Con la concesión de la final del Mundial de 2030 todavía pendiente de decidirse, al menos de manera oficial, Marruecos ha movido ficha. El Gobierno ha incluido en su proyecto de Ley de Finanzas para 2027 un amplio paquete de ventajas fiscales para la FIFA y las entidades implicadas en la organización del torneo que compartirá con España y Portugal. La iniciativa contempla exenciones en impuestos como el de sociedades y el IVA, además de beneficios aduaneros y tributarios.
Las medidas responden a los compromisos fiscales asumidos por Marruecos en su candidatura. Si salen adelante, comenzarán a aplicarse el 1 de enero de 2027 y algunas se prolongarán hasta finales de 2032, dos años después del Mundial.
El plan abarca a la FIFA, sus filiales y a todas las estructuras creadas para organizar el campeonato, con independencia de que tengan su sede en Marruecos. También incluye a federaciones y confederaciones, así como a determinados operadores audiovisuales, proveedores de servicios y empresas contratadas para trabajar en el torneo.
El paquete no se limita a las organizaciones. El proyecto contempla exenciones temporales del impuesto sobre la renta para determinados pagos relacionados con el Mundial, incluidos pagos a jugadores no residentes, voluntarios y personal desplazado al país para colaborar en la preparación y celebración de la competición. También prevé ventajas en derechos de importación y otras tasas vinculadas a los bienes y servicios utilizados durante el evento.
¿Una baza para conseguir la final?
La iniciativa aparece en un momento especialmente sensible para la candidatura marroquí. El presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, ha afirmado que la final de 2030 se celebrará en el futuro estadio Hassan II, cerca de Casablanca, un recinto que podrá albergar a unos 115.000 espectadores. La FIFA, sin embargo, ha reiterado que la decisión sobre la sede no está tomada y también ha negado que exista un compromiso con Marruecos, país que acogió la última edición de la Copa de África, torneo que se resolvió en los despachos en favor de la selección anfitriona pese a perder en la final contra Senegal, a la que se le privó el título tras una sanción por retirarse del terreno de juego durante varios minutos y pese a vencer sobre el terreno de juego.
España, por su parte, también aspira a organizar el encuentro decisivo, con el Santiago Bernabéu y el Camp Nou entre las opciones planteadas. En ese escenario, las exenciones fiscales pueden interpretarse como parte del esfuerzo marroquí por aproximar la final. Aunque es cierto que suele ser habitual que los países anfitriones adopten medidas fiscales concretas para la ocasión.