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Lula y Bolsonaro, empatados a cuatro días de los comicios

El último sondeo sitúa al candidato opositor con un 45% de intención de voto, frente al 44% del actual presidente, en un escenario marcado por la polarización y las medidas económicas de última hora
Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva en el primer debate de cara a la segunda vuelta electoral.
Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva en el primer debate de cara a la segunda vuelta electoral. / Efe

A solo cuatro días de la segunda cita con las urnas en Brasil, un nuevo sondeo divulgado por la firma Quaest sitúa al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ultraderechista Flávio Bolsonaro en un empate técnico, con una intención de voto de un 45% para el candidato de la oposición y en un 44% para el actual mandatario. Con un margen de error de dos puntos porcentuales, la ventaja del hijo del expresidente Jair Bolsonaro se ha reducido desde los dos puntos de la semana pasada hasta solo uno. El estudio refleja la profunda polarización de un país dividido, donde los indecisos subieron al 2% y el voto en blanco o nulo se mantiene en el 9%.

El apretado escenario se produce tras el primer debate televisado –caracterizado por duros intercambios de ataques de corrupción– y en medio de un cruce de reproches en el que Lula reta a su rival a levantar su secreto bancario y telefónico, mientras Bolsonaro eleva la apuesta exigiendo 19 condiciones para aceptar el desafío, entre ellas revelar los datos fiscales del mandatario desde su primer mandato en 2003, algo a lo que la campaña del Partido de los Trabajadores (PT) respondió que “no se opone absolutamente a nada”.

Paralelamente, el equipo jurídico de Lula ha solicitado a la Justicia Electoral anular la candidatura de Bolsonaro por “manipulación algorítmica” en Meta y X para beneficiarle de forma ilícita, mientras que la campaña opositora también exige la anulación del líder progresista acusándole de usar la estructura de la Presidencia y promover desinformación.

Batería de medidas

En lo que parece el último intento por revertir los resultados de la primera vuelta –donde Bolsonaro se impuso con un 47,03% frente al 45,16% de Lula–, el Ejecutivo ha desplegado un batería de medidas de fuerte impacto electoral. Lula sancionó una ley de incentivo a los microempresarios que les perdona 16.000 millones de reales (unos 3.184 millones de dólares) en deudas tributarias y amplía su margen de facturación. Asimismo, anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para garantizar el transporte público gratuito en autobuses los fines de semana, financiado mediante la obligación de los parlamentarios de destinar el 25% de su presupuesto para distritos, con un coste de 12.000 millones de reales. Estas iniciativas se suman a la reciente rebaja de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales y al aumento de ayudas a los más pobres. “Lo que estamos anunciando hoy son cosas financieramente simples y políticamente muy beneficiosas para el pueblo brasileño”, defendió el presidente.

Un complejo escenario

El jefe de Estado encabezó una multitudinaria marcha por Belo Horizonte, capital del Estado bisagra de Minas Gerais. Durante el acto, en el que evitó grandes discursos para cuidar su maltrecha voz, Lula alertó de que una victoria de su rival supondría “colocar el crimen organizado” en el Gobierno y denunció los nexos del senador con grupos paramilitares de Río de Janeiro: “Uno no puede votar a un miliciano para ser presidente de este país. No es posible que alguien quiera colocar al crimen organizado dentro del Palacio de Planalto”.

El vencedor de la contienda heredará un complejo escenario económico caracterizado por un déficit fiscal del 9,48% del PIB y una deuda pública desbocada en el 82,9%. Mientras Lula plantea un modelo desarrollista basado en la inversión pública para estimular la recaudación, Bolsonaro promete un “tijeretazo” de 200.000 millones de reales en el gasto y la eliminación de al menos diez ministerios. El próximo presidente deberá gestionar además unos tipos de interés del 13,75%, las tensiones arancelarias con EE.UU., la entrada en vigor de la jornada reducida y el futuro de las empresas estatales.

2026-10-22T14:50:15+02:00
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