La coalición del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha hecho público su programa electoral a dos meses de los comicios presidenciales, articulado en torno a la defensa de la soberanía, la reducción de la desigualdad y la lucha contra el crimen organizado. El documento, de 84 páginas y titulado “Directrices para el programa de transformación de Brasil: un país soberano, democrático, desarrollado, sostenible y creativo”, repasa los logros de la actual gestión y aboga por dar continuidad a sus políticas. “Hicimos mucho y es necesario hacer aún más”, señala el texto, que estructura sus propuestas en 13 capítulos temáticos.
En materia internacional, el plan plantea una “oposición firme a cualquier intento de subordinar Brasil a los intereses extranjeros”, en referencia velada a las presiones de los EE.UU. de Donald Trump, y propone profundizar la aproximación geopolítica con los BRICS, el Sur global y la integración en el Mercosur. Paralelamente, se defiende garantizar un presupuesto adecuado para que las Fuerzas Armadas protejan al país y sus recursos naturales frente a “amenazas externas”, fortaleciendo la industria nacional de defensa.
En el ámbito interno, la seguridad ocupa un lugar central para hacer frente a su principal rival electoral, el derechista Flávio Bolsonaro. El programa propone combatir a las facciones criminales mediante una mayor cooperación interadministrativa, el aumento del margen de acción de la Policía Federal y procedimientos más ágiles de sanción. Asimismo, en materia social, la candidatura busca reducir las desigualdades mediante el aumento del salario mínimo y la ampliación del programa Bolsa Familia. El texto también fija metas ambientales como eliminar la deforestación para 2030, crear nuevas tierras indígenas y expandir el monitoreo satelital, además de priorizar la lucha contra el feminicidio con nuevos refugios.
Su política de vivienda social
Coincidiendo con la divulgación de las directrices, el mandatario reivindicó sus políticas habitacionales en un acto con cientos de activistas del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) en los suburbios de São Paulo. Lula defendió el programa “Mi casa, mi vida” y anunció que el Gobierno pretende contratar este año la construcción de tres millones de viviendas. “Necesitamos hacer más, vamos a seguir entregando llaves de casas a las mujeres, porque la vivienda es un derecho constitucional”, afirmó el presidente, recordando las precariedades que vivió en su juventud y criticando las dificultades derivadas de la “visión elitista” de funcionarios y del sector privado, así como los “prejuicios” de la derecha hacia las ocupaciones del MTST.
A sus 80 años, Lula, que según las últimas encuestas lidera la intención de voto para la segunda vuelta con un 44% frente al 39% de Flávio Bolsonaro, lanzará oficialmente su campaña el domingo de la próxima semana en la ciudad de São Paulo, donde creció y se dio a conocer como líder sindical durante la dictadura militar.