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La inclusión, la creatividad y la participación social han vuelto a darse la mano en una nueva edición de Ateak Zabalduz, la iniciativa en la que participan los clubes de jubilados de Errenteria que aglutinan a más de 3.000 socios. Exposiciones, charlas, talleres, kalejiras, actuaciones musicales y la tradicional comida popular han conformado una semana pensada para visibilizar el trabajo colectivo y fortalecer los vínculos comunitarios.
Uno de los ejes principales del programa ha vuelto a ser la exposición de manualidades elaboradas en los distintos clubes del municipio y en los grupos del servicio Lagunkide-Acoge. La muestra que pudo visitarse durante toda la semana en la sala José Luis Caso de Merkatuzar.
La edición de este año incorporó además una novedad destacada: la presencia de las obras de Mario Romero, vecino de Errenteria que desarrolla esculturas y piezas artísticas de estilo geométrico abstracto a partir de materiales reciclados. Su trabajo aporta una mirada personal sobre la creatividad, el reciclaje y el valor emocional de los objetos.
Lejos de entender el arte únicamente como un resultado estético, Romero defiende la creación como una forma de expresión íntima y accesible para cualquier persona. “Qué puedo regalar a esa persona que parece tenerlo todo. Esa pregunta aparece muchas veces y casi siempre acaba llevándonos al mismo lugar: pensar que quizá el mejor regalo no sea algo comprado, sino algo creado por nosotros mismos”, reflexiona el artista.
No obstante, Romero es reacio a regalar sus esculturas: “Cuando nos regalan algo no lo solemos valorar, pero en esa obra están plasmados mis sentimientos y para mí es muy doloroso que no lo aprecien”, razona Romero. El artista guarda todas sus creaciones en casa, aunque no sabe con exactitud cuántas tiene.
Piezas únicas
Su filosofía gira en torno a la capacidad de transformar materiales y emociones en piezas únicas: “Hoy tenemos infinidad de posibilidades a nuestro alcance y, muchas veces, la más valiosa nace de nuestra propia imaginación. No hace falta copiar a nadie. Cada ocasión puede convertirse en una oportunidad para demostrarnos de lo que somos capaces: crear algo bello, algo auténtico, algo que transmita emociones y que, al contemplarlo, nos conecte con nuestro interior”.
Varias de las obras de Mario Romero.
Para Romero, el proceso creativo trasciende el mero objeto final. Considera que las manualidades y las obras realizadas artesanalmente contienen una parte de quien las crea, convirtiéndose en vehículos de expresión personal. “Porque un objeto hecho con nuestras manos puede expresar sentimientos del mismo modo que lo hacen una canción, un libro o una historia. Dentro de cada persona existe una mirada única, una sensibilidad propia y una forma diferente de entender el mundo. Pero si no la mostramos, nadie llegará a conocerla”, asegura.
Además, en las obras de Romero la reutilización de materiales adquiere una dimensión social y medioambiental. Muchas de sus piezas nacen de elementos desechados que recuperan una segunda vida mediante el trabajo artesanal.
Modelo de consumo actual
“La madera olvidada, los utensilios metálicos en desuso o tantos objetos que desechamos a diario pueden transformarse en piezas con una nueva vida y un nuevo significado”, explica. “Todos los días suelo salir a pasear con mi perro y llevo una bolsa para ver qué encuentro en los contenedores", apunta.
Su reflexión también cuestiona el modelo de consumo actual y reivindica formas más sostenibles y conscientes de relacionarse con los objetos cotidianos. “Recuperar materiales y convertirlos en arte, decoración o recuerdos personales no sólo supone un acto creativo; también es una manera de cuestionar el consumismo acelerado que domina nuestra sociedad. Frente a la lógica de comprar y tirar, surge la posibilidad de crear, reutilizar y dar valor a aquello que parecía inservible”.
La de esta semana en Merkatuzar ha sido la primera exposición de Romero que ha sido muy exitosa. “Mucha gente se ha acercado a que lo explicara mis esculturas”, asegura. Por ello, está deseoso de poder mostrar su exposición en otras salas culturales. “He presentado una solicitud en el Ayuntamiento, aunque todavía no he recibido respuesta. De todos modos, estoy abierto a otras propuestas”.
Este planteamiento conecta plenamente con el espíritu de la iniciativa Ateak Zabalduz, una iniciativa que desde hace años apuesta por abrir espacios de encuentro, convivencia y participación social a través de actividades culturales y comunitarias.