La llegada masiva de migrantes a Ceuta ha vuelto a poner el foco sobre la situación de los menores no acompañados. Aunque decenas de miles de personas han regresado ya a Marruecos, cientos de niños y adolescentes continúan en la ciudad autónoma y los recursos de acogida se encuentran completamente desbordados. Desde UNICEF explican que el sistema de protección ya estaba saturado antes de la llegada de los migrantes y que el número de menores tutelados podría superar actualmente los 1.200. La falta de espacio ha obligado a habilitar instalaciones provisionales e incluso ha provocado que algunos de ellos pasen la noche en la calle. Ante esta situación, la organización reclama la creación de espacios seguros en los que los menores puedan recibir atención sanitaria, apoyo psicológico y la protección necesaria. «Tienen los mismos derechos que cualquier otro niño o niña que ya se encuentra en nuestro territorio», ha recordado Lucía Losoviz, responsable de Incidencia Nacional de UNICEF España.
El debate político gira ahora en torno al reparto de estos menores entre las distintas comunidades autónomas, aunque desde UNICEF insisten en que la prioridad debe ser el análisis individual de cada caso. La organización recuerda que algunos de estos niños y niñas abandonaron entornos especialmente difíciles y que el regreso a su lugar de origen no siempre es la mejor solución. Por ello, la identificación de los menores y el estudio de sus circunstancias personales resultan fundamentales para decidir si la opción más adecuada es la reagrupación familiar, el traslado a otro territorio o cualquier otra medida de protección. «No se pueden tomar decisiones colectivas», ha subrayado Losoviz, que también ha reclamado la creación de equipos especializados capaces de ofrecer una respuesta rápida y adaptada a las necesidades de cada menor.