Josu Mitxelena lleva décadas poniendo voz a algunos de los personajes más conocidos de la televisión y el cine en euskera, aunque el doblaje llegó a su vida casi por casualidad, cuando todavía trabajaba en la radio. Vegeta, personajes de One Piece, Voldemort o Gargamel forman parte de una trayectoria que ha desarrollado con discreción. Pero su vinculación con la cultura de Errenteria no termina ahí. Como presidente de EMKE, entidad con una larga trayectoria ligada a la vida musical de la localidad, defiende la necesidad de mantener viva la tradición al tiempo que se buscan nuevos formatos y públicos.
¿Cómo llega Josu Mitxelena al mundo del doblaje?
Llego al mundo del doblaje un poco por sorpresa, porque realmente yo trabajaba en la radio. En aquel momento creo que estaba trabajando en Radio 4 de Radio Nacional. Un día recibí la llamada de un estudio que había escuchado mi voz y se había interesado por mí para ver si podía hacer alguna prueba. Fui a hacerla y, a partir de ahí, pasamos a realizar un cursillo selectivo. Al final quedamos muy poquitas personas, algunas de las cuales seguimos todavía en este mundo del doblaje.
¿Sois un grupo selecto de personas las que os dedicáis al doblaje?
Es un grupo no muy numeroso, pero tampoco tan reducido como pueda parecer. Lo que ocurre es que para dedicarse al doblaje hay que cumplir una serie de condicionantes. El dominio del idioma es indispensable, pero también lo son la interpretación y una buena dicción. Tener una buena voz ayuda, pero todas las voces pueden ser válidas.
¿Requiere mucha dedicación convertirse en actor de doblaje?
Es un oficio en el que necesitas muchos años para afianzarte y llegar a ser realmente un actor de doblaje. Exige una serie de condicionantes que no son fáciles de cumplir, como comentaba. Es por ello que no llega tanta gente a desarrollar este trabajo.
¿Hay cantera en este oficio?
Sí hay nueva cantera y nuevos actores; siempre se va renovando. De hecho, los grandes entes como EITB, Televisión Española y las plataformas actuales demandan esa renovación y esas voces nuevas. Pero es difícil. Requiere muchos condicionantes y formar a alguien en doblaje lleva tiempo. No es tan sencillo como incorporar a una persona y que empiece a funcionar de inmediato. Es un oficio que requiere muchas horas de trabajo y dedicación.
¿El principal cambio que ha vivido desde que empezó ha sido la irrupción de las plataformas digitales?
Sí. Yo empecé cuando solo estaban EITB y Televisión Española. Después irrumpieron los canales privados y ahora el abanico se ha abierto con las plataformas. Eso amplía las posibilidades de trabajo, aunque en euskera todavía vamos un paso por detrás y queda mucho por hacer, porque las plataformas ofrecen mucho más trabajo en castellano. Sin embargo, estas plataformas están abriendo el mercado.
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Muchos niños de varias generaciones han crecido escuchando series animadas en euskera. ¿Qué importancia tiene que el doblaje se normalice en este idioma?
Tiene una importancia vital. Es una herramienta indispensable dirigida al público infantil y juvenil, pero también al adulto, porque permite tener una referencia clara en su idioma de los dibujos o películas que les gustan. Eso afianza muchísimo la lengua. El doblaje es una herramienta clave en el aspecto de difusión y estabilización el euskera frente al impacto de otras lenguas como el castellano o el inglés. En los países nórdicos ocurrió un caso particular. Se dejó de doblar para emitir las producciones en versión original, en inglés, con subtítulos. Después de varios años, los estudios mostraron que el conocimiento del inglés había avanzado mucho, pero que su propio idioma había dado pasos atrás. Por eso volvieron a doblar para equiparar ambas cosas.
En Errenteria es conocido sobre todo por ser presidente de EMKE. Lo que quizá no conozca tanta gente es que ha puesto voz a personajes muy conocidos en series animadas como, como Vegeta de Dragoi Bola, personajes de One Piece, Voldemort en Harry Potter o Gargamel en Los Pitufos.
Hacer de malo siempre es mucho más divertido que hacer de bueno. Loque más me gusta de este trabajo es precisamente el anonimato: pones la voz, pero la gente que está fuera de tu círculo cercano no sabe que trabajas en ello. A mí me gusta cuidar ese anonimato en la medida de lo posible.
Toda una vida ligada a la banda
¿Qué significa para usted formar parte de EMKE, una entidad con una historia tan vinculada a Errenteria?
Es una responsabilidad y un honor, ya que es una entidad que se fundó en el año 1864 y acaba de cumplir 162 años de historia. La función principal de la asociación ha sido desde su fundación difundir la cultura musical en todos sus aspectos y sustentar la banda, pasando por nombres como Sociedad Filarmónica, brevemente fue Banda Municipal y, tras la Guerra Civil, durante la cual nunca se interrumpió la actividad, en 1948 se constituyó con su nombre actual Asociación de Cultura Musical (EMKE en sus siglas en euskera).
