El Estado español combate a contrarreloj una de las peores ofensivas del fuego que se recuerdan. Los incendios han reducido a cenizas 172.396 hectáreas, una cifra escalofriante que multiplica por seis la superficie arrasada durante el mismo periodo del año pasado. Con 35 grandes incendios contabilizados en lo que va de temporada, los equipos de emergencia apuran las últimas horas de relativa tregua antes de que este miércoles irrumpa una nueva ola de calor que prolongará el riesgo extremo por incendios, al menos, hasta el fin de semana. El mapa de la emergencia mantiene su epicentro en la zona centro de la península y en el Levante.
La provincia de Ávila sufre el siniestro más devastador de su historia, habiendo superado ya las 50.000 hectáreas calcinadas. La situación no es mejor en la Sierra Oeste de Madrid, donde el fuego ha consumido 25.000 hectáreas, ni en la provincia de Castellón, donde el incendio declarado en La Vall d’Uixó acumula más de 7.000 hectáreas con un perímetro desbocado de 48 kilómetros en el entorno de la Serra d’Espadà. A este cómputo se suman las 32.000 hectáreas quemadas en la Sierra Norte de Guadalajara, las 7.000 de Almería —donde la tragedia se cobró la vida de 13 personas— y las 2.000 registradas en Toledo.
Mapa (1)
La dimensión del desastre abarca ya a cerca de 100.000 ciudadanos en el centro peninsular, con 38 municipios evacuados y siete bajo orden de confinamiento estricto. La Dirección General de Tráfico (DGT) contabiliza cerca de medio centenar de carreteras cortadas. Enclaves como el pantano de San Juan o Cadalso de los Vidrios en Madrid, y municipios abulenses como Casillas, Mijares, Gavilanes o Burgohondo se mantienen como los focos de mayor preocupación para los puestos de mando operativo.
Tanto desde el Gobierno estatal como desde las instituciones se califica la jornada del lunes y el martes como “absolutamente cruciales”. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha admitido que las labores de perimetración avanzan despacio debido a unas condiciones meteorológicas adversas que dificultan las tareas de refresco y contención. Ante esta coyuntura, las autoridades han pedido extremar el cumplimiento de las órdenes de confinamiento y evacuación para no comprometer las maniobras de los equipos contraincendios.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado durante su visita al Puesto de Mando Avanzado de La Vall d’Uixó que se prevén “horas difíciles y complejas” ante el repunte térmico pronosticado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Sánchez ha apelado a la “paciencia y comprensión” de las miles de familias desplazadas y ha subrayado que la prioridad es preservar la integridad de la gente. Asimismo, ha vuelto a hacer hincapié en la necesidad imperiosa de impulsar un Pacto de Estado frente a la emergencia climática. En este sentido, Sánchez ha remarcado la urgencia de “alcanzar y materializar entre todas las administraciones públicas y los representantes políticos, sociales, empresariales y científicos” un pacto transversal, insistiendo en la prevención para responder ante los efectos del cambio climático.
Medidas de urgencia y respuesta política
Frente a la magnitud de la catástrofe, el Consejo de Ministros aprobará este martes la declaración de zona gravemente afectada por emergencia de protección civil (zona catastrófica) para los territorios arrasados en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón. Paralelamente, el Ministerio de Trabajo ultima un Real Decreto Ley de choque que contemplará permisos retribuidos especiales para trabajadores evacuados, la duplicación de los días de permiso por fallecimiento de familiares hasta alcanzar los diez días, y una prestación económica directa financiada por el Estado para aliviar el impacto de la emergencia en los afectados.
En el plano político, el Ministerio del Interior ha convocado a las comunidades autónomas a una reunión monográfica este miércoles para abordar la crisis. Los territorios gobernados por el PP acudirán al encuentro con el compromiso de mantener la lealtad institucional, si bien exigirán una mayor coordinación y un incremento sustancial de medios estatales.
"Salí con lo puesto": El drama humano de los evacuados
Lejos de los despachos, el drama humano se vive en las instalaciones municipales adaptadas a toda prisa para acoger a las miles de personas que han tenido que abandonar sus hogares. En la localidad madrileña de Móstoles, alrededor de 400 vecinos de municipios como Cadalso de los Vidrios, Fresnedillas de la Oliva, Navas del Rey o Colmenar del Arroyo permanecen cobijados en espacios como el pabellón Paco Sedano.
Afectados por los incendios en Ávila.
Cruz Roja, los servicios municipales y cientos de voluntarios garantizan sustento, atención psicológica, productos de primera necesidad e instalaciones adaptadas para menores y animales de compañía, aunque el paso de las jornadas comienza a pasar factura emocional. “Es una gente muy solidaria con nosotros. No ha faltado nada y estamos bien atendidos”, relata Manuel, un vecino de Fresnedillas de la Oliva que describe con angustia los momentos previos a su evacuación: “Recibí el mensaje en el móvil y había una cantidad de humo y un volumen muy alto de fuego cercano. Salí con lo puesto, cogí cuatro cosas y me presenté donde estaban habilitados los autobuses”.
El agotamiento es generalizado entre quienes aguardan noticias sobre el estado de sus propiedades. “Aquí tengo todo lo que necesito, pero estoy agotada. Quiero volver a mi casa”, confiesa Mina, evacuada del mismo municipio con su bebé de pocos meses. En otros casos, la experiencia de veranos anteriores sirvió para reaccionar con mayor previsión. Javier, vecino de Colmenar del Arroyo, cuenta que cuando saltó la alerta Es-Alert se encontraba a punto de celebrar el cumpleaños de su mujer: “Teníamos los medios preparados porque, viendo los incendios del año pasado, sabíamos que había que llevar medicinas. Cargamos medicamentos, ropa, dinero, documentación y salimos”. La solidaridad vecinal se ha convertido en el principal sostén moral para afrontar la incertidumbre. Integrantes de diversas peñas locales elaboran a diario raciones de comida caliente en los accesos al pabellón para confortar a los desplazados. Esto demuestra que hacer comunidad es lo que sostiene la esperanza en medio del drama.