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La superficie forestal quemada en el Estado en lo que va de año roza ya las 125.000 hectáreas —más del triple que en el mismo periodo de 2025— en una temporada dramática marcada por los incendios forestales. Ante la gravedad de la situación, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha anunciado la convocatoria de una nueva convención del pacto de Estado frente a la emergencia climática para después del verano. La situación sigue siendo crítica sobre el terreno, donde incendios de gran magnitud como el de La Mierla (Guadalajara) continúan sin estar estabilizados, concentrando los mayores trabajos de extinción en su sector noroeste.
Al margen de La Mierla que ha calcinado más de 35.000 hectáreas en la Sierra Norte, permanecen activos otros cuatro grandes incendios. El segundo foco más crítico se sitúa en Almorox (Toledo), un fuego que preocupa bastante a las autoridades al haber cruzado a la Comunidad de Madrid y afectado a Villa del Prado. Acumula ya unas 2.600 hectáreas quemadas y ha requerido el despliegue de la UME. En tercer lugar, se encuentra el incendio de Castropodame en León, localizado en El Bierzo, que permanece activo en nivel 2 de peligrosidad y ha obligado a la evacuación preventiva de los pueblos de Turienzo y San Pedro Castañero. El cuarto es el de Selas, también en Guadalajara, declarado en pleno Parque Natural del Alto Tajo, donde ha arrasado ya 2.600 hectáreas de pinar denso y continúa activo dentro de la zona acotada por los equipos de extinción. Por último, el incendio de El Cerro del Andévalo en Huelva afecta a más de 1.200 hectáreas en el sur peninsular y mantiene movilizados a más de 130 profesionales del Plan INFOCA tras provocar el desalojo de Villanueva de las Cruces.
España lidera los daños por fuego en la Unión Europea
Según los datos actualizados del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), la extensión arrasada en el país alcanza las 124.969 hectáreas, frente a las 35.270 contabilizadas a estas alturas del año pasado. Solo en la última semana analizada (del 16 al 22 de julio) ardieron 43.337 hectáreas, marcando el pico más alto en lo que va de 2026. El Estado español encabeza así la lista de países de la Unión Europea con mayor superficie arrasada por las llamas, duplicando con creces las cifras de Italia (47.942 ha), Francia (45.927 ha) y Portugal (29.224 ha). Hasta la fecha se han registrado 24 grandes incendios (superiores a 500 hectáreas) y un total de 1.900 conatos e incendios en el conjunto del territorio nacional.
Durante una entrevista en la Cadena SER, Sara Aagesen ha calificado la coyuntura de “dramática y especialmente complicada” y ha instado al Partido Popular a sumarse al pacto climático estatal a la vuelta del verano. “Espero y deseo, con mano tendida, que el PP asista a la nueva convención. No se puede mirar solo el corto plazo, tenemos que ver más allá de legislaturas y colores políticos”, ha subrayado. La ministra ha recordado que la emergencia climática agrava exponencialmente la virulencia de estos fuegos y ha hecho un llamamiento a la precaución máxima. De cara al próximo eclipse solar del 12 de agosto, Aagesen ha advertido sobre el riesgo de incendios que conlleva el desplazamiento masivo a entornos rurales fuera de los núcleos urbanos.
Sobre el terreno, los esfuerzos de los servicios de emergencia se centran en el incendio de La Mierla, integrado en la masa forestal de la Sierra Norte de Guadalajara, que continúa activo y sin estabilizar. El sector noroeste, situado entre Condemios de Arriba, Condemios de Abajo y La Huerce, representa la zona de mayor actividad debido a la gran pendiente y a la presencia de pinares maduros con una densa carga de combustible. Los efectivos han pasado a tomar estrategias ofensivas, apoyadas por una vigilancia activa en el resto del perímetro ante los rebrotes previstos por las altas temperaturas.
El director de la emergencia, Juan José Fernández, ha confirmado que las poblaciones de la zona se consideran seguras, aunque se mantienen retenes preventivos de bomberos en localidades como La Huerce. La principal amenaza sigue siendo el viento de dirección variable según la cota, mientras que en el incendio cercano de Selas la situación es mucho más favorable, permitiendo la retirada paulatina de medios.
El impacto ecológico invisible y a largo plazo de los montes quemados
Más allá de la emergencia inmediata, un reciente estudio científico publicado en la revista Forest Ecology and Management advierte de que los montes quemados sufren secuelas ecológicas que se prolongan durante décadas. La investigación, centrada en zonas afectadas de Ávila, Salamanca y Albacete, concluye que el fuego altera profundamente la “multifuncionalidad ecosistémica”, afectando a largo plazo a la capacidad del suelo para almacenar carbono, a la regulación hídrica del terreno y a la actividad microbiana, incluso cuando la vegetación visible parece recuperada a simple vista.
Los investigadores concluyen además que no existen recetas universales para acelerar la restauración de los bosques tras las llamas, ya que las medidas tradicionales no siempre consiguen reorientar el equilibrio ecológico. El informe subraya la necesidad de diseñar estrategias de reforestación adaptadas a las características particulares de cada territorio, advirtiendo de que centrarse únicamente en la regeneración vegetal superficial ofrece una imagen incompleta sobre la recuperación real de las masas forestales.