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El regreso de Noruega a un Mundial 28 años después comenzó de la mejor manera posible, con victoria por 4-1 frente a Irak. La euforia generada por el triunfo fue tan intensa que llegó a registrarse en los equipos de medición sísmica del país.
El instituto sismológico Norsar informó de que una estación ubicada en la ciudad de Bergen detectó vibraciones coincidiendo con los dos goles anotados por Erling Haaland durante la primera mitad del encuentro disputado en Boston. El delantero del Manchester City abrió el marcador en el minuto 29 y volvió a ver portería poco antes del descanso, en el 43, desatando celebraciones multitudinarias entre los aficionados noruegos que seguían el partido.
Según explicó Norsar en un comunicado, los sensores registraron "señales claras" asociadas a los momentos de mayor celebración. El organismo señaló que cuando miles de personas reaccionan simultáneamente ante acontecimientos deportivos de gran relevancia, los movimientos colectivos pueden generar vibraciones suficientemente intensas como para ser captadas por aparatos sísmicos de gran sensibilidad.
Los expertos aseguraron que no se trató de un terremoto, sino de una alteración provocada por la actividad humana. Fenómenos similares ya se han producido en otros eventos deportivos y conciertos multitudinarios alrededor del mundo, donde los saltos y movimientos sincronizados de los asistentes han generado pequeñas ondas detectables por equipos científicos.
El estreno soñado de Haaland
Más allá de la anécdota sísmica, el partido tuvo un nombre propio: Erling Haaland. El delantero de 25 años disputó su primer partido en una Copa del Mundo y respondió con un doblete que confirmó las expectativas depositadas en él. El delantero puso por delante a Noruega tras aprovechar un centro desde la izquierda y firmó el segundo tanto al sacar partido de un error defensivo iraquí. Además, participó en la acción del cuarto gol, completando una actuación decisiva en el triunfo noruego.
Con estos dos tantos, Haaland continúa ampliando unos registros goleadores extraordinarios con la selección noruega y confirma el papel de líder de una generación que aspira a devolver al país al primer plano del fútbol internacional. El Cyborg ha firmado un total de 57 goles en los 51 partidos con la camiseta noruega.
Un regreso esperado durante casi tres décadas
La victoria tiene un significado especial para el fútbol noruego. El combinado dirigido por Stale Solbakken volvió a disputar un Mundial por primera vez desde Francia 1998, torneo en el que alcanzó los octavos de final tras una histórica victoria frente a Brasil.
Desde entonces, Noruega había encadenado numerosas decepciones en fases de clasificación, incluso durante los primeros años de carrera de Haaland. La actual generación, sin embargo, logró romper esa barrera y selló su billete para el torneo gracias a una brillante fase clasificatoria.
El contundente 4-1 frente a Irak dejó a los noruegos en la primera posición del Grupo I, donde todavía deberán enfrentarse a Senegal y a Francia, exámenes que medirán el verdadero potencial de una selección que ya ha conseguido algo insólito, hacer vibrar a todo un país, literalmente.