EMKE ha sido una pieza fundamental en la conservación y difusión de la tradición musical en Errenteria.
La banda tiene un papel primordial, al haber estado siempre presente en todos los eventos musicales, y también en el inicio y cierre de las fiestas. De su seno han surgido elementos del repertorio popular como El Centenario o la Diana, además de mantener citas tradicionales como el concierto de San Ignacio, con más de 100 años de historia, bajo el lema Herri bat, banda bat.
En los últimos años se han intentado abrir diferentes formatos para acercar a más público a los conciertos de la banda.
Abordamos la música desde el eclecticismo y la transversalidad para no quedar anclados en modas pasajeras. Buscamos ampliar nuestro núcleo de oyentes mediante propuestas novedosas y colaboraciones interdisciplinares. Quermos eguir profundizando en los procesos de renovación de propuestas escénicas. Posibilitando sinergias entre agentes musicales. Ampliar la oferta musical completando la oferta de proyectos más eclécticos y con una escenografía innovadora e impulsar las diferentes formas de expresión musical y dar cabida al mayor número de jóvenes músicos que conforman nuestro ecosistema cultural.Desarrollar un espacio de creatividad y experimentación musical a partir de la amplia base que tenemos en la actualidad. Tenemos un público fiel que acude a todos nuestros conciertos, pero tenemos que ampliar ese núcleo. Y para ello son muy importantes estas propuestas diferentes, novedosas que estamos realizando. Sinceramente creo que estamos en el buen camino porque otras bandas y formaciones se acercan a preguntar qué y cómo estamos haciendo todo esto para poder organizar ellos algo similar, con lo cual creo que en algo estamos acertando. Esas nuevas propuestas lo que hacen es proyectar una imagen diferente de la banda de música.
Josu Mitxelena posa en Mikelazulo.
También colaboráis activamente con otras formaciones y entidades de Errenteria y de fuera de villa también.
Sí, somos una entidad que busca crear sinergias con otros agentes culturales de forma interdisciplinar, creamos propuestas novedosas con grupos de danza, bertsolaris, coros, cine, teatro u otros proyectos como el que hicimos con Hibaika, todo ello estructurado a partir de un plan estratégico. Creo que no hay ninguna formación que haya trabajado con tantas agrupaciones y entidades como la banda.
¿Cuál es el siguiente proyecto para la banda?
Precisamente hoy la Banda de Música de Errenteria actúa junto a Bitartean presentando el espectáculo Argentinatik Euskal Herria Folkean, un viaje musical que conecta las tradiciones populares de Argentina y Euskal Herria. Va a ser un espectáculo que va a gustar mucho al público.
Hablando del futuro, ¿hay relevo suficiente para garantizar la salud de la banda?
Mantener un grupo de 61 músicos, con la exigencia de ensayos semanales y conciertos, es complejo. Lo más difícil es mantener la fidelidad, la responsabilidad, lo que exige el estar en un grupo como el nuestro, todos los ensayos, los ensayos semanales, los conciertos, estar tocando en madalenas... es un compromiso muy grande. Sin embargo, los músicos responden, porque hay muy buen ambiente y somos como una familia. De hecho, el relevo generacional se ha producido de forma natural. Hay muy pocos integrantes mayores de 50 años y el apoyo de la escuela de música ayuda, aunque el principal reto radica en cubrir vacantes para determinadas cuerdas e instrumentos.
Tener en Errenteria una escuela de música tan potente como Herri Arte Eskola, supongo que ayudará a nutrir la banda.
Sin duda. Disponer de Herri Arte Eskola ayuda. Además, esos jóvenes vienen con una buena formación musical. El problema es que hay muchos niños que estudian determinado instrumento y en cambio hay otros que necesitamos incorporar a la banda que no son tan populares. Hay jóvenes que quieren entrar en la banda, pero por desgracia no podemos dar cabida a todos.
Con el relevo garantizado, ¿cuál sería el principal reto que tiene por delante la banda?
El reto inmediato es adecuar la nueva instalación en Altzate, Doinu Ola, que compartiremos con los coros de Errenteria. Este espacio nos permitirá proyectar nuevas formaciones instrumentales, aprovechando el gran nivel de músicos con los que contamos, como una big band o grupos de cámara, además de ampliar la oferta musical.
¿Qué les gustaría conseguir en 2027?
Tenemos propuestas y ofrecimientos para tocar en otras localidades e incluso en el extranjero, pero es una labor complicada. Desplazar y gestionar la logística de un colectivo tan amplio para realizar una media de 19 salidas de concierto al año es un esfuerzo tremendo, pero contamos con un gran equipo de dirección, organización y un grupo de músicos de un gran nivel que debemos aprovechar.
¿Cómo le gustaría que le recordaran?
Con cariño, como alguien que asumió la presidencia en 1995 y que siempre priorizó el trabajo colectivo y la visión de grupo. Siempre debes priorizar el colectivo, el bien común ante cualquier iniciativa o imprevisto que pueda surgir.