió las dificultades de la actualización con una frase que no deja margen a la interpretación: “El cronómetro no ha sido favorable a la actualización hasta ahora”. Mercedes ha tenido que evaluar sus piezas con cautela, mientras Red Bull ha encontrado una vía de desarrollo que ha permitido a Verstappen regresar a la pelea por los triunfos.

2027 ya estaba en los planes de Mercedes

Existe, sin embargo, un elemento que impide interpretar el bajón como una pérdida definitiva de competitividad. Mercedes comenzó a orientar parte de sus recursos hacia la próxima temporada. La decisión fue una estrategia preparar el siguiente desafío. En septiembre, Wolff describió la ventaja de Mercedes como un “buen colchón”. El margen permitió al equipo comenzar a redistribuir esfuerzos hacia 2027 sin abandonar por completo el desarrollo del monoplaza actual. “El 2027 empezó hace tiempo, antes del verano”, afirmó. “En verano ya reasignamos algunos recursos al próximo año y eso continúa según lo previsto, independientemente de nuestra posición en el campeonato”.

La declaración ofrece lo que podría ser una explicación del bajón de sus resultados en pista, lo que no ha impedido el título del Mundial de Pilotos y en las próximas fechas se espera que el de Constructores. Wolff había anunciado, no obstante, una mejora “sólida” para el Gran Premio de Bahréin, disputado en Malasia. “Creo que vamos a presentar una mejora sólida en Malasia”, aseguró a Sky Sports. El resultado no estuvo a la altura de las expectativas y las diferencias comenzaron a hacerse más visibles precisamente en aquella cita y las posteriores. Verstappen encadenó sus primeros triunfos y Mercedes perdió parte de la autoridad que había exhibido durante la primera mitad del año.

El desarrollo de 2026, por tanto, no puede analizarse de forma aislada. Mercedes ha tenido que decidir hasta dónde invertir en un coche que ya le había permitido construir una ventaja importante y cuánto esfuerzo reservar para el siguiente reglamento (en 2027 se reducirá la entrega de potencia eléctrica del 47% al 42%). Esa redistribución de recursos puede haber condicionado el rendimiento reciente, aunque no explica por sí sola la recuperación de Red Bull ni las dificultades que han traído las nuevas piezas.

La recta final del campeonato podría ofrecer más respuestas sobre qué acontecerá en 2027, donde Verstappen –y lógicamente el resto de rivales– anhela poder competir de tú a tú con los Mercedes, que no partirán desde una posición débil: la fábrica de Brackley ha ganado el título con Antonelli y ha mantenido una estructura capaz de desarrollar un coche competitivo. Sin embargo, la pérdida de dominio en las últimas carreras y la mejora de Verstappen invitan a abandonar cualquier certeza sobre el próximo año.

02/11/2026