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La menopausia ha sido un tema silenciado, invisibilizado por la sociedad e incluso por los medios de comunicación. Ahora, sin embargo, el péndulo ha girado. Grandes campañas publicitarias, influencers y el boom de productos especializados han convertido esta etapa vital para la mujer en un nuevo nicho de mercado multimillonario. El fenómeno menowashing (del inglés menopause washing), combina la ruptura de un tabú con el riesgo de una nueva forma de instrumentalización comercial del cuerpo femenino.
El mercado global de productos y servicios vinculados a la menopausia -desde cosméticos y suplementos hasta aplicaciones digitales y tecnología médica-, alcanzó los 15.500 millones de euros en 2023 y se prevé que superará los 22.500 millones en 2030, según estimaciones internacionales del sector. Este crecimiento acelerado refleja tanto el envejecimiento poblacional como el creciente interés de las marcas por dirigirse a un segmento de mujeres con un poder adquisitivo importante y, a la vez, desatendidas por las instituciones sanitarias.
El menowashing consiste en estrategias de marketing dirigidas a mujeres menopáusicas, donde productos genéricos son reempaquetados o presentados como “especialmente diseñados para esta etapa de la vida”. Los expertos advierten que es una forma de oportunismo comercial que, lejos de empoderar, instrumentaliza la menopausia como un nuevo nicho de mercado.
Entre los principales riesgos identificados destaca la remedicalización de la menopausia, que se presenta como una enfermedad crónica que requiere intervención constante, alimentando miedos infundados y promoviendo el consumo de tratamientos no siempre necesarios o seguros. Esta visión patologizante eclipsa la comprensión de la menopausia como una transición fisiológica muy a menudo compleja y cambiante.
Productos caros
Además, el menowashing impone un sobrecoste económico para quienes transitan la menopausia, ya que se termina pagando más por productos que no difieren sustancialmente de los convencionales.
Un estudio reciente a nivel estatal señala que el 70% de las mujeres en menopausia consideran que las marcas no están haciendo lo suficiente para apoyarlas, tres de cada cuatro no se sienten representadas en sus comunicaciones, y cerca de siete de cada diez creen que no se les ofrecen soluciones adaptadas a sus necesidades.
Por todo lo expuesto, para que la creciente visibilidad de la menopausia no se limite a una estrategia de mercado, es fundamental promover la alfabetización sanitaria para que las mujeres puedan identificar de forma clara qué productos y mensajes están respaldados por la evidencia científica y cuáles responden a una lógica puramente comercial. En este sentido, herramientas como el etiquetado transparente y los sellos de confianza ofrecen garantías mínimas que permiten tomar decisiones, cuando menos, informadas.
Para transformar la percepción social de la menopausia es urgente además promover narrativas más realistas que hablen de un proceso natural y plural. No hay dos mujeres que los sufran igual. Así las cosas, los medios de comunicación y la publicidad deben superar los estereotipos de la mujer irritable con sofocos y dar espacio a historias que reflejen cómo se vive y los problemas que causa en el día a día de millones de mujeres.
Los cambios hormonales en la menopausia pueden alterar el sueño.
Edadismo
Las voces también se alzan reclamando como clave una mayor presencia de mujeres de mediana edad en el cine, la televisión y la publicidad, mostrando su faceta social, cultural y profesional más allá de cánones estéticos restrictivos. La educación también es determinante: urge incorporar contenidos sobre climaterio y menopausia en los currículos escolares, permitiendo a las nuevas generaciones crecer con una mirada más informada y libre de prejuicios.
Hábitos saludables
Para las mujeres que desean evitar caer en estas estrategias comerciales se recomiendan varias medidas prácticas. En primer lugar, consultar si el producto está respaldado por evidencia científica y apoyarse en información contrastada de organismos de salud y asociaciones profesionales.
Las estrategias más eficaces para atravesar el climaterio con bienestar no están en el mercado, sino en hábitos saludables: actividad física, alimentación equilibrada, descanso adecuado y autocuidado emocional.
Hay que desconfiar de las promesas, consultar a profesionales de la salud, prestar atención a los sellos de calidad y las certificaciones, y reforzar el espíritu crítico frente a los estereotipos. En definitiva, no se trata de buscar soluciones milagrosas, sino de apoyarse en la información veraz, el acompañamiento profesional y la capacidad de tomar decisiones informadas, libres y conscientes frente al mercado.