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Gipuzkoa

“Los tubos que se ven fuera del órgano no son ni el 10% de los que hay dentro del instrumento”

El organista y futuro organero Oier Gastón (Zumarraga, 2006) ofrecerá un concierto este sábado a partir de las 20.15 horas en la iglesia de los Franciscanos de Zarautz
Oier Gastón, organista y futuro organero.
Oier Gastón, organista y futuro organero. / N.G.

Actualizado hace 1 minuto

Este sábado, a las 20.15 horas, la iglesia de los Franciscanos de Zarautz acogerá un concierto de órgano a cargo de Oier Gastón (Zumarraga, 2006). Hablamos con él sobre la cita, su particular método de ensayo, su labor parroquial y una vocación artesanal en peligro de extinción: la organería.

Repertorio en Zarautz

¿Qué repertorio has preparado para Zarautz y cómo te adaptas a un instrumento como el de los Franciscanos?

He escogido el programa fijándome mucho en el propio órgano. El de los Franciscanos es un instrumento romántico, no de grandes dimensiones, pero con unas cualidades con las que se pueden hacer bastante cosas. El repertorio se centra sobre todo en el romanticismo francés, aunque he metido alguna obra barroca de Bach que también funciona muy bien. Y para terminar, haré algo más cercano para que a la gente le suene: algunas melodías vascas improvisadas y alguna pieza de cosecha propia que he compuesto. En total, según los cálculos que he hecho, durará entre 45 y 50 minutos.

Un pianista ensaya en casa, pero el órgano no te lo puedes llevar al salón. ¿Cómo estudias el día a día para preparar un concierto? 

En casa tengo un teclado electrónico y utilizo un programa informático que saca el sonido de órganos reales. El sonido que se consigue hoy en día es casi clavado, pero la sensación al tocar en la consola de un órgano de verdad es totalmente distinta. La tecnología te ayuda a llevar la obra montada, pero luego es imprescindible ir varios días antes al templo para acostumbrarte al tacto del instrumento, al sitio y a la acústica de la iglesia, que afecta muchísimo.

Orígenes

Tu fascinación por el órgano comenzó en la iglesia junto a tu abuela. ¿Cómo recuerdas ese primer flechazo?

De niño iba a misa con ella y me gustaba mucho cómo sonaba. Un día mi abuela me animó a hablar con el organista; subí al coro, me enseñó el instrumento por dentro y me quedé alucinado. Yo siempre he sido un chaval muy curioso y práctico, y al ver todo aquello me apasionó ese mundo.

Con solo 20 años eres organista titular en Alegia y antes lo fuiste en Urretxu. ¿Cómo es la rutina en la parroquia y cómo te recibe la gente? 

Requiere asumir un compromiso. En mi caso, sé que todos los sábados por la tarde y los domingos por la mañana los tengo ocupados para el servicio litúrgico. En Alegia la gente está encantada de ver a un chaval joven tocando el órgano semana tras semana; me han recibido muy bien y estoy muy a gusto.

Oficio de organero

Además de tocar, estás estudiando carpintería en Azkoitia con la vista puesta en la organería. ¿De dónde nace ese interés por las “tripas” del instrumento?

La primera vez que entré dentro de un órgano me quedé fascinado. Los tubos que se ven desde fuera en la fachada no son ni el 10% de lo que hay dentro; muchos son de adorno y todos los tubos que realmente suenan están ocultos en el interior. Estoy haciendo un grado medio de carpintería en Azkoitia porque mi objetivo profesional es entrar en un taller de organería, ganar experiencia en la restauración y, en el futuro, cumplir el sueño de construir un gran órgano con mi firma para alguna iglesia. 

¿De dónde surgió la propuesta para tocar este sábado en los Franciscanos? 

Fue de la manera más natural. Acompañé a un compañero a un funeral en Zarautz, salió la conversación sobre la afinación y el mantenimiento del órgano y terminó surgiendo la oportunidad de organizar este concierto. Yo siempre voy con la máxima humildad a los sitios; a veces te llaman y otras te ofreces tú simplemente por el placer de poder tocar.

Cómo acercar el órgano a los jóvenes

A través del software de ensayo has probado órganos de todo el mundo. ¿Hay alguno que sueñes con tocar en persona?

A través del programa he descubierto instrumentos increíbles como el de la catedral de Utrecht en Holanda, el de Dudelange en Luxemburgo, el de Rotterdam o grandes románticos franceses como el de Caen. Y aquí en Euskadi, aunque conozco la gran mayoría, me gustaría mucho tocar el de Usurbil o adentrarme más en los de Bizkaia. Entre los que ya he tocado en Gipuzkoa, el de la parroquia de San Ignacio en Gros (Donostia) me parece una auténtica maravilla.

¿Cómo se puede acercar un instrumento así a la gente joven? 

Intentando salir un poco del repertorio litúrgico o clásico habitual, metiendo melodías vascas conocidas e improvisaciones para que descubran el órgano desde otro punto de vista. 

2026-10-16T12:08:56+02:00
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