Actualizado hace 2 minutos
La descontrolada expansión del jabalí está generando incontables problemas tanto a nivel medioambiental como agrícola y forestal, una situación de la que no es ajena la comarca de Debabarrena.
Su número no para de crecer y cada vez es más común ver a estos animales en ámbitos que en el pasado les eran ajenos: el entorno de pueblos y ciudades.
Una piara numerosa
Un ejemplo claro de ello es un vídeo publicado en las redes sociales por el sindicato agrario Enba, en el que se ve una piara atravesando la calzada de la carretera que lleva al Calvario, en las proximidades del término municipal de Mutriku.
Un numeroso grupo formado por varias hembras y una nutrida camada de jabatas y jabatos atraviesa la carretera que lleva al alto del Calvario ante la mirada del conductor que graba la escena, sorprendido por un paso de animales que parece no tener fin.
Preocupación entre los baserritarras
Enba considera que este hecho no es algo puntual y refleja una situación que va más allá de la anécdota.
De hecho, en el vídeo se hace eco de la preocupación que estos animales han generado entre los baserritarras de la zona del Calvario, que ven cómo muchas de sus plantaciones son víctimas de la acción de estos animales.
Plaga
El auge del jabalí le ha llevado de ser un animal protegido a convertirse en lo que muchos especialistas medioambientales califican como una verdadera plaga.
Un informe sobre la situación de la fauna silvestre realizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el año pasado situaba la población de jabalíes en España en torno a 1,2 millones de ejemplares.
A sus daños a la fauna y la flora silvestre, así como a los cultivos, se suma también su papel de vector en la transmisión de enfermedades, como la peste porcina africana.
Un crecimiento imparable
La acción de la caza sobre esta especie ofrece datos espectaculares, con un total de 450.000 jabalíes abatidos al año.
Pese a todo, estas cifras son insuficientes, ya que la población sigue al alza. La presión cinegética consigue frenar parte del crecimiento, pero no basta para revertirlo, especialmente en áreas agrícolas, urbanas y periurbanas.